domingo 8 de noviembre de 2009

Ouessant (Bretaña francesa) 2009




























Ouessant (Bretaña francesa) 2009
Del 23 al 26 de octubre
Participantes: Fernando del Valle y Francisco Chiclana

“...mosquitero bilistado y estornino rosado en la misma plaza de Lampaul, eso es Ouessant en estado puro…” . Este comentario de mi amigo Alfonso Rodrigo –extreme birding- inclinó la balanza definitivamente. De este otoño no pasaba la visita a esta pequeña isla de la Bretaña francesa. Otro buen amigo, Fernando del Valle, también se vio tentado por esta oferta pajaril y se unió al proyecto. Ouessant apenas tiene mil habitantes, mide ocho kilómetros de largo por cuatro de ancho, y es la tierra habitada más occidental de Francia. Marca tradicionalmente la entrada sur al Canal de la Mancha y es conocida en el mundillo pajaril por reunir en su seno, a mediados de octubre, un buen número de rarezas y un buen número de ornitólogos buscándolas, mayoritariamente franceses. Y así, nos fuimos a Francia en busca de aventura.
23 de octubre.- El primer día lo invertimos en llegar a Le Conquet, cerca de Brest, en el litoral atlántico. Volamos de Sevilla a París y allí alquilamos un coche para recorrer los seiscientos kilómetros que nos separaban de la costa. Por el camino vimos bonitos lugares, como Sant Brieuc, y bonitas escenas para recordar, como un grupo de gaviotas canas alimentándose en un pradito precioso. La lluvia nos recibió a la llegada y no nos había abandonado aún al amanecer del día siguiente. Nos alojamos en un bonita casa rural rodeada de un bosquete muy chulo.
24 de octubre.- En el puerto, a pesar del cielo gris y el viento frío, el ambiente era de lo más arrebatador. Como muestra, un par de gaviones adultos se enzarzaban en una pelea para apropiarse de un hermoso cangrejo. Del enfrentamiento eran testigos gaviotas argénteas, vuelvepiedras y bisbitas costeros que rebuscaban entre las algas del muelle. El interior de la estación marítima se iba llenando de birders cargados con material óptico y guías de aves. Nos habían dicho que se podía dejar el coche en el aparcamiento que hay junto al puerto, pero del todo imposible. Tiene cabida sólo para unos pocos coches y suele completarse a muy temprana hora. Nosotros lo estacionamos en un aparcamiento libre que hay tras el cercano ayuntamiento (la mayoría son zonas azules y te permiten dejar el coche un máximo de cuatro horas). Sobre las 9,30 de la mañana embarcamos con una mar bastante agitada (el trayecto dura algo más de una hora). El ferry –de la compañía Penn Ar Bed- hizo también escala en el archipiélago de Molène, con un nutrido bando de ostreros que coloreaba las salpicadas rocas. Como por arte de magia, las nubes se esfumaron al llegar a Ouessant y el sol se abrió paso entre ellas. Allí no se puede alquilar un coche y es necesario moverse en bici. Para llegar al albergue de jóvenes, donde nos quedamos la segunda noche, tomamos uno de los taxi-furgoneta que esperan la llegada del barco. También hay un autobús, pero el taxi tiene la ventaja de que te acerca al mismo alojamiento. Los taxis suelen completarse bastante rápido y no es aconsejable desembarcar de los últimos. En la plaza de Lampaul, al lado de la iglesia, hay un supermercado para provisión de alimentos y un taller para alquiler de bicis. La isla tiene 61 metros como cota máxima, pero el pedalear continuamente de un lado para otro, cargado de material, acaba pasando factura al final de la tarde. A última hora localizamos una tienda al lado del albergue que anunciaba alquiler de coches sin carnet –TopGarage Kerebe, teléfonos 0628296221 y 0298488133-, pero ya era tarde. De todas maneras, moverte en bici por la isla es un clásico que hay que conservar. Un trámite previo es pasar por el albergue de ornitólogos para anotar los registros de las últimas rarezas localizadas, pero nos lo saltamos y nos hicimos nuestra propia ruta en base a los datos que habíamos bajado de internet (http://ouessant.observado.org/waarnemingen). Nos marcamos unos objetivos poco exigentes que empezaban con disfrutar de un mosquitero bilistado que había a la afueras de Lampaul, en Kerhuel, y que llevaba allí varios días sedimentado. De allí nos fuimos a Park Raden, al lado de Port Arland (Porz Arland en bretón) en busca de más bilistados y de un camachuelo carminoso que se dejaba ver relativamente bien. También observamos un grupo de frailecillos sobre las olas, y cormoranes moñudos soleándose. Nos calló la noche mientras veíamos un estornino rosado desde la iglesia del pueblo. De allí al albergue, a quitarnos las botas de agua que nos estaban cociendo los pies. Es recomendable calzarlas si se pretende buscar pajarillos en los encharcados bosques de tamarindos, donde a veces el sonido ambiente es el gruñido del rascón, pero se hace pesado el llevarlas si hace calor. Más tarde nos dimos un pequeño homenaje cenando en un restaurante en Porz Noan, con unos deliciosos calamares a la Armórica, típicos de la zona, regados con unas cervezas marca Britt.
25 de octubre.- El tercer día amaneció soleado y cálido. Decidimos pasar la mañana entre Ti Korn y Ar Runiou, al sureste de la isla, majestuosos lugares que nos ofrecieron escribano nival y foca gris. Sus costas escarpadas, el tapiz verdoso y el sonido del mar nos hacían sentir en la gloria. La hora del bocadillo la pasamos nuevamente en Park Raden (hasta cuatro inornatus había en esos momentos). Y a las 6 de la tarde embarcamos de regreso. La estancia en la isla -de algo más de un día- sólo nos permitió recorrer su mitad este, pero fue suficiente para entender porqué es tan famosa en el mundillo ornitológico-viajero, y porqué muchos birders son fieles a su cita con ella todos los años. Ver gaviones posados sobre casitas coquetamente decoradas, tupidos helechos repletos de acentores y chochines, mosquiteros bilistados por doquier, el saber que en cualquier momento te puedes encontrar con cualquier rareza, etc, etc, acaba atrapándote. En el ferry de vuelta nos situamos nuevamente en la cubierta y a los pocos minutos ya añorábamos la isla. Para consolarnos, nos hicieron compañía un par de alcas y algunos alcatraces. Desembarcamos y cogimos rápido el coche rumbo a Le Mans, a un par de horas de París, donde queríamos pasar la noche.
26 de octubre.- La mañana del cuarto día esperamos el avión de vuelta a casa en La Courneuve, un gran parque urbano situado cerca del aeropuerto Charles de Gaulle, al norte de la ciudad. Allí nos entretuvimos con cornejas, reyezuelos sencillos, palomas zuritas, la variedad centroeuropea del mito, un esquivo pito cano... Y vuelta a casa. Por último, sólo me resta agradecer a Rafa Armada, Ferrán López, Alfonso Rodrigo y Dani L. Velasco la información que nos facilitaron antes de la partida, a Aurelien Audevard por el envío de algún sms esclarecedor durante la estancia en la isla, a Eugenia por mantenernos al tanto de los últimos registros colgados en internet y, como no, a Fernando, ya que sin su francés hubiera sido imposible desenvolvernos allí. Sobra decir que observamos muchas más especies que las mencionadas en el report, pero las he obviado para no extenderme demasiado.
Autor de fotos.- grupo, paisaje de Ouessant, Lampaul, gaviota argéntea, gavión y escribano nival: Fernando del Valle

martes 6 de octubre de 2009

Cabo de San Vicente, Portugal









































Estoy completamente enamorado del Cabo de San Vicente y de la Punta de Sagres,
áreas más al oeste en el sur peninsular. De ellos me gusta todo: como se
pelea la tierra con el mar y descarga su fiereza contra el cantil
rocoso, como el viento modela el paisaje y doblega al arbusto más
rebelde, como se aproximan las nubes y descargan sobre
el faro, como las aves te sorprenden en cualquiera de esos confines...Allí
las pelágicas parecen serlo menos y se acercan a la costa para saborear estos encantos. Aunque cierto es que para observar bien algunas de las especies que aparecen en las magníficas fotos de Goyo, así como algunas de paíños -común, de Wilson y de Madeira- tuvimos que adentrarnos algunas millas en el mar.
Autor de fotos (paisaje, págalos pomarino, grande y parásito, párdelas balear, capirotada, cenicienta y sombría): Goyo Para

