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lunes, 19 de julio de 2010

Mar Báltico 2010










A mediados de junio de 2010 cruzamos el mar Báltico a bordo del Costa Atlántica, un barco de Costa Cruceros. Junto a mis niñas y mi mujer viajamos de Copenhague a San Petesburgo, haciendo escala en Estocolmo, Tallín y Warnemunde-Rostock. El mar Báltico es un mar interior, abierto al mar del Norte, de poca profundidad y de mareas de pequeña amplitud, rodeado de un rosario de capitales sumamente atractivas. El objetivo del viaje era principalmente turístico-cultural, con tiempo para las aves y el relajo del alma. Han sido muchos los momentos reseñables, pero seré breve para no aburrir demasiado.
El escritor Hans Christian Andersen andaba por las llamativas y coloreadas casas del puerto de Copenhague en busca de inspiración, y por allí también nos movimos nosotros en busca de retazos de historia, compartiendo espacio con eideres y cisnes. Sobre los tejados del muelle, reclamos estridentes de adultos y jóvenes de gaviota cana llamaron nuestra atención al montar una fiesta siempre que se daban la bienvenida. Nos despedimos de la capital danesa en la Fuente de Gefion, lugar donde descansa la diosa que recogió en una noche parte de Suecia para crear Dinamarca.
Estocolmo es una de las más bellas capitales del mundo, edificada sobre catorce hermosas islas. Ciudad embriagadora repleta de verdor y bellos edificios, donde es fácil escuchar al zarcero icterino en alguno de sus parques. En el fiordo vimos serretas medianas con pollitos y barnacla cariblanca criando en sus laderas. La isla de Gotland, en el trayecto a Estocolmo, ofreció momentos inolvidables cada vez que cientos de alcas y araos cruzaron veloces ante la proa del barco.
Tallín, capital de Estonia, pequeña, medieval, pintoresca y coqueta, quizás haya sido la más impactante. La catedral ortodoxa de Alexander Nevsky nos dejó sin respiración por su belleza inigualable, y una frondosa franja de jardines en su entorno, hogar de zorzales reales, le proporcionaban aún más encanto. En las afueras, en una praderita con arbustos dispersos, un carricero de Blyth nos dio la despedida, junto a un bonito macho de lavandera boyera de la variedad xanthophrys.
Dejamos esta brillante ciudad situada a ochenta kilómetros al sur de Helsinki y el barco puso rumbo a San Petesburgo, capital cultural rusa por excelencia, salpicada de majestuosas iglesias y surcada por el grandioso río Neva, parada y fonda de charranes árticos. Al salir de la ciudad y adentrarnos en el Golfo de Finlandia nos sonrió la fortuna y tuvimos la inmensa suerte de ver a un par de gaviotas de Siberia (o Heuglini) descansando en un pequeño embarcadero, rodeadas de decenas de elegantes porrones moñudos.
Y de alli a Warnemunde, antiguo pueblo de pescadores y hoy concurrido balneario costero del norte de Alemania. A los pies del faro, junto a la desembocadura del río Warnow, nos detuvimos a contemplar los cambios de humor del Mar Báltico y las divertidas persecuciones y correrías entre gaviones y gaviotas argénteas. Despedimos el mar del ámbar descansando en uno de los famosos sillones playeros de mimbre que adornan esta playa báltica.
Autor de fotos (catedral de Alexander Nevski, gavión siguiendo al barco y gaviota argéntea en Tallín).- Paco Chiclana

viernes, 28 de mayo de 2010

Madeira 2010 (Zino´s Petrel Pelagic Expedition)





















EXCURSION ORNITOLOGICA A MADEIRA 2010
por Paco Chiclana

DEL 13 AL 18 DE MAYO


Participantes:
Andrés Requejo
Andrés Bermejo
Javier Ferreres
Oscar Llama
Andy Paterson
Raimundo Martín
Paco Chiclana

