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sábado, 1 de septiembre de 2007

Fuerteventura 2006





























EXCURSION ORNITOLÓGICA A FUERTEVENTURA
por Paco Chiclana

DEL 26 AL 29-10-06

Participantes: Manolo Villaécija, José Luis Anguita y Francisco Chiclana
.-.-.-Especies interesantes observadas: tarro canelo, porrón de collar, cerceta aliazul, halcón tagarote, hubara, corredor, perdiz moruna, bisbita caminero, tarabilla canaria, herrerillo africano, camachuelo trompetero

Resumen.-
Viajamos con Iberia de Sevilla a Tenerife norte, y con Binter hasta Fuerteventura. La vuelta fue similar pero a través de Gran Canaria.
Una vez en Fuerteventura, tomamos un coche alquilado previamente con Orlando, un
Opel zafira. Nos alojamos en el Apartotel Bahía Grande, Las Playitas, Tuineje.
Aunque las previsiones meteorológicas amenazaban lluvia los cuatro días, sólo tuvimos algún chubasco esporádico. Dedicamos a la observación ornitológica todas las horas de luz.
Nos facilitaron información previa amigos como Javier Traín, Gustavo Peña, Alfonso López, Miguel Angel Hernández, Joaquín Vizcaíno, Juan Luis Muñoz, Miguel Rouco –a través de su web-, etc, y utilizamos algunos trip reports bajados de internet, así como algún libro y mapa de viajes.
Fuerteventura nos ha cautivado, tanto por la belleza de sus paisajes, como por la espectacularidad de sus aves y la generosidad de sus gentes. Aunque hemos quedado preocupados por la abundancia de la ardilla moruna –Atlantoxerus getulus- especie introducida que parece ocuparlo todo y que suponemos será un problema difícil de solucionar.
Especies que nos han aparecido sin mucho problema han sido la terrera marismeña –ssp polatezki-, el pardillo –ssp harterti-, el ratonero –ssp insularum-, el bisbita caminero, el alcaudón meridional –ssp koenigi-, el gorrión moruno, el camachuelo trompetero –ssp amantum- , el cuervo –ssp canariensis-, el cernícalo vulgar –ssp dacotiae-, la curruca tomillera –ssp orbitalis-, la tórtola turca, el charrán patinegro, la gaviota patiamarilla –ssp atlantis-, la gaviota sombría, la cerceta común, los chorlitejo grande y patinegro, la garceta común, la garza real, el correlimos tridáctilo, el chorlito gris, el vuelvepiedras, el archibebe claro, el andarríos chico, el zarapito trinador y la pardela cenicienta, por lo que estas especies no las mencionaré, por lo general, a continuación.
26 de octubre.-
Sobre las 12 horas cogimos el coche de alquiler y nos fuimos directamente a los Llanos de Tindaya, al lado de la montaña sagrada. Allí tomamos la pista que se dirige hacia la playa y, casi al final, algunas que partían a la derecha. Llanos impresionantes, preciosos, que nos regalaron las dos primeras hubaras –ssp fuertaventurae-, no juntas, y los cuatro primeros corredores, éstos sí juntos. Las hubaras, al vernos, se desplazaban sigilosamente, intentado pasar desapercibidas, no levantando el vuelo. Los corredores tenían el color cobrizo que poseían las piedras por donde se movían.
De allí nos fuimos a la Reserva Ornitológica –SEO- de El Cercado de El Jarde, cerca de Triquivijate, donde el biólogo de la finca, Miguel Angel, nos puso al día sobre los proyectos de conservación en los que se trabaja.
Antes de que cayera la noche nos largamos a los Llanos de Tiscamanita, cerca de Malpaís chico, con la idea de ver a los guirres. Allí, un hombre del pueblo nos acompañó gustosamente y nos mostró el comedero instalado para los alimoches –ssp majorensis- y las torretas donde duermen. Vimos guirres de varias edades. Antes de llegar a los llanos nos volaron otros cuatro corredores, los últimos del viaje. Ya caída la noche, al pasar por Tiscamanita, los árboles del pueblo estaban repletos de gorriones morunos, curioso para los que estamos acostumbrados a que esta especie no visite las zonas urbanizadas en la península.
27 de octubre.-
El objetivo primero de la mañana era ver la tarabilla canaria, por lo que nos fuimos al Barranco de los Canarios, a unos 10 km al sur de Costa Calma, donde pudimos ver a una pareja a placer. En una venta cercana, la chica que la atendía se extrañó cuando pedimos para desayunar café y tostada, ya que decía que lo normal allí era desayunar con cognac o wiski.
De allí nos fuimos a las playas de Sotavento, en busca de limícolas, aunque no vimos nada fuera de lo habitual.
Nuestro siguiente destino fue los Llanos de Costa Calma, en el Istmo de La Pared, donde pudimos ver otras cuatro hubaras, también solitarias cada una de ellas, y varios bandos de gangas ortegas.