sábado 18 de julio de 2009

Nueva York 2009




























A finales de junio estuve algo más de una semana visitando la ciudad de Nueva York. Fui con mi mujer y mis niñas y la finalidad del viaje era eminentemente turística, aunque siempre queda un hueco en la maleta para los prismáticos. En esa fecha amanece en la Gran Manzana sobre las cinco y se puede aprovechar alguna horita diaria para el pajareo antes de que la familia se levante. La mayoría de mis escapadas para ver aves las hice a Central Park, por ser un gran parque donde se ven bastantes especies y por proximidad a mi hotel. Central Park está situado al norte de Manhattan, entre las calles 59 y 110, entre la quinta y la prolongación de la octava avenida, y es fácil acceder a él a través de metro, bus o taxi. En ningún momento me sentí inseguro en su interior ya que es un gran espacio verde muy visitado por los neoyorquinos desde primeras horas de la mañana. Tiene cuatro kilómetros de largo por casi uno de ancho, y alberga un variado repertorio de diferentes hábitats. La información que me facilitaron amigos como Manuel Quintana, Juan Sagardía, Serafín Alarcón, Daniel Bosch y Javier Lafuente me vino de perlas, así como la web de Miguel Rouco. En las fechas de mi visita me encontré con especies relativamente ubicuas y fáciles de localizar como robín americano (turdus migratorius), pájaro gato gris (dumetella carolinensis), cardenal norteño (cardinalis cardinalis), quíscalo bronceado (quiscalus quiscula), tórtola plañidera (zenaida macroura) y arrendajo azul (cyanocitta cristata), sobre todo cuando te aprendes sus voces.
Al norte de Central Park está Harlem Meer, un pequeño estanque muy interesante tanto por su lámina de agua como por el jardín situado en la orilla sur. Allí pude ver vencejo de chimenea (chaetura pelagica) bajando a beber a temprana hora, vireo chipe (vireo gilvus) cantando a la sombra de árboles altos, sinsonte norteño (mimus polyglottos), carpintero escapulario (colaptes auratus) capturando insectos en una pradera y, sobrevolando el humedal, un ejemplar de garceta nívea (egretta thula).
Un poco más al sur queda The Pool, otro pequeño estanque también muy atractivo. En una rama desnuda reclamó mi atención un bonito macho de carpintero de Carolina (melanerpes carolinus) y un coloreado turpial de Baltimore (icterus galbula). En su orla forestal varios ejemplares de ampelis americano (bombycilla cedrorum).
Más o menos en el centro del parque hay un gran embalse denominado Jackeline Onassis Reservoir. Allí fueron omnipresentes la gaviota argéntea americana (larus smithsonianus), la barnacla canadiense (branta canadensis), el cormorán orejudo (phalacrocorax auritus) y la subespecie americana de golondrina común (hirundo rustica erythrogaster).
A los pies del castillo de Belvedere está Turtle Pond, otro pequeño humedal. Subir al castillo es muy fácil y desde allí se obtienen unos puntos de observación inmejorables. El lago está rodeado por vegetación palustre, por una buena masa forestal al sur y coronado por una gran pradera al norte, lo que proporciona unas condiciones inigualables. Allí ví garcita verdosa (butorides virescens), un primer verano de turpial hortelano (icterus spurius) y aluciné con los ataques despiadados que el turpial sargento (agelais phoeniceus) propinaba a cualquiera que osara entrar en su territorio.
Algo más al sur queda un lago de tamaño intermedio entre los anteriores, bastante alargado horizontalmente llamado The Lake. Allí también pasé ratos de ensueño, sobre todo escuchando y observando a un macho de chingolo melodioso (melospiza melodia) estratégicamente colocado en la cima de un pequeño arbusto cual escribano se tratara. Por allí sumé jilguero americano (carduelis tristis), una hembra con joven de boyero de cabeza parda (molothrus ater), tirano oriental (tyrannus tyrannus) y gavilán americano en vuelo (accipiter striatus).
Entre Turtle Pond y The Lake hay un bosquete ideal para paseriformes en migración, debiendo ser fantástico en los pasos. The Ramble es una pista que lo atraviesa de norte a sur y que me permitió ver papamoscas fibí (sayornis phoebe), picos pubescente (picoides pubescens) y velloso (picoides villosus), y camachuelo mejicano (carpodacus mexicanus).
Y en el extremo sureste del parque está The Pond, otro pequeño estanque donde una familia de cuervos americanos (corvus brachyrhynchos) me acompañó siempre que pasaba por allí.
El famoso macho pálido de busardo colirrojo (buteo jamaicensis), conocido como Pale Male, no se dejó ver en el nido que posee en lo alto del edificio de la calle 74, esquina con la quinta avenida, sino que conseguí observarlo en el lado oeste del parque, sobrevolando un gran edificio sito en la calle 81, justo en la cara norte del Museo Americano de Historia Natural, cuando era atacado por varios ejemplares de cernícalo americano (falco sparverius).
Ya fuera de Central Park, en visitas a otras zonas turísticas, salieron otras especies. En el ferry que va del sur de Manhattan a Staten Island y que te permite gozar de vistas espectaculares de Miss Liberty, también disfruté de láridos interesantes como gaviotas guanaguanare (larus atricilla) y de Delaware (larus delawarensis), y charrán de Forster (sterna forsteri), así como de un par de hirundínidos llegando a puerto, la golondrina bicolor (tachycineta bicolor) y la golondrina aserrada (stelgidopteryx serripennis).
El río Bronx cruza el zoo situado en este barrio neoyorquino, y en sus aguas localicé una hembra de pato joyuyo (aix sponsa) con sus crías.
En una visita a unos amigos en Long Island, concretamente en Cold Spring Harbor, una mini-escapada que pude hacer al puerto fue de lo más fructífera, con especies como garza azulada (ardea herodias), ostrero pío americano (haematopus palliatus), andarríos maculado (actitis macularia) y cuervo pescador (corvus ossifragus).
Otras especies que también se han dejado ver en mi periplo norteamericano han sido garceta grande, martinete, cisne vulgar, ánades real y friso, gavión atlántico, charrán común, y los introducidos y abundantísimos estornino pinto y gorrión común.
En cuanto a mamíferos mencionar que la ardilla gris (sciurus carolinensis) es común en cualquier parque de la ciudad, la ardilla rayada (tamias striatus), de menor talla, es frecuente en el bosque que acoge al zoo del Bronx, y que el mapache (procyon lotor) no es difícil de ver en la periferia de cualquier zona húmeda de Central Park, siempre que se madrugue un poquito.
Autor de fotos (estatua de la libertad, turpial sargento, tórtola plañidera, Central Park y robín americano): Paco Chiclana

miércoles 15 de julio de 2009

Archibebe patigualdo grande 09















He escrito una entrada con este limícola porque nos la merecemos tanto él como yo. Él porque se reproduce al norte del continente americano y es un raro divagante en Europa, con poquísimas citas homologadas en España, y yo porque he sido capaz de observarlo dos veces en Andalucía, las únicas existentes en esta comunidad; la primera de ellas en las marismas del Guadalquivir, Sevilla, el 19-12-00, y la segunda en las playas de Montijo y La Jara, Cádiz, el 10-07-09, ambas en la Doñana visitable.
Se presentó una mañana nublada, con mala luz para obtener buenas fotos y yo con mucha prisa por tener pendiente el cumplimiento de una obligación. Aunque pude dedicarle sólo una hora, fue de lo más satisfactoria y excitante. Al principio vino a posarse a pocos metros de mi posición, dejando sumergidas sus patas en el agua e impidiéndome ver el color de las mismas, pero al echarle el ojo sabía que no era uno de nuestros pájaros comunes. Cuando se percató de mi presencia y alzó el vuelo pude apreciar que carecía de la cuña blanca dorsal del archibebe claro, lo que elevó mi adrenalina a las nubes.

Autor de fotos: Paco Chiclana

viernes 5 de junio de 2009

Rumanía 2009








































EXCURSION ORNITOLÓGICA A RUMANIA
por Paco Chiclana
Del 16 al 23 de mayo de 2009

-.-.Participantes (según foto superior, de izquierda a derecha): Miguel Angel Carvajal, José Manuel Marín, Alfonso Barragán, Francisco Chiclana y Raimundo Martín.

.-.Especies destacables: somormujo cuellirrojo, cormorán pigmeo, pelícanos ceñudo y común, cisne vulgar, porrón osculado, gavilán griego, ratoneros moro y de estepa, pigargo, águila imperial oriental, águila pomerana, cernícalo patirrojo, perdiz pardilla, guión de codornices, canastera alinegra, correlimos falcinelo, gavión cabecinegro, gaviota cáspica, fumarel aliblanco, pito cano, pico sirio, lavandera boyera sbp feldegg, ruiseñor ruso, collalbas isabel y pía, zorzal real, carriceros agrícola y políglota, zarceros icterino, pálido oriental y escita, currucas zarcerilla y gavilana, mosquitero silbador, papamoscas papirrojo, carbonero lúgubre, alcaudón chico, cascanueces, corneja cenicienta y escribano cabecinegro.