A mediados de mayo participamos en la primera Zino´s Petrel Pelagic Expedition organizada por Madeira Wind Birds. El objetivo principal de la misma era observar en el mar al escaso y amenazado Petrel de Zino, y el objetivo fue cumplido satisfactoriamente.
Para ello Catarina Fagundes y Hugo Romano, tour leaders de la empresa organizadora, habían programado tres salidas pelágicas con una media de diez horas diarias de duración. Los puntos de observación estaban situados entre quince y veinte millas de Madeira, y para llegar a ellos nos desplazábamos en una embarcación neumática semirrígida (RIB). Para atraer a las aves se utilizó un “chum” sólido, previamente fabricado con pescado fresco, que se disolvía lentamente -a excepción de uno que fue despedazado rápidamente por los mordiscos de una tintorera-. De esta manera conseguimos ver varios petreles de Zino (o Freira) y varios petreles de Fea (o Gon-gon), estos de pico más corto y robusto que empiezan a llegar en estas fechas a las áreas de reproducción de la isla Bugio, en Desertas. Fue todo un placer observar a estos petreles en mar abierto, jugando magistralmente con el viento y las olas, pero no lo fue menos ver a los simpatiquísimos paíños pechialbos dar saltitos sobre al agua, como si de mini canguros se tratara, y desplazarse graciosamente mientras se atiborraban con las migajas del chum ¡momentos inolvidables! Otros actores principales fueron pardelas chicas y pichonetas, paíños europeos, de Wilson y de Madeira, y petreles de Bulwer. Visitantes muy bien recibidos que nos proporcionaron imágenes también espectaculares fueron cachalotes –con un pequeñín entre ellos-, delfines manchados, zifio de Cuvier, tortuga boba, fragatas portuguesas y, entre las aves, gaviota de Sabine, falaropo picogrueso y charrán ártico, todos en plumaje nupcial. Otro momento muy gratificante fue cuando echamos el ancla frente a Deserta Grande, al caer la noche, para oír la llegada a las huras de las omnipresentes pardelas cenicientas. La compañía en la embarcación de afamados ornitólogos como Hadorah Sirihai y Steve Howell contribuyó a que los resultados de la expedición fueran inmejorables, aunque hubiera alcanzado nota cum laude si algún que otro día no hubiésemos acabado literalmente empapados.
Los ratos libres los aprovechábamos para observar otras joyas madeirenses. La pista entre Cruzinhas (en concreto, desde un pequeño puente de piedra al salir de la aldea) y la central hidroeléctrica de Faja de Nogueira, a los pies del mirador de Balcoes, Ribeiro Frio, ofreció unas posibilidades fabulosas para disfrutar de la avifauna propia del bosque de laurisilva como reyezuelos, pinzones y palomas trocaces o de Madeira. También visitamos el puerto de Funchal donde vimos un par de charranes rosados. La Punta de San Lorenzo también fue testigo de nuestra presencia, con muy buenas imágenes de tres especies de aves endémicas de la Macaronesia: bisbita caminero, canario y vencejo unicolor. Y en la pequeña charca de Lugar de Baixo, un ejemplar de cerceta de Carolina. Asimismo se han dejado ver, entre otras, las subespecies de lavandera cascadeña (schmitzi), gorrión chillón (madeirensis), curruca capirotada (heineken), pardillo (nana), mirlo (cabrerae), cernícalo vulgar (canariensis) y ratonero (harterti). Amigos que me facilitaron información sobre localizaciones en la isla han sido Gorka Ocio, José Pedro Portillo, Oriol Baena y Rafa Romero, a quienes quedo agradecido.
Y la guinda al pastel fue la visita nocturna al pico Areeiro para escuchar a los petreles de Zino en sus quehaceres amorosos. Es impresionante oírlos a 1800 metros de altura emitiendo sus llamadas de cortejo en vuelo, en una especie de noviazgo prematrimonial que llevan a cabo cuando tienen entre cuatro y seis años. Puedo asegurar que el escenario era de ensueño, con la niebla ascendiendo sigilosamente entre las cimas más altas y los petreles flirteando a la luz de las estrellas.
En cuanto a logística, comentar que nos alojamos en el hotel White Waters, en Machico, y que cada uno de nosotros llegó a Funchal con procedencias distintas. Yo volé desde Faro, vía Lisboa, con TAP y SATA. Aunque finalicé mi estancia en la isla el día 18, mis compañeros permanecieron allí unos días más.
Autores de fotos:
--paisaje, Echium candicans y pinzón.- Paco Chiclana
--grupo 1, petrel y paíño.- Andy Paterson
--grupo 2 y 3.- Raimundo Martín
Javier Ferreres ha subido un video a youtube cuyo enlace es

jueves, 15 de abril de 2010

Israel 2010










EXCURSION ORNITOLÓGICA A ISRAEL
por Paco Chiclana

Fotos: José Ardaiz

DEL 13 AL 19-03-10

Especies destacables: piquero pardo, cormorán pigmeo, pelícano común, garceta dimorfa subespecie schistacea, ratoneros moro –subespecie rufinus- y de estepa, águilas pomerana, moteada y esteparia, aguilucho papialbo, francolín común, perdiz chucar y desértica, polluela bastarda, grulla damisela, hubara de Macqueenii, corredor, chorlitejo mongol grande -subespecie columbinus-, chorlito asiático chico, avefría espolada, archibebe fino, gavión cabecinegro, gaviotas ojiblanca, heuglini, cáspica y armenia, charrán arábigo, gangas moteada y de Lichtenstein, paloma bravía subespecie palestinae, tórtolas senegalesa y rabilarga, búho berberisco o real del desierto, cárabo de Hume, mochuelo subespecie lilith, chotacabras egipcio y núbico, martín pescador pío y de Esmirna, abejaruco verde, pico sirio, terreras sahariana –subespecie deserti- y colinegra, calandria bimaculada, alondra ibis, avión roquero africano, bisbitas piquilargo y gorgirrojo, lavandera boyera subespecies tipo feldegg, beema, superciliaris y dombrowskii, bulbul cabecinegro, robín negro de matorral, pechiazul subespecie svecica, collalbas Isabel, desértica, colinegra, rubia oriental, núbica, negra de Brehm y de Chipre, currucas mirlona oriental, zarcerilla, de Menetríes –subespecie rubescens-, de Rupell y cabecinegra –subespecie momus-, zarcero pálido oriental, buitrones desertícola y rabilargo, carricero egipcio, carricero común subespecie fuscus, mosquitero oriental, mosquitero común subespecie abietinus, alcaudón núbico, alcaudón real subespecie aucheri, suimanga palestina, tordino arábigo, arrendajo subespecie atricapillus, cornejas casera y cenicienta, cuervos colicorto y desertícola, estornino de Tristam, miná común, gorrión del Mar Muerto, pico de plata indio, camachuelos desertícola, trompetero y del sinaí, escribanos ceniciento y estriolado.