A continuación hicimos una parada en las arboledas de Costa Calma para ver paseriformes, pero el bullicio de esa zona, acostumbrados ya al agradable silencio de otras partes de la isla, hizo que nos largáramos rápidamente, no sin antes oír a varios jilgueros.
De La Pared a Pájara nos detuvimos en Montaña Cardones donde pudimos ver hasta cuatro parejas de tarabilla canaria en los barrancos, y también a alguna abubilla.
Una llamada a Alfonso López, que había estado en la isla unos días antes, nos alertó de un macho de porrón de collar en alguna de Las Rosas, por lo que decidimos visitar las existentes. Primeramente nos fuimos a la Rosa de Catalina García, de Tuineje a Gran Tarajal. Es el principal humedal de la isla y no defrauda, ya que pudimos ver allí el macho de porrón de collar, precioso con su plumaje nupcial, un macho de cerceta aliazul, en eclipse, una hembra de silbón, seis espátulas, fochas, gallinetas y cinco tarros canelos.
La siguiente parada era en la otra charca, la Rosa del Taro, de Triquivijate a Tejuates, donde vimos un par de ánades picopintos –Anas poecilorhyncha- , muy bonitos, pero con seguridad escapados de cautividad, y más fochas y gallinetas.
Por último, nos fuimos al área de Betancuria-Vega del Río Palmas, a la búsqueda del herrerillo africano –ssp degener- , que localizamos casi a punto de irse a dormir (se metió para pasar la noche en un tubo que hacia de torreta eléctrica). También por allí curruca cabecinegra –ssp leucogastra- y un posible tagarote.
28 de octubre.-
Mientras esperábamos a que amaneciera escuchamos un alcaraván –ssp insularum- en las cercanías del hotel.
Nos fuimos de nuevo a la Rosa de Catalina García, donde se repitieron las especies del día anterior, más tarabilla canaria. Allí conocimos a Gustavo Peña, gran ornitólogo local, quien nos había facilitado previamente mucha información. Y desde allí, en compañía de Miguel Angel, buen amigo y biólogo del El Jarde, nos fuimos al Embalse de los Molinos. Bonito lugar, con unos cincuenta y cinco tarros canelos que impresionaba verlos por su belleza, tanto posados como en vuelo. También tres archibebes oscuros, un combatiente, una agachadaiza común, tres parejas de tarabilla canaria y varias cigüeñuelas.
Como nos seguía faltando la perdiz moruna, bastante escondida en estos días ya que es especie cinegética y la disparan, metimos a Miguel Angel en el aprieto de que nos llevara a alguna zona donde se la pudiera ver por no sufrir mucha presión. Y nos llevó a los Llanos de Lajares-Rosa de los Negrines, donde pudimos ver unos veinte ejemplares, en un bando muy discreto y camuflado. De allí a El Cotillo, donde comimos al lado de un majestuoso acantilado, y desde donde tomamos una pista que parte de las cercanías del faro y que se dirige hacia Corralejo. Pista preciosa donde las haya, atravesando unas parajes de enganche para los amantes de las playas tranquilas, medio salvajes y solitarias. Por allí vimos un guincho (águila pescadora), una espátula joven, una lavandera blanca, dos garcillas bueyeras, un par de chorlitos dorados y algunos alcatraces.
En Corralejo nos fuimos al puerto, desde donde vimos la cercana isla de Lobos, Lanzarote, y mucha pardela cenicienta en el mar.
Y por último, de Corralejo a Puerto del Rosario, pasando al lado de las bonitas dunas de aquella zona.
29 de octubre.-
Nos levantamos temprano y nos fuimos al faro de La Entallada, en Las Playitas, cerca de nuestro hotel, donde disfrutamos a placer de un par de ejemplares de Halcón Tagarote, uno de ellos deleitándonos en su posadero y después en vuelo durante casi diez minutos. Quizás uno de los mejores momentos de la visita, tanto por lo bonito del lugar, con unos grandes acantilados, como por la belleza de los halcones y por la paz que se respiraba en aquel lugar.
De allí, de nuevo a la Rosa de Catalina García, donde pudimos ver además doce gangas ortegas y una perdiz moruna, suponemos que todas las aves asustadas ya que por la zona había mucho cazador. Nos fuimos en busca de los guirres de Tiscamanita, donde pudimos verlos nuevamente. En la zona también mucho ratonero, todos bastante pálidos y de coloración distinta a los de la península. Pasamos por Malpaís grande donde observamos otra pareja de tarabilla canaria. De allí a Pozo Negro, a ver el mar, y de allí al Barranco de la Torre, en una breve visita camino del aeropuerto. En este barranco vimos más perdices morunas huyendo de los cazadores, dos machos de tarabilla canaria, curruca cabecinegra, y paserifomes en paso como mosquitero musical, común, y papamoscas cerrojillo.
Y por último a las salinas de Caleta de Fuste, donde comimos y nos despedimos de la isla.

Autores de fotos.-
-paisaje: José Manuel Marín
-hubara: Raimundo Martín


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