Resumen.-
Viajamos desde Sevilla a Madrid, y desde allí a Bucarest, con Iberia. En Madrid, en la T-4, nos encontramos todo el grupo ya que procedíamos de distintos lugares. Los billetes de avión los adquirimos a primeros de año a un precio bastante barato, 70 euros Madrid-Bucarest, ida y vuelta.
En la capital rumana teníamos alquilada con Europcar una Opel Vivaro, grande y confortable. El precio para toda la semana fue de 540 euros. En el coche recorrimos unos 1700 Km. siendo la ruta, a grandes rasgos, la región de Dobrogea (tres días), interior del Delta del Danubio (un día) y Cárpatos (dos días). Hicimos noche en Mamaia, Murighiol, Tulcea y Bran.
Dedicamos muchas horas diarias al pajareo al amanecer a las cinco de la mañana y anochecer cerca de las nueve de la noche.
La temperatura ha sido similar a la que tenemos en Andalucía a mediados de mayo, algo fresca en horas extremas y calurosa en horas centrales. Sólo nos llovió algo la tarde que llegamos y la mañana de regreso, por lo que gozamos de buen tiempo en general. Para la preparación del viaje, y hoja de ruta, utilicé la información que me facilitaron amigos como Alex Onrubia, Dani López Velasco, Oscar Gutierrez, Gorka Belamendía, Alvaro Diaz Pastor, Andrés Requejo y J. A. Sencianes, a quienes quedo agradecido. También hice uso de algunos libros de dónde ver aves, guías de campo, mapas y de información colgada en internet.
Rumanía es un buen destino para la observación ornitológica al ofrecer muchas posibilidades. Personalmente me hubiera quedado observando aves entre Dobrogea y el Delta, pasando de subir a los Cárpatos, ya que el desplazamiento entre Tulcea y Brasov requiere casi un día de viaje y el tiempo es oro. Las carreteras son regulares y se emplean muchas horas en los desplazamientos, siendo obligado atravesar poblaciones y demás, con la consiguiente pérdida de tiempo. A veces hay que tomar ferrys para cruzar el Danubio y no siempre vienen bien los horarios. La ruta que nosotros realizamos en una semana la ofrecen los tour operadores ornitológicos para un total de diez días. Es un país fácil para ver aves, sin ayuda de guías locales, sólo necesitándose ésta para entrar en el Delta del Danubio al ser imprescindible moverse en barco, catamarán o similar. Nosotros contratamos un guía para el Delta que incluía visita en barco, comida y alojamiento. Lo hicimos con Diana Travel y resultó bastante satisfactorio.
Rumanía es un país pobre, en vías de desarrollo, donde se aprecia muy bien la diferencia entre regiones. En Dobrogea es notoria la pobreza, siendo reflejo de ello el transporte que utilizan: carro de madera tirado por caballo para el más pobre, un Dacia cascado (parecido a los antiguos Renault 12) para los no tan pobres, y un Dacia Logan para los más pudientes. En cambio, en los Cárpatos, zona de Brasov y Bran (lugar de ubicación del famoso castillo del conde Drácula) el bienestar es también patente (buenas viviendas y buenos coches).
El coste total de la semana de observación ornitológica por Rumanía ha sido de unos 600 euros por cabeza. La moneda de Rumanía no cotiza en España y el viajero se ve obligado a cambiar euros una vez llega al país. Nosotros lo hicimos en el aeropuerto, y aconsejamos preguntar en las distintas oficinas que hay al variar bastante el valor de unas a otras.
Se contabilizaron alrededor de 175 especies, de las que un buen puñado no se pueden ver en nuestra tierra.
Viaje ideal, y diría imprescindible, para los amantes de las aves del Paleártico.