Resumen.-
Viajé con Alfonso Barragán desde Sevilla a Madrid, y desde allí a Tel Aviv, con Iberia. En Madrid, en la T-4, nos encontramos con los otros miembros del grupo, Alfonso Rodrigo y Gonzalo Lage. Los billetes de avión nos costaron unos 500 euros, ida y vuelta. Salimos de Sevilla la tarde del día 12, y el regreso lo iniciamos en Tel Aviv la tarde del día 19. Alquilamos un Mazda 5, con un precio para toda la semana de 400 euros. En el coche hicimos unos 2500 Km., recorriendo prácticamente todo el país. La ruta que realizamos en una semana es ideal para hacerla en unos diez días al permitir moverte más relajadamente. Dormimos, aunque poco, una noche en Tiberias (al norte del país), dos noches en Neot Hakikar (centro del país) y tres noches en Lotan (al sur). Dedicamos todas las horas de luz al pajareo, una media de doce al día, amaneciendo sobre las cinco y media de la mañana y anocheciendo sobre las seis de la tarde. Hicimos también un par de salidas nocturnas.
Los primeros días tuvimos mucho calor, siendo difícil pajarear en las horas centrales. A mitad de semana sufrimos un día de fuerte viento del sur –con densas nubes de arena- y posteriormente gozamos de días más fresquitos y agradables.
Para la preparación del viaje, y hoja de ruta, utilicé la información que me facilitaron amigos como Oscar Gutiérrez, Antonio Ceballos, Daniel López Velasco y José Ardaiz, a quienes quedo muy agradecido. También hice uso de algunos libros de dónde ver aves, guías de campo, mapas e información colgada en internet.
La moneda de Israel, el shekels (o NIS), no cotiza en España y el viajero se ve obligado a cambiar euros una vez llega al país. Nosotros lo hicimos en el aeropuerto.
Israel es un buen destino para la observación ornitológica al ofrecer muchas posibilidades. Está localizado en el Paleártico y ubicado en una ruta muy importante de migración para las aves de Europa y oeste de Asia, interaccionan allí tres regiones biogeográficas y tres continentes, y alberga una abundante variedad de hábitats y zonas climáticas.
Es un país fácil para ver aves, sin ayuda de guías locales, sólo necesitándose éstos para las aves nocturnas.
A pesar de ser un estado en conflictividad permanente con el mundo árabe no percibimos en ningún momento problemas de seguridad. Nos movimos con total libertad, aunque la presencia de militares armados por casi todos sitios y controles en carreteras fue algo normal.
Se contabilizaron alrededor de 190 especies de aves siendo muchas de ellas no observables en nuestra tierra, por lo que el viaje resultó sumamente exitoso.

13 de marzo.-
Aterrizamos en Tel Aviv a las cinco de la madrugada y la pérdida de una maleta demoró la salida del aeropuerto algo más de una hora. Ansiosos de ver aves, desde el mismo coche y mientras abandonábamos ciudad, observamos tórtola senegalesa, avefría espolada, corneja cenicienta y miná común, entre otros. La tórtola será común en zonas pobladas.
El primer destino era Maagan Mikhael, gran complejo de piscifactorías situado al norte del país, en la costa del Mediterráneo, unos 30 km. al sur de Haifa; llegamos allí en poco tiempo –por la carretera 2- y disfrutamos muchísimo con nuevas especies como buitrón rabilargo, bulbul cabecinegro, martines pescadores pío y de Esmirna, gaviota armenia (adultos e inmaduros), etc. A partir de aquí, el bulbul y el buitrón serán bastantes frecuentes en muy variados ambientes. Nos acercamos a la playa a echar una ojeada y las emociones fueron aumentando al observar un grupo de gaviones cabecinegros descansar en el mar. Carricero egipcio y curruca mirlona oriental fueron otras maravillas del humedal, así como carriceros comunes de la subespecie fuscus, más pálidos que los nuestros, y algún pechiazul de medalla roja–subespecie svecica-. Los arrendajos, subespecie atricapillus, de cabeza muy clarita se mostraron muy comunes y confiados.
El día se presentaba caluroso y decidimos tomar algo y dirigirnos a Hula, algo más al norte, aunque para ello dimos un rodeo y pasamos por el monte Gilboa, al sur de Bet Shean. Por el camino avistamos ratonero moro y águila moteada, especies escasas en el viaje, que sobrevolaban campos de cereal repletos de codornices, cigueñas negras y meloncillos. Los martines pescadores de Esmirna estaban hasta en el interior de los bosquetes y resultaba muy curioso observar a este conspicuo pájaro que parecía más una carraca que un martín, no necesariamente asociado a la presencia de agua.
Llegados al monte Gilboa no tardamos en ver perdiz chucar y suimanga palestina, así como hirax o damanes, ungulados de aspecto primitivo que parecían entrar en competencia territorial con las perdices. La suimanga será en el viaje una especie presente también en distintos ambientes, aunque nunca en número elevado.
Era el mediodía, hacía mucho calor y había que dirigirse a Hula, reserva natural compuesta de marisma, piscifactorías y campos de cultivo. Llegamos allí a la hora del bocata, alquilamos un pequeño vehículo eléctrico para recorrer la reserva e hicimos la primera parada en un bosquete cercano donde almorzamos en compañía de una pareja de pico sirio. Empezaban a llegar las grullas y no tardamos mucho en sacar un bonito ejemplar de grulla damisela ¡vaya primer día! En el humedal se dejó ver también pelícano común -un solitario ejemplar-, bisbita gorgirrojo, collalba Isabel, etc. Oímos varios ejemplares de francolín común, aunque no hubo tiempo para buscarlos detenidamente y observar alguno (un buen sitio era la cercana carretera 918). Tampoco hubo tiempo para polluelas, aunque alguna bastarda se escuchó al ocaso. En este humedal era frecuente el coipú o rata-nutria de agua. En contra de mi opinión, la visita al mediodía de los alrededores del monte Gilboa (en busca de una hembra de collalba colirroja que llevaba unos días sin verse) nos robó el tiempo necesario para disfrutar más de Hula o, bien, para intentar ver verdecillo sirio y trepador rupestre en el cercano Monte Hermon, en los altos del Golan.
Teníamos reservado alojamiento en Tiberias, Hotel Berger, al sur de Galilea, donde nos fuimos a la cama temprano después de las obligadas cervezas de refresco.