16 de mayo.-
Llegamos a Bucarest a las tres de la tarde y mientras recogimos maletas, cambiamos moneda y demás historias, no cesamos de mirar por las ventanas del aeropuerto en busca de fauna alada. Y así vimos las primeras urracas, grajas, grajillas y cornejas cenicientas del viaje. Cruzamos la ciudad y, por fin, tomamos camino a Constanta, a Mamaia, a la costa del Mar Negro, donde habíamos reservado hotel para las dos primeras noches. Al poco de salir de la capital sobrevoló un halcón el coche, en vuelo muy rápido, dándome la impresión de que podía un peregrino. Algo más adelante, a un par de horas de camino, hicimos la primera parada en unos campos de cereal. Ansiosos de pájaros, disfrutamos de los primeros alcaudones dorsirrojos (muy comunes posteriormente) y gorriones morunos, mientras escuchamos codornices y calandrias. En el cielo observamos el enfrentamiento de un cernícalo vulgar y un halcón grande, posiblemente sacre, aunque no pudimos identificar bien a éste por la mala luz que tuvimos en ese momento. Un poco más adelante cogimos el cruce hacia Calarasi. Ya en esta ciudad, con Bulgaria frente a nosotros, y el gran Danubio por medio, observamos los también primeros pelícanos comunes en el río, acompañados de gaviotas patiamarillas. En los alrededores, una bonita carraca (también abundante posteriormente) y el primer alcaudón chico (algunos `bimbaban´ de lo lindo). Después tomamos un cruce cercano hacia una fábrica de carnes y embutidos (Aldis), atravesando un pequeño y rico bosquete donde sacamos pico sirio, pito cano y pito negro. Por el cielo vencejo, golondrina común y una daúrica. Por la zona curruca zarcera, tórtola turca, faisán, espátula, martinete y garza imperial. Casi anochecido volvimos hacia la autovía y tomamos dirección Mamaia, llegando ya bien entrada la noche. Nos alojamos en el Hotel Splendid.
17 de mayo.-
Con las primeras luces del día estábamos en marcha y camino de la playa en busca de gaviotas. Vimos algunas cáspicas, de varias edades, entre grupos de patiamarillas (poco después un ornitólogo local nos dijo que la mayoría de las gaviotas en estas playas del Mar Negro son cáspicas). Satisfechos del paseo pre-desayuno nos fuimos al hotel, escoltados por estorninos pintos, para recuperar energías en el buffet. Después a Navodari y a las piscinas de la refinería. Allí disfrutamos con los acrocephalus: en pocos minutos vimos carricero común y políglota, tordal y carricerín común…y bigotudos por todos lados. También alcaudón chico, escribano palustre, pájaro moscón, cisne vulgar, porrón pardo, gaviota enana, ostrero, y las primeras lavanderas boyeras: subespecies feldegg y dombrowskii, un híbrido entre ellas, y otro posible híbrido de feldegg con thumbergi. La mayoría de las que vimos en días sucesivos serían machos tipo feldegg. En arbustos cercanos localizamos un zarcero pálido de la raza oriental. Y pusimos rumbo al siguiente destino, Vadu y las zonas húmedas entre esta población y el Mar Negro. Allí más alcaudón chico y dorsirrojo, tarro blanco, cigüeñuela, avoceta, archibebe común, una inmensa colonia de cría de charrán común, los primeros pelícanos en vuelo, tanto comunes como ceñudos, correlimos común, zarapitín, menudo y, la joya de la mañana, varios correlimos falcinelos que vimos a huevo y en plumaje nupcial ¡¡no dábamos crédito!!. También chorlitejo patinegro, combatiente, ánsar común, lavandera blanca, garceta grande, avefría, garcilla cangrejera, gallineta, alcaraván, bigotudo, canastera común y boyeras tipos feldegg. En cuanto a rapaces, los primeros cernícalos patirrojos y la primera águila pomerana. A esas horas, sobre las dos de la tarde, el calor apremiaba y se acumulaban las tareas, como buscar una sombra para comerse el bocata, llegar a las lagunas de Istria y Nuntasi, etc. Hicimos una breve parada en el lago Istria y allí vimos cisne vulgar, un enfrentamiento de una pareja de patirrojos con un cernícalo vulgar y un ratonero que mostraba caracteres de estepa. Al no escucharse carricero agrícola decidimos ir al cercano lago Nuntasi en su búsqueda, encontrándolo sin problema, a la vez que nos sobrevolaron una pareja de pelícanos ceñudos y una nube de aviones zapadores. Mientras nos comiamos el bocata vimos bigotudo, buscarla unicolor, carricero tordal, un aguilucho lagunero con presa, etc. Y para refrescarnos un poquito buscamos el aire acondicionado de la furgoneta mientras haciamos el camino de Sacele a Gura Dobrogea. Es una pista de tierra que atraviesa parte de la zona rural de la región de Dobrogea, área bastante pobre donde se aprecia claramente que aquellas gentes necesitan ayuda inmediata. Por allí, triguero, cogujada común, calandria y abundante alcaudón dorsirrojo -muchos de ellos con pollos-. Y tras esto, un bonito y espectacular macho de escribano cabecinegro nos ayudó a salir del sopor de la tarde ¡¡¡menudo bimbazo!!! Estaba cantando en un campo de colza y el escenario era espectacular. Justo al lado de su posadero la hembra apareció en varias ocasiones con ceba en el pico, dejándose caer entre la vegetación. Contentísimos seguimos la ruta apareciendo después la primera collalba isabel en un pradito de escasa vegetación. Junto a ella una collalba gris con ceba. Y de Gura Dobrogea a Targusor, bonita ruta que atraviesa unos espacios maravillosos con mezcla de estepa y bosque. Allí el primer gavilán griego, un elegante macho que nos dio una pasada cercana (después veríamos más gavilanes griegos, siendo todos machos). Por la zona oropéndola (abundante durante todo el viaje), paloma torcaz, ruiseñor común, curruca zarcerilla y escribano hortelano, entre otros.
Era domingo y a la tarde había bastante gente campeando, en plan dominguero, pero no fue obstáculo para ver aves. De Targusor a Cheia la carretera atraviesa unos cantiles rocosos donde debíamos ver collalba pía y no nos falló, un bonito macho de movimientos nerviosos y espasmósdicos. Y en Cheia fuimos a la cantera del pueblo donde suelen verse bandos gigantes de estorninos rosados. Aquella tarde aún no habían llegado, pero sí disfrutamos de una hembra de collalba isabel con dos pollos crecidos. Un ornitólogo local nos comentó que los rosados suelen aparecer a finales de mayo y que aún era un poco pronto. Satisfechos pusimos rumbo a nuestro hotel en Mamaia.
18 de mayo.-
Es conocido que los jardines de la zona residencial de Mamaia, pegada al mar Negro, es lugar ideal para observación de paseriformes en migración y había que dedicar alguna horita a este menester. A primera hora conectamos el oído en una calle arbolada al lado del hotel y en unos 100 metros localizamos un papamoscas papirrojo, un zarcero pálido de la raza oriental, una curruca zarcerilla y, el boom de la mañana, un zarcero escita, todos visto de lujo ¡¡¡menudo inicio de día!!! Y también otros más habituales como colirrojo real, verderón, jilguero, papamoscas gris, etc. Después de esto dejamos el Hotel Splendid - algo apenados por no volver a ver a las chicas de recepción- y tomamos dirección norte. Al pasar por Ovidiu vimos en el cielo una impresionante madeja de aves que resultó ser un millar de pelícanos comunes volando en círculos, ofreciendo una observación inmejorable. Mientras contemplamos el vuelo acompasado de los pelícanos, un alcaudón chico curioseaba a nuestro alrededor. Y de allí a Ceamurlia de Jos, a ver que nos brindaban sus extensas llanuras y campos de labor. Vimos cigüeña blanca, calandria, alondra y alguna que otra lavandera tipo feldegg.
Avanzaba la mañana y teníamos el bosque de Babadag muy cerca. No teníamos mucho tiempo pero sí el suficiente para entrar en su interior, disfrutar de lo majestuoso de esa masa forestal y comernos un bocata en algún lugar de ensueño. Allí teníamos que sacar carbonero lúgubre y éste no se hizo de rogar, dejándose ver bastante cerca. Además buen repertorio de especies, como mosquitero silbador, zarcero icterino –ambos en un lugar paradisiaco-, azor, pico picapinos, totovía, escribano hortelano, pito cano, mosquitero común, trepador azul, carbonero palustre y ratonero común. Mientras el palustre ocupa las áreas más densas del interior del bosque, el lúgubre se mueve en las más externas, menos densas y más adehesadas. Qué lástima dejar aquel lugar tan bonito, pero teníamos que estar a media tarde en los lagos de Plopul para ir cubriendo objetivos. Pasamos por Enisala y vimos pelícano ceñudo y común, porrón pardo y común, pato colorado y fumarel común y cariblanco. Y a las cinco de la tarde, con puntualidad británica, llegamos al primero de los lagos a trabajar, Beibugeac. Montamos los teles y, de tirón, tres adultos majestuosos de gavión cabecinegro, uno acicalándose y los otros dos en actitud de reposo. Allí un montón de especies como archibebe claro, zarapito trinador, un macho de cernícalo patirrojo, fumareles cariblanco, común y aliblanco, una colonia de cría de charrán común, y algunas canasteras comunes tanto en vuelo como posadas. Comenté a la peña que podía haber alguna canastera alinegra por allí y, después de un rato de cuidada observación, sacamos al menos dos canasteras alinegras ¡¡guau!!. Después, un ornitólogo del lugar nos comentó que el año pasado hubo canastera alinegra en ese lago, merodeando y chequeando el lugar, aunque no llegó a criar. Contentos dirección al cercano lago Saraturi, donde sacamos también un buen número de aves: gaviotas cabecinegra, cáspica y patiamarilla, pagaza piconegra, focha, friso, rabudo, silbón, de nuevo los tres fumareles, porrón pardo, etc. Y de allí a Murighiol, en busca del tercer lago y de alojamiento. Nos quedamos en el Hotel Halmyris, bastante sencillito -y también con una simpática recepcionista-. Y, antes de oscurecer, hubo tiempo para llegar a la laguna y echar una ojeada. Lo más espectacular fue observar una agrupación cercana a dos mil cisnes vulgares, aunque ninguno de ellos parecía dedicarse a tareas reproductivas. De camino al lago vimos perdiz pardilla y alcaraván en unos pastos cercanos a la carretera y, de vuelta, chotacabras gris (sólo oído) y collalba pía, ésta a pocos metros del hotel, sobre una valla.
19 de mayo.-
Como siempre, a primera hora, estábamos disfrutando del frescor de la mañana y de los pájaros. Hicimos una escapadita antes del desayuno y localizamos, cerca del hotel, un macho de carricero políglota desgañitándose y dejándose ver y oír muy bien. También alcaudón chico y dorsirrojo, curruca zarcerilla y algún cormorán pigmeo en vuelo. Tocaba dejar el alojamiento para ir cubriendo etapas. Una mini-parada en Nufaru nos regaló el primer ruiseñor ruso (sólo oído), camino de Tulcea. Llegados a esta última localidad queríamos ir dirección Macin pero un error de cálculo nos hizo tomar la carretera a Agighiol. A unos 10 km. nos percatamos de que íbamos en dirección equivocada y retrocedimos nuevamente a Tulcea, viendo por el camino el primer ratonero moro. Nos aseguramos y cogimos la carretera adecuada, aquella que nos llevaría a pasar por Nalbant, Izvoarele, Horia y Greci, y que íbamos a tomar en busca de renombradas estepas y rapaces. Y no defraudó ya que conseguimos ver varios ejemplares de ratonero moro y un ratonero que mostraba caracteres de estepa, así como gavilán griego. Entre Greci y Macin paramos para comernos el bocata e intentar ver halcón sacre, aunque sin éxito con esta rapaz (la parada fue breve). De todas maneras, por estas llanadas y en los roquedos que la limitan localizamos una pareja preciosa de ratonero moro, un gavilán griego macho que no se cortaba en vuelos de exhibición, una pareja de collalba isabel cebando a sus pollos crecidos, pardillos comunes y tres cigüeñas negras en vuelo. Y después del aperitivo, con el sol tórrido sobre nuestras cabezas, de nuevo la Opel con aire acondicionado y algún kilómetro por delante para pasar la tarde en el bosque de Luncavita. Hicimos una breve parada en una cantera del camino y observamos un atrevido alcotán que la visitó en un par de ocasiones, suponemos en busca de los pequeños nidificantes de la misma: gorrión común y molinero. También por allí abejaruco y carraca.
Y aún teníamos tres horas de luz que queríamos pasar en el bosque de Luncavita. Nos lo tomamos con calma y decidimos saborearlo, relajadamente. Piso sirio en los chopos del camino, papamoscas gris, tórtola europea, zarcero icterino, cópula de alcaudón chico, pico picapinos, alcaudón dorsirrojo, paloma torcaz y un buen repertorio de rapaces: pomerana con una presa, ratoneros de estepa y común, y hasta cuatro ratoneros moros. Y como guinda al pastel, guión de codornices. Nos disponíamos a pasar los últimos minutos en un clarito del bosque cuando vino a mis oídos el famoso crex-crex. ¡Atención, tenemos un guión a nuestro lado! Llegamos a escuchar hasta tres aves distintas. A los pocos minutos un guión levantó el vuelo y nos dio una pasada de reconocimiento a pocos metros ¡fantástico! Quería saber quiénes éramos y, agradecido, nos regaló algo después otra nueva pasada. Con noche casi echada dejamos el lugar apenados por su belleza y por su sonido, sobre todo porque el guión seguía con su repetitivo reclamo. Después nos dijeron que allí no es reproductor, sólo migrante. Hicimos noche en el Hotel Delta, en Tulcea.
20 de mayo.-
Estábamos a las puertas del Danubio y habíamos quedado con Andu, guía de Diana Travel, para acceder a su interior. Nos llevó en una barca muy cómoda, con techo y todo para protegernos del sol y del calor. Además, una barca exclusiva para nuestro grupo. El Delta es inmenso y las distancias son muy grandes. Nosotros estaríamos allí de nueve de la mañana a seis de la tarde, y nos propuso ir al lago Fortuna por el canal central, dirección Maliuc, e ir parando en lugares idóneos. Por el camino vimos cormorán grande, moritos, paloma zurita, un cuervo acosado por una corneja cenicienta, martín pescador, garceta común, las omnipresentes y abundantes carracas (nos dijo Andu que en el humedal están especializadas en comer pequeños anfibios), y los omnipresentes y abundantísimos cucos (estuvieron casi por todos lados a lo largo de nuestro viaje). También ruiseñor ruso, mito, charrán común, fumareles común y cariblanco, seis pigargos adultos -preciosos en vuelo con su cola blanca-, y más y más cormorán pigmeo. Empezamos a verlos pescando en el agua, en grupos numerosos, y después desplazándose a los árboles, a descansar, mostrándose igual que en las imágenes que todos conocemos del Delta. El cormorán grande es más común en el exterior, donde el nivel del agua es mayor, y el cormorán pigmeo es frecuente en el interior, donde el nivel del agua es menor y abundan los peces pequeños. También localizamos un cisne vulgar con tres pollos, garza real, grupos de pelícanos comunes en vuelo y solitarios pelícanos ceñudos en agua, sobre todo en el lago Fortuna y alrededores. La fase de engalanamiento de los ceñudos es a finales de invierno, por lo que ahora no se ven tan bonitos como en las guías. También zampullín chico y cuellinegro, porrón moñudo y pardo, ánsar común, azulón, cerceta carretona, somormujo lavanco, y pitos cano y negro. Impresionante fue también observar una colonia mixta de grajas y cernícalos patirrojos en el interior del Delta, sobre árbol inundado, así como las dos sorpresas que Andu nos tenía guardadas: una hembra de porrón osculado con seis preciosos patitos, y cinco parejas de somormujo cuellirrojo, la mayoría con pollos y, una de ellas, con tres de ellos sobre sus espaldas ¡¡inolvidable!!. Llegamos a puerto sobre las ocho de la tarde y despedimos el día viendo una gaviota cáspica adulta que descansaba sobre una embarcación. Noche en el Hotel Tulcea, a orillas del mismo puerto.
21 de mayo.-
Como siempre, antes del desayuno, paseo pajaril. En el puerto alguna gaviota cáspica, reidora, y un alcotán cazando aviones. Después había que afrontar una larga y aburrida jornada de coche hasta los Cárpatos, hacia Bran, donde pasaríamos las próximas jornadas. Tomamos dirección Braila y fuimos dejando, a nuestra derecha, lugares interesantes como Somova y Parches, sin tiempo para dedicarles apenas unos minutos. Una mini-parada en un pequeño lago antes de entrar a Braila nos ofreció cormorán grande y pigmeo, más alcaudón chico. Cruzamos el Danubio por Braila, en un ferry, y después tomamos dirección a Buzau. Al salir de esta población hicimos otra mini-parada en un pequeño pueblo, con abundantes jardines, setos y huertos, y vimos curruca gavilana -aunque no demasiado bien para ser la única del tour-. Seguimos hacia Ploiesti, convirtiéndose en un suplicio la travesía de poblaciones. Y sobre las cuatro de la tarde arribamos a Sinaia, región de los Maramures, entrada a los Alpes de Transilvania, donde nos detuvimos a comer. Nos acompañaron en el bocadillo cuervo, petirrojo, trepador azul, reyezuelo listado y pinzones, estos con su reclamo distintivo y muy diferente al que hacen en nuestra tierra. Después paseo por Rasnov (calandrias en sus prados), Zarnesti y alrededores, dejándonos embaucar por la belleza de aquellas tierras y de sus castillos, añadiendo algunas especies más a la lista como zorzal común, acentor, mosquitero común, carbonero garrapinos, mirlo, herrerillo, picogordo, arrendajo, colirrojo real, etc. Nos alojamos en el Hotel Villa Bran Ebro, en Bran, regentado por un zaragozano, donde nos recibieron con una sangría.
22 de mayo.-
Una gozada amanecer en los Cárpatos y escuchar desde la cama el sonoro reclamo del zorzal real que después veríamos sin problema en los jardines del hotel. Dimos un paseo por el pueblo, siguiendo la estela del río, y observamos colirrojo tizón, mito casi cabeciblanco ¡¡qué guapo!!, currucas zarcerilla y capirotada, pico picapinos, carbonero común criando a su prole en el tubo de una valla. Tras el desayuno cogimos la furgoneta y dirección a Podu Dambovitei. Por el camino hicimos una parada para contemplar la belleza de aquellas montañas y, de paso, ver al bisbita arbóreo cantar como loco desde lo alto de una picea. Una vez en Podu Dambovitei tomamos una pista hacia Satic, paralela a una arbolada ribera aquerenciada al parque nacional Piatra Craiului. Allí sacamos cuervo, lavandera cascadeña, una hembra de gavilán común, ratonero común, carbonero garrapinos, mosquitero común, mirlo acuático, pito real, chochín, arrendajo y cascanueces, que se perdió rápido por la falda arbolada de una ladera.
Volvimos de Podu a Bran, aunque hicimos una parada antes de Fundata para tomar el bocadillo. Comimos en la unión de un fresco prado verde y un cerrado bosquete, observando refriegas entre verdecillos y lúganos. Tras el bocata, paseo por el bosque donde tuvimos carbonero garrapinos, reyezuelo listado y un fantástico papamoscas papirrojo que nos deleitó largamente con su canto y con su presencia.
De allí a las afueras de Zarnesti, donde lo más relevante fue águila real y una pareja de cascanueces ¡casi ná!. En el hotel celebramos nuestros éxitos brindando con unas cervecitas.
23 de mayo.-
Tristes por acabar el itinerario marcado recogimos las maletas y tomamos camino a Bucarest. La mañana estaba lluviosa, pero nos dio un respiro a la altura de Gorgota que lógicamente aprovechamos. Curruca zarcerilla, cuco persiguiendo a una oropéndola, carricero políglota cantando de lo lindo, cigüeña negra, zorzal común y, en un laguito cercano, chorlitejo chico y lavandera tipo feldegg. Y el mejor final para el viaje, una pareja de águila imperial oriental, en mayúsculas, que se acercó a darnos la despedida ¡¡¡increíble!!! La vimos durante unos minutos, en vuelo pausado, perdiéndose posteriormente tras unos árboles. No podíamos pedir nada mejor para terminar nuestro periplo rumano.
Autoría de fotos:
--pelícano ceñudo, cormorán pigmeo y somormujo cuellirrojo: Rai
--lavandera boyera: Alfonso
--escribano cabecinegro: Miguel
--grupo: Josema

domingo 12 de abril de 2009

Gaviota de Audouin 2009 (Tarragona)




Los primeros días de abril los pasé en Tarragona, junto a mis niñas y mi mujer. Aunque el objetivo principal del viaje era turístico y no pajaril, siempre quedan “tiempos muertos” para colgarse los prismáticos al cuello y hacerse una escapada a la costa, sobre todo a primerísima hora, cuando el personal duerme y las playas sólo acogen tranquilidad, paz y gaviotas. Así pude contemplar y saborear nuevamente el azul radiante del mar Mediterráneo. Gaviotas cabecinegras en todas las edades, un par de canas, patis, sombrías, y la estrella, la omnipresente gaviota de Audouin, que andaba de amoríos y regalaba unas imágenes de ensueño. ¡¡¡Qué alegría poder verla, oírla y disfrutarla de esta manera tan generosa!!!
Y bueno, también quedó tiempo para una breve visita al Delta del Ebro (un carricerín real oído cerca de Casa de Fusta) y para pasar unas horas en la montaña. Mientras hacíamos la ruta de los monasterios cistercienses se dejaron ver perfectamente un par de águilas reales muy cerca de Montblanc.

Autoría de fotos:
Gaviota de Audouin posada: Ricard Gutierrez
Gaviota de Audouin en vuelo: Fernando del Valle

martes 24 de febrero de 2009

Gaviota de Ross en La Mancha 2009

Si me hubieran dicho cuando estaba viendo la hembra de Búho nival en Texel –Holanda- que el próximo “mega-bimbo” para apuntarme iba a ser una Gaviota de Ross en la Mancha húmeda, a más de 600 km de la costa, no le hubiera dado el menor crédito. Y en cambio así fue. Apareció la noticia, increíble en un principio, y al constatarse su veracidad era obligado hacer una visita a las lagunas de Alcázar de San Juan, a disfrutar de esta pequeña gaviota rosada que debía haber viajado varios miles de kilómetros para llegar al interior peninsular. Salimos de Sevilla a temprana hora del lunes 23 de febrero, y sobre las 10 de la mañana ya estábamos gozando de la laguna de La Veguilla y de toda su fauna alada, en especial de la ross que picoteaba relajada sobre la superficie. La gaviota nos ofreció un buen repertorio de imágenes, dejándose ver casi dos horas de manera ininterrumpida. Y de allí, plenos de satisfacción, nos fuimos a Villafranca de los Caballeros, a seguir pasándolo bien con el pajareo y, sobre todo, con los bigotudos. Y para aprovechar el día un poco más, si cabe, decidimos ver anochecer en la Sierra de Andujar, donde disfrutamos a tope de sus encantos. En resumen, una escapada de casi mil kilómetros que nos supo a gloria. Estuvimos allí Manolo Romero, Fernando del Valle, Ricardo Martín-Baylo y un servidor. María José Valencia, Xurxo, Samu Peregrina y Gonzalo Lage me informaron muy amablemente de la ubicación de la ross.
Autor de foto: Paco Chiclana

martes 10 de febrero de 2009

Holanda 2009











































EXCURSION ORNITOLOGICA A HOLANDA 2009
por Paco Chiclana
Del 29 al 31 de enero
Participantes: Mario Martín, Ricardo Martín-Baylo, Fernando del Valle y Francisco Chiclana.
Amanecer en el entorno de un lago parcialmente helado con el ánimo de ver porrón coacoxtle y observar, entre otras lindezas, a un avetoro caminar lentamente sobre el hielo, a una becada dibujar su figura en la luz de la mañana, a acuáticas tan interesantes como porrón osculado, serreta grande y cisne cantor, y sentir, a la vez, en nuestras caras el gustoso frío del Mar del Norte, es todo un lujo que no se repite muy a menudo.
Hemos pasado tres días observando aves en Holanda y deleitándonos, además, con todo lo bueno que te ofrece aquella tierra. Aunque recorrimos gran parte del país, el esfuerzo pajaril lo centramos en el extremo noroeste, concretamente en los alrededores de Den Helder.
El objetivo principal era observar la hembra de búho nival que llegó hace algunas semanas a Texel, la primera y más grande de las islas que componen el archipiélago de Frisia, y fue logrado en una bonita mañana fría y soleada. Para ello nos desplazamos a un pólder cercano a Cocksdorp, donde la localizamos tras algunos intentos. Nos embargó una intensa sensación de placer cuando la tuvimos ante nuestros ojos. Además, el lugar era paradisíaco, con pastos repletos de barnaclas carinegras -bernicla y hrota-. Subidos al muro que separa el pólder del mar, pudimos contemplar eideres de todos los colores, bisbita costero, pardillo piquigualdo y un numerosísimo grupo de agujas colipintas bailando todas al unísono –pienso que superaban los tres mil ejemplares-.
El segundo objetivo era ver bandos de gansos donde no fueran todos ánsares comunes, como ocurre en la península. Y lo conseguimos en varias ocasiones, siendo la más impactante la que tuvo lugar en un pólder entre Stroe y Smerp, disfrutando de careto grande –albifrons y flavirostris-, campestre –fabalis y rossicus- y barnaclas cariblanca, carinegra y canadiense. A su alrededor, varios zorzales reales alimentándose en las praderitas, junto a cisne vulgar y a un elegante azor vigilante en su posadero. También saltamos de alegría y compartimos felicitaciones cuando logramos ver ánsar chico en un pólder al norte de Camperduin, antes de llegar a Petten. Verlos caminar, alimentarse y moverse entre caretos grandes fue espectacular. Junto a ellos decenas de gaviotas canas y argénteas, con plumajes varios.
Y más y más aves, y más y más buenos momentos, como cuando alucinamos con el mar helado en Ijsselmeer. Seguro que dejará también huella imborrable en nuestra memoria las visiones de cisne chico –un grupo de adultos y un primer invierno en Texel-, de gaviota groenlandesa –en vuelo sobre un parque en Den Helder-, de perdiz pardilla –por fin las pude ver a placer en un prado al sur de Utrech-, de serreta chica –un precioso macho en un lago en Anna Paulowna-, de ratonero calzado –a las afueras de Eindhoven-, de corneja casera –en un puerto cercano a Rotterdam- , y de los atractivos y exóticos porrón albeola y serreta capuchona.
Como logística, decir que volamos con Ryanair desde Madrid a Eindhoven y viceversa, que cogimos una Ford con gran maletero que nos permitió meter todo el material, y que dormimos –aunque poco- en la cadena Stayokay. De Sevilla salimos en coche la tarde del día 28, y regresamos la tarde del día 1 de febrero. Holanda es pequeña y es rápido cruzarla de norte a sur si vas por autopista, pero al ser un país superpoblado el exceso de gente, casas, bicicletas y coches por todos sitios ralentiza mucho el moverte entre poblaciones. Gozamos de buen tiempo aunque frío, soleado y sólo nublado a veces. Por último, me queda agradecer toda la información que nos facilitaron Dani L Velasco, José Miguel Alonso Pumar, Rafa Armada, Rafa Romero y Javier Portillo (a quien conocí en Texel), y la tranquilidad que mostraron los gansos y que nos permitió observarles a relativa corta distancia, sin molestarles. También es obligado decir que waarneming.nl fue una herramienta crucial para localizar a las aves. Aconsejo llevar información actualizada, las coordenadas y los planos que nos regala esta web, ideal para reconocer el sitio buscado. Y, finalmente, decir que Holanda es un destino perfecto para ir unos días en invierno, que seguramente repetiré en el futuro. Está cerca y te permite anotar en el cuaderno de campo un buen número de especies inusuales por el sur.
Autor de fotos.-
--búho nival, ánsares campestre y careto, barnaclas carinegras, serretas capuchona y chica, y cisne cantor: Fernando del Valle
--grupo: Ricardo Martín-Baylo