14 de marzo.-
Las primeras luces del día, algo después de las cinco de la mañana, las presenciamos en las laderas pedregosas del Monte Gilboa, ahora sí en el momento oportuno. La idea era escuchar y ver al bisbita piquilargo, y lo conseguimos sin mucho problema. Disfrutamos a tope de un macho que estuvo cantando y exhibiéndose un buen rato, posando en una piedra en compañía de otro bimbazo del viaje, un bonito ejemplar de escribano ceniciento. Para llegar a este lugar partimos de Tiberias hacia el sur -por la carretera 90- y al pasar Bet Shean cogimos una pequeña carretera hacia el oeste, dirección Nit David. Al tomar la carretera 669 y ver el cartel Maale Gilboa se entra en la carretera 6666 que sube hacia una cantera visible. Desde este cruce se asciende 2,8 km. hasta una curva pronunciada donde quedan a la izquierda unas piedras grandes. La primera observación del bisbita piquilargo fue posado en la misma defensa de la carretera, justo en la curva. Y después se estuvo moviendo por la zona, volando y descansando sobre rocas y arbustos. Aquí también vimos cuatro gacelas de montaña. Las currucas zarcerillas las cogimos en paso y fueron abundantísimas durante toda la semana, observando aquí las primeras. También en estas laderas vimos alguna curruca cabecinegra, subespecie momus, más pálida que la nuestra.
Desayunamos algo y partimos hacia Kfar Ruppin, otra zona de cultivos y piscifactorías todavía en la parte norte y verde del país. Aunque es un kibutz privado –comuna agrícola israelí- no hubo problemas para la visita. El tiempo de estancia allí fue corto pero suficiente para ver alguna variedad oriental de tarabilla común, cormorán pigmeo, carricero egipcio, etc.
Iba siendo hora de salir para el sur y seguimos para ello la famosísima carretera 90; entramos en Cisjordania, en el West Bank, donde el paisaje empezó a cambiar a los pocos kilómetros con la llegada del desierto puro y duro -que nos acompañaría casi en la totalidad del resto del viaje-. También cambiaban las gentes y ahora era frecuente el turbante palestino y el burka. Desde el mismo coche íbamos alucinando con la vía de migración de rapaces que hay a lo largo de la carretera 90. Cientos de ratoneros de estepa y águilas pomeranas viajaban hacia el norte, dejándose ver y estudiar perfectamente. En los cables eléctricos había bastante alcaudón real (subespecie aucheri) y los primeros abejarucos verdes, una preciosa pareja de cara azulada que anidaba en un resalte arenoso.
En el km. 270 efectuamos la primera toma de contacto con el desierto y montamos los telescopios unos minutos para mirar un cantil rocoso. Cuervo colicorto, estornino de Tristam, collalbas colinegra y desértica, iban sumándose a la lista de aves ¡la cosa prometía!
Este día era uno de esos de intenso calor que queda para el recuerdo. Y sobre la una de la tarde llegamos a otro de los puntos objetivo, Wadi Salvadora, desierto de Judea, frente al Mar Muerto. Los wadi son cauces secos de ríos, pedregosos y casi ausentes de vegetación. Este wadi está entre los kilómetros 250 y 251 de la carretera 90, según bajas a la derecha, y el itinerario para hacer está señalizado por unas marcas blancas y azules sobre las piedras. Unos metros más abajo, siguiendo la misma carretera y junto a un pequeño cartel que indica “Qedem”, también se puede acometer este wadi. Aquí lo ideal es hacer un recorrido a pie por el cañón que queda a la derecha, aunque la hora del día no era la ideal. Sudamos de lo lindo y conseguimos ver perdiz desértica, avión roquero africano, terrera sahariana y collalba negra de Brehm. En estos puntos suele haber algún bebedero perfecto para la observación de aves en periodos secos, pero el pasado invierno había sido muy lluvioso –también en Israel- y parecía haber demasiados puntos de agua para buscar el ideal.
Abandonamos Cisjordania con la presencia de cabras núbicas en unas paredes rocosas, comimos algo e hicimos una visita a otro wadi, en este caso Mishmar, algo más al sur. Dimos un breve paseo y sacamos una nueva especie, el buitrón desertícola, simpático pajarillo que se movía por el suelo con cara de cabreado.
En la tarde habíamos quedado con Yoav Perlman –guía ornitológico- para ver chotacabras núbico. El punto de encuentro era el cruce de la 90 con Neot Hakikar –otro kibutz judío-, donde nos alojaríamos las próximas dos noches. Allí nos vimos y tocamos primero unas balsas cercanas, paralelas a la 90, donde había porrón pardo y abejaruco verde. También vimos algunos nidos de gorrión del Mar Muerto en los tarajes, pero sin presencia de este paseriforme. Se había levantado un fuerte viento del sur, muy caluroso, cargado de fino polvo y arena que generaba una visibilidad casi nula. De todas maneras había que intentar el chotacabras núbico y Yoav nos llevó a unos campos de cultivo cercanos a Neot Hakikar, donde conseguimos ver hasta tres ejemplares de esta especie, en vuelo y posados. Satisfechos y agotados nos fuimos a descansar unas horas.