domingo 8 de febrero de 2009

Festival de láridos en Huelva 2009
















































Hasta 13 especies de gaviotas en unas horas de observación en el dique Juan Carlos I de Huelva, en la mañana del día 7 de febrero. Como bien decía mi amigo Manolo Villaécija, la calidad y la cantidad iban unidas de la mano. Destacaban sobre manera los varios cientos de gaviotas tridáctilas (en su mayoría adultos) que se dejaron ver jugando en el rompeolas. Los gaviones hiperbóreo y atlántico, y las gaviotas groenlandesa, argéntea, patiamarilla, sombría, enana, cana, picofina, cabecinegra, de Audouin y reidora, se sumaron a la fiesta, acompañadas de otras aves marinas como pagaza piquirroja, págalos grande y parásito, paiño común...y todo condimentado con una luz especial. Las marismas del Odiel han vuelto a sorprender y han superado todas las expectativas. Y el día 14 aún seguían bastantes por allí.

Autor de fotos: Paco Chiclana (todas son del día 7 de febrero, a excepción de la gaviota hiperbórea adulta que es del día 14 de ese mes, y de la gaviota groenlandesa -kumlieni- que es del día 12 de marzo).

domingo 18 de enero de 2009

Mimético Avetoro


¡estoy perfectamente camuflado! parece decir este atractivo avetoro, rodeado siempre de un halo de misterio. He escuchado esta especie en el centro y norte de Europa, emitiendo su profundo y resonante reclamo desde lo más profundo de la vegetación, medio escondido entre juncias y carrizos, dejándose oír insistentemente a cualquier hora del día, supongo debido a una tasa poblacional alta y competitiva en esos humedales. En España no he tenido la fortuna de escucharlo, aunque sí de verlo, y no sabría decir qué momento de su presencia me ha generado más emoción. Últimamente lo estoy observando en las marismas del Guadalquivir, en nuestra Doñana más cercana, disfrutando hasta la saciedad al comprobar cómo disimula su presencia al mimetizarse con el entorno, cual camaleón dorado se tratara.
Autor de foto: Fernando del Valle

martes 30 de diciembre de 2008

Mejor grupo pajarero



Es maravilloso observar aves con Beatriz, la menor de mis hijas. Le fascina colgarse los prismáticos al cuello y salir en busca de pajarillos. Unas veces utilizamos el coche como hide y simulamos un perfecto escondite para empaparnos de vida; otras veces calzamos las botas y nos vamos de paseo, esperando que la naturaleza nos sorprenda en cualquier recodo. Es apasionante ver cómo disfruta con las nuevas escenas que nos topamos, y para mí es revivir aquellas viejas sensaciones que experimentaba cuando era un niño. Ella dice que somos el mejor grupo pajarero.

jueves 30 de octubre de 2008

Gorrión italiano


Visitar Italia y patear ciudades repletas de arte como Roma, Florencia o Pisa es todo un placer para los cinco sentidos, pero puede serlo aún más si complementamos el disfrute con la observación de esos pequeños pajarillos marrones que son los gorriones italianos. Cierto es que no se prodigan mucho y que no es fácil verlos, pero si vamos alerta se dejará ver alguno volando en una zona arbolada o alimentándose en algún pradito. Son simpáticos y juguetones y, huyendo de la taxonomía, un batiburrillo entre gorrión común, moruno y hasta molinero.

Autor de foto: Fernando del Valle

domingo 5 de octubre de 2008

Tarifa, Los Lances y La Janda
















Siempre que me desplazo a observar aves a las proximidades del Estrecho de Gibraltar voy sumido en una gran emoción. Para mí es toda una aventura visitar en Septiembre lugares como los montes de Tarifa, la playa de Los Lances y los llanos de La Janda, dado que en cualquier momento puede saltar la sorpresa y ser testigo de un acontecimiento imborrable. Halcones abejeros, cigüeñas negras, culebreras, calzadas, gavilanes, vencejos reales, etc, etc, no dan tregua y te mantienen expectante en observatorios como Algarrobo, Cazalla y Tráfico, donde además deja verse, de vez en cuando, alguna “rareza” tipo ratonero moro, buitre de rupell, águila moteada o halcón borní. La cercana y meridional playa de Los Lances -con sus grandes espacios intermareales- acogen una amplia variedad de larolimícolas, registrándose allí charrán bengalí, correlimos canelo y chorlito carambolo, entre otras. Y La Janda, ese espacio mágico donde los migrantes encuentran un paraíso para el descanso.
Por si fuera poco, la presencia continuada de amigos venidos de todas partes de España en busca de esos buenos momentos, eleva aún más el atractivo de la zona.
Autoría de fotos:
Estrecho.- Paco Chiclana
Culebrera.- Mario Rodero
Correlimos canelo y Grupo 2.- Manolo Moreno

domingo 14 de septiembre de 2008

Larolimícolas en la costa gaditana








Personalmente tengo predilección por un par de puntos en la costa gaditana para observar láridos y limícolas, quizás por estar situados relativamente cerca de casa –a hora y media- o quizás porque en ellos me ha ido bastante bien.
Uno es Sancti Petri, pequeño pueblo de pescadores ubicado en un lugar privilegiado al poderse ver desde allí la ría y marisma del mismo nombre, y quedar al sur de la Bahía de Cádiz, cercano a Chiclana de la Frontera. Hay una carretera perimetral que rodea el poblado y que permite observar un buen número de especies en marea baja, cuando los barros acogen un sinfín de aves en busca de alimento. Especialmente grato para mí ha sido el registro allí de andarríos del Terek, en varias ocasiones, y de falaropo picogordo en plumaje invernal.
Y otro es la playa de La Jara, en Sánlucar de Barrameda, bañada por las aguas del río Guadalquivir en su desembocadura, y vigilada por el faro de la punta del Perro de Chipiona, el más alto de España. Esta rocosa playa es propietaria de una extensa zona intermareal ideal para el descanso de charranes y gaviotas. Allí, he tenido la suerte de ver charrán rosado, charrán bengalí, más alguno otro de difícil clasificación pero con diseño tipo charrán elegante. Además, la presencia casi continua de gaviota picofina adorna bastante el escenario.

Autoría de fotos: andarríos del terek, charranes rosado, bengalí y tipo elegante.- Paco Chiclana

martes 9 de septiembre de 2008

Fuentes Carrionas 2008















San Salvador de Cantamuda, Lores, Polentinos, Vañes, Verdeña, son algunos de los pequeños pueblos de piedra y madera que han sido testigos de nuestro paso por el parque natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre el primer fin de semana de septiembre. Siguiendo el cauce del río Pisuerga, con sus respectivos mirlos acuáticos, fuimos disfrutando con extensos bosques caducifolios de robles y hayas, salpicados con acebos, serbales y otros que conferían a esas umbrías una gran variedad de tonalidades cromáticas. Y moviéndose entre ellos, una rica gama de pajarillos eran objetivo de nuestros prismáticos: agateador norteño, carbonero palustre, pico mediano... En este extremo suroriental de la Cordillera Cantábrica también recorrimos prados, setos y pastizales de alta montaña, resaltando la visión breve de un grupo de perdices pardillas que levantaron en el ascenso al alto de Peña Labra, donde estuvimos todo el tiempo invadidos por una legión de bisbitas arbóreos en paso migratorio. E incluso cuando una fuerte tormenta nos casi paralizó por varias horas, el hambre de saciarnos del norte nos regaló la observación de un chorlito carambolo peleando contra el temporal en el Puerto de Piedrasluengas. Como despedida, hicimos una visita al abuelo de todos los robles, el “Roblón”, un centenario roble albar enclavado en un inmejorable escenario.
Sólo me queda agradecer al amigo Carlos Nazario, incansable pateador de aquellas montañas, el que nos haya guiado por ese maravilloso ambiente eurosiberiano donde vimos, además, acentor común y alpino, gavilán, abejero, escribano cerillo, etc, etc, y un juvenil de carraca que supongo será una “supercita” para la montaña palentina.