15 de marzo.-
Estábamos al sur del Mar Muerto y queríamos amanecer en Wadi Mishmar, interesante espacio donde habíamos estado brevemente la tarde anterior. Para ello nos levantamos muy temprano y sobre las cinco entrábamos en el wadi. Tuvimos algún problemilla para salir del kibutz (son zonas fortificadas y es necesario hacer alguna llamada para que te abran la puerta). Se preveía una mañana muy calurosa y así fue -a las ocho ya no se movía nada-. De todas maneras, tuvimos ocasión de ver en vuelo un par de camachuelos del sinaí y una visión fugaz de escribano estriolado. Al abandonar el wadi fuimos partícipes de uno de los momentos álgidos del viaje: un grupo de tordinos arábigos jugueteaban dentro de unas matas mientras nos sobrevolaban varias águilas esteparias y pomeranas, ratoneros moros y de estepa ¡no sabíamos a dónde mirar! ¡no dábamos crédito! ¡eso era Israel!
Y de allí nos fuimos a las cercanas balsas de Zohar –área de Ein Gedi- en busca del gorrión del Mar Muerto. De nuevo se levantó un viento fuerte del sur que impedía una agradable observación de aves. No obstante, conseguimos ver un macho de esta especie posado en la rama de un taraje ¡difícil este escaso pajarillo!
Continuamos por la carretera 90 dirección sur hasta alcanzar el km. 152 donde se halla Shizal Nature Reserve, a la izquierda, en el Valle de Arava. Hay una valla pero la cancela está abierta, justo en ese punto kilométrico, y se puede acceder a su interior a través de la pista. El fuerte viento seguía complicando la observación de aves, aunque conseguimos ver camachuelo desertícola (un grupo empeñado en refugiarse en una gran acacia), buitrón desertícola y perdiz desértica. También calandria bimaculada (un gran grupo cobijado a la sombra de una acacia, con los picos abiertos y casi asfixiadas).
Llegado el mediodía era imposible seguir en el campo con las envolventes nubes de arena, por lo que fuimos a comer a una estación de servicio cercana con la esperanza de que calmara el viento reinante. Algo después parecía que la visibilidad era algo mejor e hicimos otro intento a la reserva, sacando una hembra de alcaudón núbico (el único del viaje), escribano ceniciento, collalba colinegra, tordino cebando pollos y mucha curruca zarcerilla. Supongo que las muy deficientes condiciones meteorológicas nos impidieron localizar la escasísima curruca del Mar Rojo, citada en ese lugar, entre los kilómetros uno y dos pasada la cancela cercana a la carretera, en un área de acacias dispersas.

16 de marzo.-
Afortunadamente cambió el tiempo y la mañana fue mucho más fresquita y agradable, descendiendo la temperatura varios grados. Estábamos a la altura del km. 76 de la carretera 90 y cogimos una pista que sale a la izquierda, continuando por ella un kilómetro -más o menos- hasta llegar a un vallado con depósitos. Allí observamos un chotacabras egipcio con los primeros claros del día, obteniendo magníficas vistas de él. Esa zona es un pequeño pastizal en medio del desierto y la abundancia de aves es significativa. Mucha terrera común en paso, bisbita campestre, collalba desértica posada en la valla que delimita la frontera con Jordania, un grupo muy interesante de gangas moteadas (la coronada estaba muy difícil este año), un par de alondras ibis en las arenas jordanas -con un macho cantarín- y unos espectaculares aguiluchos papialbos (macho y hembra) que nos dejaron estudiarlos con todo detalle.
Desayunamos y fuimos al kibutz Lotan, unos kilómetros más al sur -en la carretera 90- donde nos alojaríamos las próximas tres noches. Dejamos el equipaje y rápidamente de nuevo de pajareo, en este caso a los campos de Yotvata, en el km 50, donde siempre hay algún birder manos a la obra. Son unos campos de cultivo de regadío muy próximos a la frontera jordana, rodeados de dunas y desierto, que suelen ser muy generosos y productivos. Encontramos mucho bisbita gorgirrojo y un precioso macho de aguilucho papialbo que posó para nosotros descaradamente; mientras intentábamos esquivar el encharcamiento que rodeaba el arbusto más grande de esos campos, un precioso robín negro de matorral se movía por su base saliendo esporádicamente al exterior.
Después otro salto más y nos pusimos en las famosas salinas del km. 20, también cercanas a la frontera jordana, pasado el mediodía. Allí muchas cosillas de interés destacando chorlitejo mongol grande -subespecie columbinus de pico no demasiado grande-, archibebe fino y las subespecies feldegg y beema de lavandera boyera.
Apretaba el hambre y decidimos comer algo en Eilat, en un Mcdonalds que nos cogía de paso (el restaurante estaba situado en un centro comercial y nos hicieron varios controles de seguridad hasta acceder a él). Después hicimos una rápida visita a la playa norte donde vimos un grupo de cornejas caseras, habituales en esta ciudad costera.
Y llegaba la hora de quedar con Noam Weiss –otro guía ornitológico- para la salida nocturna de ese día. La cita la teníamos en el km 19, donde entraban las gangas de Lienchestein a beber en la balsa situada allí, justo al lado de una vaquería. Y puntuales a su cita no fallaron las gangas: sobre las seis y doce minutos de la tarde una pareja se posó en la orilla de la balsa y nos acompañó durante cinco minutos, dejándose ver muy cerca y a placer. De allí nos llevó Noam a los campos de Yotvata donde vimos búho real del desierto –berberisco-, chotacabras egipcio y una hembra de chorlito asiático chico ¡menudas especies! Y zorro, chacal, liebre del desierto, erizo de hocico negro, etc. Y restaba por ver sólo cárabo de Hume. Sobre las diez de la noche llegamos al punto en cuestión y un precioso macho estuvo cantando en distintos puntos de su territorio, siendo observado en varios posaderos.

17 de marzo.-
Apenas un par de horas de dormida y de nuevo al campo. Nos amaneció en el km 60 de la carretera 40, en Meismar, un área verde en medio del desierto que discurre paralela a la carretera; allí disfrutamos con más ganga moteada (la coronada se seguía resistiendo –nos dijeron varios ornitólogos locales que era muy mal año para esta ganga-), y con otras especies como collalba rubia oriental, cuervo desertícola, y subespecies superciliaris y dombrowskii de lavandera boyera. También varios mosquiteros comunes de la subespecie abietinus y un zarcero pálido oriental, entre otros. Es una zona típica para invernada de curruca sahariana, pero no conseguimos ver ninguna (supongo que los fuertes vientos precedentes las habrían desplazado, o bien que ya todas habrían iniciado la vuelta a los cuarteles de cría).
Desayunamos y nos fuimos a visitar varios lugares de interés como Wadi Zihor, situado unos pocos kilómetros más abajo, antes de la bifurcación de las carreteras 13 y 40. Allí sólo curruca zarcera a destacar, entre alguna mirlona oriental. Después fuimos a Neot Smadar, conocido como Shizzafon, un Kibutz con mucha vegetación y famoso por la cantidad de paseriformes que se localizan allí durante la migración. Está situado en la carretera 40, diez kilómetros al norte del cruce con la carretera 90. Y de allí a las balsas de Neot Smadar, donde seguimos viendo varias subespecies de lavandera boyera, una parejita de camachuelo trompetero y una bonita hembra de gorrión del Mar Muerto.
Y volvimos de nuevo a la querida carretera 90, ahora a las balsas de Qetura donde vimos nuestra primera curruca de Rupell. Qetura está pasado el cruce de la 12 con la 90, dirección sur. Frente a las balsas había una vaquería con muchos birders mirando, lo que indicaba que alguna rareza andaba por allí; nos acercamos y resultó ser un bonito macho de collalba de Chipre. Allí también nos enteramos de que en el famoso arbusto donde se veía el robín negro de matorral –en Yotvata- se movía también un macho de curruca de Menetríes, y fuimos y lo bimbamos –subespecie rubescens- ¡cuántas especies para tan poco tiempo!
Para comer habíamos quedado con Juan Ramírez, ornitólogo malagueño que estaba anillando en la Estación Ornitológica de Eilat (Birdwatching Centre). Almorzamos juntos y nos llevó a la playa norte de esta ciudad, a seguir pajareando y a descansar un poquito entre tanto ajetreo. Vimos piquero pardo posado en una boya, un martín pescador pío cernido sobre el mar y cinco ejemplares fantásticos de charrán arábigo también posados. Y al caer la tarde, con una preciosa puesta de sol en el golfo de Aqava -con Egipto a nuestra derecha, y Jordania y Arabia a nuestra izquierda- desfilaron ante nosotros varias gaviotas ojiblancas, alguna cáspica y una heuglini.

18 de marzo.-
Este día lo pasamos en los alrededores de Eilat, pero no aportó grandes cosas. A primera hora visitamos Amrams Pillars y su zona de acampada, en el km 20 de la 90, con collalba negra de Brehm como lo más destacable. Esta zona es buena para camachuelo del sinaí, pero preferentemente en invierno.
De allí fuimos al abrevadero de Netafim, donde añadimos terrera colinegra y paloma bravía de la subespecie palestinae -de obispillo gris y no blanco como la europea-. Este abrevadero está en las montañas de Eilat y para llegar a él hay que pasar la cima, ascendiendo por la carretera y, justo después, aparece un cartel a la derecha que indica Netafim. Allí se deja el coche y se continúa a pie unos diez minutos por un camino que sigue un pronunciado descenso. El abrevadero está a los pies de un espectacular precipicio. Allí desayunamos contemplando algunos estorninos de Tristam. Como comenté anteriormente, este invierno había sido generoso en lluvias y las aves gozaban de muchos bebedores repartidos por todo el país, por lo que los clásicos –como éste- que aparecen en todos los reports no estaban resultando muy fructíferos.
Retornamos a la cima de la montaña donde había un cartel que mostraba Mt Yehuram / Mt Shlomo. El lugar se indica como bueno para ver collalba monjina -sobre todo en los alrededores de un pequeño arbolillo que hay allí- aunque ésta nos dio esquinazo. Esta especie no estaba ofreciendo últimamente registros en ese lugar.
Y siguiendo en los alrededores de Eilat fuimos al palmeral que hay cerca de la playa norte, donde añadimos pico de plata indio. Sabíamos que en este lugar una hembra de abejero oriental llevaba tres años pasando allí el invierno, pero desgraciadamente hacía unos días que no se veía.
Y nos fuimos nuevamente con Juan Ramírez al centro de anillamiento donde vimos otra curruca de Rupell. Allí nos informaron de que se estaba observando tórtola rabilarga en el establo de Qetura y allí fuimos raudos. Y cierto, un par de machos y una hembra se alimentaban a los pies de unas alpacas.
Recogimos nuevamente a Juan y pusimos rumbo a la playa norte de Eilat, a descansar otro poquito mientras observábamos aves. Y en un canal cercano añadimos a la lista garceta dimorfa, un bonito individuo de coloración mayoritariamente blanca.