Autor de fotos:
-montaña palentina.- Paco Chiclana
-grupo ante "El Roblón".- Ricardo Martín-Baylo

viernes 29 de agosto de 2008

Por Europa: grandes ciudades y prismáticos




Como he comentado en otra entrada, he viajado por Europa en varias ocasiones. Unas veces han sido visitas pajariles y otras –la mayoría- visitas puramente turísticas, aunque casi siempre aderezadas con la observación de alguna especie interesante. Los viajes turísticos los he hecho acompañado de la familia y no he llevado los prismáticos colgados al cuello, pero sí que han ido dentro de la mochila para aprovechar cualquier ocasión que se presentara.
Apasionantes grupos de gaviotas en Amsterdam o Lisboa, elegantes cisnes en Bristol o Brujas, gorriones italianos en Roma, gran variedad de picos y paseriformes en los espléndidos parques de Viena, Berlín, Bruselas o París, son sólo algunos ejemplos y son oportunidades que no se deben dejar pasar.
Autor de fotos:
--torre eiffel y cisne vulgar: Paco Chiclana

sábado 23 de agosto de 2008

Tenerife y La Gomera 2008



















Tenerife-La Gomera 2008

Del 14 al 21 de agosto he pasado unos días de turismo familiar en Tenerife y La Gomera. Aunque ya estuve anteriormente en Tenerife -en el año 2000- y observé entonces la mayoría de especies de la isla, me quedaron en el tintero las palomas y esto se había convertido en motivo para volver de nuevo a las Islas Afortunadas.
El tiempo libre para el pajareo ha sido pequeño ya que ambas islas tenían “mucho que ver” y mi familia había diseñado unas jornadas casi completas dedicadas a recorrerlas en busca de sus tesoros. No obstante, la ayuda e información facilitada por muchos amigos posibilitaron que aprovechara todos los recursos disponibles y que la búsqueda de mis especies objetivo fuera muy exitosa. Además, debo reconocer que mi mujer y mis niñas me echaron una mano con alguna especie.
Resumiendo, no ha sido un viaje estrictamente planificado para ver aves pero que ha permitido holgadamente gozar de las especies que buscaba y, por ende, de la naturaleza que allí he encontrado.
A continuación haré una breve exposición de las aves a las que les dediqué más atención:
---Pinzón azul.- pude observar varios machos y algunas hembras en un pequeño estanque del jardín botánico del Centro de Interpretación El Portillo, a las puertas del Teide, y superado el bosque de pinos. A pesar de que la hora no era nada buena, las 3 de la tarde, en pocos minutos entraron a beber varios ejemplares que se dejaron ver sin problemas. Me resultó muy útil conocer su reclamo ya que facilitaba muchísimo su localización. Otra mañana, en menos de una hora, logré contactar con seis aves distintas en el Área Recreativa de La Caldera, justo iniciada la corona forestal en la subida desde La Orotava al Teide. La impresión es que el pinzón azul es un ave bien distribuida en el pinar.
---Paloma rabiche.- el primer contacto con esta especie fue a los pies del Barranco de Ruiz, en la carretera de La Orotava a Icod de los Vinos –Tenerife-. Un poco antes de llegar a San Juan de la Rambla me topé con un cartel que señalizaba este barranco, justo en un ensanche de carretera al lado del Bar-Restaurante Los Camioneros. Allí monté el telescopio y miré a la pared que tenía frente a mí, dejando a mis espaldas el mar. En la pared había una pequeña huerta y las rabiches (un total de seis) estaban comiéndose tranquilamente las uvas negras que colgaban de la vid. El señor que trabajaba en el huerto me comentó que antes le comían las uvas los mirlos y que ahora lo hacían las palomas. Unos metros más adelante existe un Área Recreativa desde donde se muestran buenas vistas del barranco, aunque aquí no me detuve.
---Paloma turqué.- para ver esta especie madrugué y amanecí en el Mirador Pico del Inglés, en Anaga –Tenerife-. Para llegar allí se toma la carretera que va de La Laguna a Taganana, en el norte de la isla, y te lo encuentras sin problemas pasado el Mirador del Carmen, bien señalizado y con un restaurante del mismo nombre. El mirador ofrece unas vistas impresionantes y deja ver, a tus pies, el mágico bosque de laurisilva. A los pocos minutos de estar allí empezaron a moverse las turqués sobrevolando el monteverde, aunque generalmente bastante lejos. Y afortunadamente, algo después, un grupo de cuatro vino a comerse los frutos rojos de un árbol –creo que llamado aceviño- bajo mi, dejándose ver muy cerca.
---Palomas rabiche y turqué.- nuevamente pude ver ambas especies, y ésta vez juntas, en el Barranco de Ruiz, y gracias a la gran ayuda de los amigos Nino y Juan Pedro que me acompañaron y me llevaron hasta la cabecera de este barranco (si no recuerdo mal en Realejo Alto). Hicimos el sendero que desciende en busca de la playa y conseguimos contactar con varios ejemplares de las dos especies. Además, el lugar es realmente bonito y te deja disfrutar de madroños centenarios, helechos que superan tu altura, muchas plantas autóctonas, vistas inolvidables, etc. La visita fue a la tarde y realmente espectacular era ver cómo las palomas entraban al barranco en busca de dormideros, y cómo se dejaban cubrir por el mar de nubes que envolvía todo. Las palomas también nos regalaron los oídos con sus arrullos. Allí también fue frecuente el gavilán (ssp granti) y vimos cómo uno caía en picado sobre una turqué que descansaba en su posadero.
Tuve ocasión igualmente de ver las dos palomas en La Gomera, en el mirador de Las Carboneras, justo al pasar el túnel de la Cumbre, en la carretera que va de San Sebastián de la Gomera a Hermigua. A los pocos kilómetros de este mirador, surge un cruce a la izquierda que te lleva a otros lugares ideales para las palomas como son los miradores de El Rejo y El Bailadero, y el Área Recreativa El Cedro, en el Parque Nacional de Garajonay.
---Aves marinas.- la especie estrella que se observa desde la costa es la pardela cenicienta (ssp. borealis) y además en cifras elevadas. En las veces que me asomé al mar, desde la orilla, no conseguí ver otra especie que ésta, a excepción de gaviota patiamarilla (ssp atlantis) y un joven de charrán común. Ahora bien, el desplazamiento entre Tenerife y La Gomera lo hicimos en barco y aquí sí que pude sacar otras especies. Viajamos con Naviera Armas, concretamente en el barco Volcán de Taburiente, que se desplaza a una velocidad moderada y que permite ver bien desde la cubierta. Justo al salir de Tenerife disfrutamos con un grupo de calderones tropicales y, a una media hora de camino -a mitad de trayecto- el número de aves presente fue impresionante. Aunque la especie que dominó fue otra vez la pardela cenicienta, mi adrenalina se disparó con la observación de dos petreles de bulwer y dos pardelas pichonetas. La hora no era buena para marinas (las 2,30 de la tarde) pero seguro que si me hubieran acompañado algunos amigos hubieran salido más especies interesantes. El viaje de vuelta lo hicimos por la mañana (de 11,30 a 12,30 horas) y resultó muy pobre. Lo ideal es tomar los barcos que se mueven por la tarde, pero en este caso imperaban otros horarios.
---Otras especies.- otras aves vistas en estos días han sido canario, bisbita caminero, vencejo unicolor, currucas cabecinegra (ssp leucogastra) y capirotada, mosquitero canario, reyezuelo tinerfeño, herrerillo (teneriffae), petirrojo (ssp superbus), mirlo (ssp cabrerae), estornino pinto, tórtolas europea y turca, ratonero (ssp insularum), garceta común, gorrión moruno, cernícalo vulgar (ssp canariensis), lavandera cascadeña (ssp canariensis), pinzón vulgar (ssp canariensis), vuelvepiedras y charrán patinegro.

Autoría de fotos:
-palomas turqué y rabiche, y Roque de Garachico: Paco Chiclana
-pinzón azul: Beatriz Chiclana

lunes 4 de agosto de 2008

Marruecos 2008
















EXCURSION ORNITOLOGICA A MARRUECOS
por Paco Chiclana

Del 29 de marzo al 5 de abril de 2008
Participantes:
Juan González
Miguel Angel Marín
Alfonso Rodrigo
Paco Chiclana
-.-.-.Especies interesantes observadas: cormorán grande -sbp maroccanus-, ibis eremita, tarro canelo, ratonero moro, halcón tagarote, halcón borní, perdiz moruna, francolín biespolado, corredor sahariano, ganga coronada, tórtola senegalesa, búho del desierto –sbp ascalaphus-, lechuza mora, abejaruco papirrojo, vencejo moro, pito de Levaillant, avión de pantano, alondra cornuda –sbp atlas-, alondra cornuda sahariana, alondra ricotí, alondra ibis, calandria picogorda, terrera sahariana, terrera colinegra, lavandera blanca – sbp subpersonata-, bulbul naranjero, colirrojo diademado, collalba desértica, collalba gris –sbp seebohmi-, collalba negra de Brehm, collalba culirroja, collalba núbica, curruca de Tristam, herrerillo africano, chagra, alcaudón real -subespecies elegans y algeriensis-, cuervo desertícola, urraca -sbp mauritanica-, gorrión sahariano, camachuelo trompetero, camachuelo rosado, escribano sahariano.