19 de marzo.-
El viaje tocaba a su fin y queríamos amanecer en Nizzana para ver la hubara de Macqueenii. Salimos muy temprano del Kibutz de Lotan y con las primeras luces del alba estábamos disfrutando collalba núbica a la altura de Mizpe Ramón.
Continuamos hasta la carretera que va de Nizzana a Ezuz e hicimos una exitosa parada entre los kilómetros 7 y 8. Allí montamos los telescopios y, a la izquierda de la carretera, vimos un bonito macho de hubara efectuando su danza circular, y no muy lejos otros tres machos de esta especie. También varios corredores, perdiz desértica, cuervo desertícola, corneja cenicienta, águila de estepa y collalba Isabel, abundante ésta en todo el periplo israelí. En los pastos algunas gacelas dorcas. Visitamos también las famosas balsas de riego (la famosa 4B) existentes entre la fortaleza y la cárcel de Nizzana, aunque nos habían dicho que este año -de tanta agua por todos sitios- no estaba siendo bueno para ver gangas allí. Sí que vimos alguna, pero común, y algún archibebe fino, más las omnipresentes avefrías espoladas –garantizadas en todos los humedales-.
De allí marchamos a un área recreativa a la salida de Nizzana (pic-nic) donde vimos buena cantidad de mosquitero oriental.
Posteriormente nos dimos una vuelta por la parte sur de Ezuz, siguiendo la frontera con Egipto, observando más tordino arábigo, collalba núbica y buitrón desertícola, como más destacables. Y un par de chulísimos ejemplares de mochuelo, subespecie lilith, que son de color arenoso y diferentes a los nuestros, camuflándose perfectamente con el entorno.
Y sobre el mediodía se empezó a divagar más de la cuenta, en contra de mi voluntad, y perdimos unas horas preciosas que podíamos haber invertido en visitar Mizpe Ramón (para buscar allí verdecillo sirio -citado en todos los reports como invernante hasta finales de marzo-), tocar más el desierto de Negev y/o visitar nuevamente las balsas de Nizzana para intentar allí la ganga coronada (ésta gusta beber tarde en la mañana –hasta las diez- y a veces al atardecer). Por lo tanto, llegamos a Tel Aviv con muchas horas de antelación a la salida del vuelo.

Otras especies.- zampullín chico, cormorán grande, martinete, garcilla bueyera, garceta común, garceta grande, garza real, cigueñas blanca y negra, morito, espátula, flamenco, tarro blanco, ánades real, friso y rabudo, pato cuchara, cercetas común y carretona, porrones pardo y común, alimoche, águila pescadora y culebrera, milano negro, aguiluchos lagunero y pálido, gavilán, cernícalos vulgar y primilla, codorniz, gallineta común, focha común, grulla, avoceta, cigüeñuela, alcaraván, chorlitejos grande, chico y patinegro, chorlito gris, correlimos común, menudo y de Temminck, andarríos grande, bastardo y chico, archibebes común, oscuro y claro, agachadiza común, combatiente, gaviotas reidora, picofina, patiamarilla y sombría, charrán patinegro, pagaza piquirroja, ganga común, tórtola turca, vencejos común, pálido y real, martín pescador, abubilla, cotorra de Kramer, torcecuello, cogujada común, terrera común, aviones común, roquero y zapador, golondrinas común y daúrica, bisbita campestre, lavanderas blanca y cascadeña, colirrojo real, collalba gris, tarabilla común, mirlo común, curruca capirotadas y zarcera, carricerín común, carbonero común, alcaudón común, grajilla, cuervo, estornino pinto, gorriones común y moruno, pardillo común, jilguero, verderón común, triguero.

jueves, 1 de abril de 2010

Marrakech 2010



A finales de marzo de 2010 pasé con mi familia un fin de semana largo en Marrakech. Aunque el objetivo del viaje era principalmente turístico,
siempre queda un hueco para las aves, sobre todo para aquellas bastante
comunes y que no requieren mucho tiempo para su búsqueda. Ese es el caso del
bulbul naranjero y del escribano sahariano, aves que ocupan toda la ciudad y
que resultan muy excitantes para nosotros. He estado anteriormente en
Marruecos en varias ocasiones y estoy habituado a las voces de estas especies,
por lo que resultó sumamente fácil localizarlas. Ya en el mismo aeropuerto
escuché el reclamo de los escribanos, y en los jardines del hotel tenía una
familia completa de ellos. En cuanto al bulbul, lo observé en cualquier
zona arbolada y me pareció especialmente abundante en el jardín Majorelle,
donde obtuve unas vistas de él impresionantes mientras descansaba en este
exótico lugar inspirado por el diseñador Yves Sant Laurent. Y no quiero
olvidarme de los vencejos moros, que nos sobrevolaron en grupos bulliciosos
mientras paseásabamos por la magna plaza Jemaa El Fna, entre cuentacuentos y
encantadores de serpientes.
Autor de foto: La Koutoubia.- Paco Chiclana

domingo, 17 de enero de 2010

Escocia 2010




























EXCURSION ORNITOLOGICA A ESCOCIA
por Paco Chiclana
Del 7 al 10 de enero de 2010

En alguna otra vida anterior debí haber vivido en latitudes elevadas ya que siempre que puedo marco rumbo norte. Esta vez ha sido Escocia el destino elegido, en concreto el condado de Dumfries and Galloway, en el sur del país. Mi buen amigo Andy Paterson me garantizó unos días inolvidables si visitaba este lugar y así fue, a pesar del poco tiempo del que disponíamos. En esta ocasión los “expedicionarios” hemos sido Fernando del Valle, Mario Martín, Ricardo Martín-Baylo y el que suscribe. Tuvimos mucha suerte con la meteorología brillando el sol en todo momento, sin presencia de viento o lluvia. Y hemos disfrutado de unos paisajes espectaculares al estar todo nevado a nuestra llegada, al haber coincidido con la ola de frío que congeló Europa a primeros de año. Amanecía pasadas las ocho de la mañana y anochecía a las cuatro de la tarde. También hemos tenido mucha suerte al estar acompañados por Chris Baines, ornitólogo británico que nos llevó –casi de la mano- a todos sitios y que nos posibilitó la entrada a un foro local de birders del que obtuvimos la mayoría de la información para preparar el viaje. Volamos con Ryanair desde Málaga a Glasgow-Prestwick el 7 a medio día, y volvimos a muy temprana hora del día 10. No he reseñado en el report todas las aves observadas y he procurado mencionar cada especie sólo una vez, para no extenderme demasiado. Es de destacar que las carreteras en Escocia son bastantes estrechas, por no hablar de las “passing places”, y que se tarda mucho más que en España el recorrer cualquier distancia.
7 de enero.-Aterrizamos casi a las tres de la tarde y fuimos raudos a la playa existente entre las ciudades de Troon y Barassie, a muy pocas millas del aeropuerto. Tan solo pudimos colgarnos los prismáticos treinta minutos, pero suficientes para ir abriendo boca. La nieve sobre la playa nos anunció que necesitaríamos más ropa de abrigo al día siguiente. El mar estaba impresionante, con cientos de gaviotas canas y argénteas posadas sobre las aguas gélidas. También serreta mediana, negrón común, eider, tarro blanco, cisne vulgar, porrón osculado, etc. Teníamos reservado alojamiento en Newton Stewart, cerca de Wigtown Bay, donde cenamos y nos tomamos las primeras pintas del viaje.
8 de enero.-Recogimos a Chris a las nueve de la mañana –primero había que eliminar el hielo de las lunas del coche- y nos dirigimos a la parte oeste del condado, buscando el mar de nuevo, concretamente a Loch Ryan, una atractiva bahía provista de ideales puntos de observación. Aquí queríamos ver a placer pardillos piquigualdos y lo conseguimos. Para ello fuimos a The Wig, unas millas al norte de Stranraer. Los localizamos sin muchos problemas en unos barbechos a pie de mar, moviéndose relajadamente en un bando mixto con alondras y lavanderas enlutadas. Tras algunos minutos de disfrute, ojeada al mar y a seguir gozando con un grupo de siete haveldas -tres machos en plumaje invernal arrebatador-, gavión atlántico, cormorán moñudo y mucho zampullín cuellirrojo. De allí fuimos a Leffnoll Point, en la orilla opuesta, otro punto de observación. Si el primero fue bueno, éste lo superó, con hasta veinte colimbos chicos, arao común y varios araos aliblancos, alguno ya en plumaje nupcial. En Cairnryan, un poco más al norte y más cerca a mar abierto, colimbo grande y somormujo cuellirrojo. Enganchados por la belleza de esta bahía seguimos observando aves allí. En Broadstone nos entretuvimos con un par de barnaclas carinegras, subespecie hrota, y con algunas grajas que posaron de maravilla para los fotógrafos. En Bishop Burn los porrones bastardos fueron protagonistas, así como un adulto de gaviota cabecinegra que parecía ser primera cita para la zona. Un grupo de fochas merodeaba por la playa en busca de alimento, viéndose obligadas a abandonar los lagos de agua dulce del interior al estar todo congelado.Y sobre las dos de la tarde era momento para abandonar Loch Ryan y darse una vuelta por los campos cercanos de West Freugh, donde sabíamos de la existencia de grupos de gansos. La cercanía del mar facilitaba que algunas praderas no estuvieran cubiertas de nieve y pudimos observar más de un millar de ánsares piquicortos ¿quién da más?, algunas barnaclas canadienses y unos ciento cincuenta caretos grandes pertenecientes a la subespecie flavirostris. Entre ellos mucho zorzal alirrojo. Regresamos a Newton Stewart con tiempo sobrado para pasear por sus heladas calles, sacar unas fotos para el recuerdo, tomarse otras pintas, etc.
9 de enero.- Recogimos de nuevo a Chris y nos dirigimos esta vez hacia el este. Sobre los campos tapizados de blanco se movían faisanes y cornejas negras. Al pasar por Creetown echamos un vistazo al riachuelo que atraviesa la población y conseguimos ver dos bellezones de mirlo acuático nadando y buceando bajo el hielo. Se posaban en las orillas heladas y mostraban los rasgos morfológicos que caracterizan a esta variedad británica, cabeza y banda en pecho mucho más cobrizas. Entrando al rio vimos agachadiza común y chica. Y por las inmediaciones mucho zorzal real, halcón peregrino, chorlitos, ostreros, etc. Nos esperaba otra maravilla de la naturaleza como es Loch Ken. Para llegar allí tuvimos que recorrer algunas millas por una pista cubierta de nieve dudando a veces si alcanzaríamos el objetivo, unos comederos para paseriformes. Carbonero garrapinos, reyezuelo sencillo, pinzón real, paloma zurita, milano real, acentor común, nos acompañaron mientras nos hicimos unos bocatas.Más que mediado el día era prioritario visitar la reserva de Caerlaverock Wetlands Centre, mítico lugar donde acostumbran a pasar el invierno algunos miles de barnaclas cariblancas. De camino pasamos por Glenlocher añadiendo a la lista serreta grande. Y una vez allí sólo conseguimos ver un pequeño grupo dado que la mayoría se habían largado por la persistencia de la nieve, cosa que no ocurría desde hacía muchos años. No importó demasiado ya que un centenar de cisnes cantores nos amenizaron la tarde con sus voces y nos regalaron unas pasadas increíbles. Y en el arbolado buenos números de escribanos cerillos, reventones de color, con los que despedimos el día. Al salir de Caerlaverock aún quedó tiempo para ver un par de becadas en vuelo. La última noche nos alojamos en un hotel cercano al aeropuerto y nos dimos un festín de miedo en un restaurante tailandés.
10 de enero.- vuelta a casa, contemplando desde el avión paisajes nevados casi todo el trayecto.
Autor de fotos: grupo, cisne cantor, pardillo piquigualdo, ansar piquicorto, mirlo acuático y havelda: Fernando del Valle