RESUMEN
Recorrimos una distancia cercana a los 3500 km., casi un bucle circular con salida y llegada en Tánger. Quizás demasiados kilómetros para pocos días, pero el visitar Ifrane -bosque de cedros-, Errachidia, Erfoud -dunas de Erg Chebbi-, Rissani, Boulmane Dades -Tagdilt Track-, Ouarzazate, Agadir -Souss-Massa-, Oukaimeden, Sidi Betache y Moulay Bouselham –Merja Zerga- posibilitó observar 181 especies y lograr ver casi la totalidad de las especies y subespecies objetivo. Realmente fueron seis los días de pajareo, ya que el primero y el último fueron empleados en la ida y la vuelta. Para desplazarnos por Marruecos habíamos reservado un coche en Tánger, con Europcar, una Hyundai H-I, de 9 plazas, que resultó ser muy cómoda y efectiva. La moneda en Marruecos es el Dirham, y la mayoría del dinero fue cambiado en el mismo puerto de Algeciras. Llevábamos algo de comida para el mediodía. La idea era cenar y desayunar en los hoteles u hospedajes donde nos alojáramos. No había reservado ningún hotel ya que todos los reports que habíamos leído indicaban que no había problema para alojarse sobre la marcha.
Diseñé el viaje durante el invierno anterior y no hubiera salido tan bien sin la información previa facilitada por muchos amigos, en especial por Oscar Gutiérrez. Utilicé como base los reports de dos viajes que hizo él y sus amigos a Marruecos en diciembre de 2006 y en abril de 2007. A ello sumé información de Karmelo de Dios, Gorka Ocio, Richard Bonser (un report bajado de internet de un viaje de abril de 2005), Josele Saiz, Dani López Velasco, Clemente Alvárez, Juanjo Ramos, Fran Romero, José A Sencianes, David Glez Ortega, Alejandro García, Joaquín Vizcaíno, etc, etc. José Ardaiz me regaló un CD con los cantos de las aves del Magreb que nos vino de perlas. Además, llevábamos la guía de Bergier P. and F. 2003. “A birdwatchers guide to Morocco”, y diversas guías de aves, mamíferos, etc, así como planos, mapas, etc.
Lo pasamos genial, disfrutando de amigos, aves, paisajes, etc, etc. Además, algo impactante fue ser testigos de la humildad y la inmensa paz que transmitían algunos marroquíes que encontramos en el sur del país.
Alfonso Rodrigo posee un report mucho más extenso y pormenorizado que quien esté interesado puede pedírselo a su dirección electrónica: lanius26@yahoo.es
29 de marzo.-
Salimos de Sevilla la mañana del sábado 29 de marzo. Esperamos la llegada de Alfonso desde Burgos y, una vez juntos, partimos hacia Algeciras. Llegamos al puerto sobre las 10.30 horas de la mañana, y tomamos el primer ferry dirección Tanger, con la empresa Comarit. Hasta Algeciras fuimos en coche particular que dejamos en el parking del puerto.
A una media hora de barco vimos un paso interesante de frailecillos, así como págalo grande y parásito, y algún que otro alcatraz. Llegamos a Tánger sobre las 14 horas y fuimos directamente a Europcar a recoger el coche, si no recuerdo mal en la Avenida Mohamed V. Allí nos sobrevolaron los primeros vencejos moros que nos indicaban que ya estábamos en “tierras moras”. Cargamos la furgo con las maletas y rumbo al sur, tras unos bocatas en una zona de descanso. Tomamos la autopista dirección Rabat, y de ahí a Fes. Antes de llegar a esta población parte, a la izquierda, la carretera que va a la estación de esquí de Ifrane, donde hicimos noche en un apartamento que cogimos al llegar. Realmente este primer día fue viaje de ida, sin mucho pajareo que contar.
30 de marzo.-
Antes de que amaneciera ya estaba dando saltos en la cama, pensando en el primer bimbo a que echarle el ojo ¿quizás el pito de Levaillant?. Rápidamente cargamos de nuevo la furgo y, con la amanecida, disfrutamos de los primeros pajarillos en la misma plaza de Ifrane. Herrerillo africano, la subespecie africana de pinzón vulgar (los machos realmente bonitos y distintos de los nuestros), grajillas, torcaces, etc. Estábamos inmersos en el bosque de cedros y era hora de buscar al pito. Al salir de Ifrane, dirección Azrou, nos encontramos con un parque en el mismo pueblo. El hábitat me recordó al que habita nuestro pito real en España y pensé que podíamos echar una ojeada. Y con éxito, a los pocos segundos teníamos a la pareja de pitos de Levaillant a nuestro lado, dejándose ver sin problema, y alimentándose relajadamente. Nos dimos unos abrazos reflejo de nuestra alegría y a disfrutar de otros paseriformes del lugar: picogordo, mirlo, zorzal charlo, herrerillo africano, etc.
Continuamos dirección Azrou y Midelt. Al salir de Ifrane nos detuvimos en una llanura pedregosa en busca de la subespecie seebohmi de la collalba gris. Parecía que queríamos ver todas las aves objetivo lo más rápido posible. Y éxito de nuevo: un bonito macho que merodeaba por allí en compañía de una hembra. También alguna alondra común marcando territorio. A la izquierda de nuestra posición, desde la misma llanura, escuchamos varios pitos de Levaillant reclamando en el cedral. Cruzamos el bosque de cedros e hicimos parada en la zona típica de los monos de Berbería y de los puestos de venta de fósiles y demás, a 1900 msnm. Aquí reyezuelo listado, carbonero garrapinos, arrendajo, curruca capirotada, verderón, etc.
Dejamos el bosque tras nuestra, y seguimos dirección Midelt. Hicimos una parada en un altiplano pedregoso donde vimos los primeros ejemplares de alondra cornuda. En unos corrales de ovejas cercanos gritaban los gorriones chillones. Bajando del Atlas nos topamos con el primer macho de colirrojo diademado cantando en lo alto de un arbusto, a la derecha de la carretera. Mostraba comportamiento más de tarabilla que de colirrojo. Al poco rato llegó la hembra y se marcharon.
Seguimos hacia el sur y pasamos Timahdite. La carretera se vuelve paralela al curso del un río y muestra unos escenarios inolvidables. Allí efectuamos alguna parada y observamos la subespecie africana de cuervo común, collalba negra, lavandera cascadeña, mosquitero común, avión roquero, roquero solitario, etc.
La siguiente parada la queríamos hacer en el lago Aguelmane Sidi Ali, lugar típico para ver auténticos tarros canelos. Queda a la izquierda de la carretera y está bien señalizado. Allí vimos alrededor de 15 tarros, muchas seebohmis, un par de diademados y el primer ratonero moro del trip. En el agua fochas comunes y alguna moruna. Curioso también observar a los lugareños a lomos de unos pequeñísimos burros en sus desplazamientos.
Queríamos hacer parada y fonda (para comer el bocata del mediodía) en el Plateau de l´Arid, entre Zeida y Midelt, y así lo hicimos. Buen lugar para esteparias. La primera pista que cogimos nos deparó una pareja de collalba desértica y buenos bandos de terrera común (supongo en paso). La sorpresa fue escuchar varios machos de alondra ricotí que nos hicieron felices mientras comimos.
Después de la comida de nuevo rumbo al sur, haciendo mini-paradas en lugares que nos parecían interesantes. En un pueblecito llamado Ait-Labbés, varios kilómetros después de Midelt, vimos el primer escribano sahariano en un bando de gorriones comunes. Y a la altura de otro pueblo, Rich –justo a medio camino entre Midelt y Errachidia-, en los remansos del río localizamos también el primer ejemplar de la subespecie africana de lavandera blanca –subpersonata- con gran alegría por mi parte (le tenía muchas ganas a esta bella lavandera).
Iba pasando la tarde y nos encajamos en el mítico túnel del Legionario. Allí algún vencejo moro y poco tiempo para gozar del paisaje por echarse la noche encima. Dormimos en Errachidia, en el Hotel El Golla, a la salida de la población dirección Erfoud.
31 de marzo.-
Con la amanecida ya estábamos cargando de nuevo la furgo, a eso de las 5.30 horas. Justo al salir de la población, camino de Erfoud, un bonito halcón tagarote se papeaba una tórtola turca sobre una torreta. El recorrido entre Errachidia y Erfoud no tiene desperdicio. Va pegado al Oued Ziz y a unos extensos, majestuosos, envidiables, etc, etc, palmerales. Hay algunos miradores sobre las paredes del río y, en uno de ellos, vimos la primera collalba negra de Brehm –muy confiada-. Esta collalba se hace muy abundante a partir de Errachidia. En un mirador, entre Meski y Aoufouss, además de Brehm, vimos las primeras tórtolas senegalesas volando entre los palmerales y los poblados. También escribano sahariano en los tejados, y los primeros camachuelos trompeteros en las laderas desnudas, aves frecuentes a partir de ahora.
A la entrada de Aoufouss se movía entre los árboles un pájaro que me llama la atención y que me parece un bulbul. Frenazo en la furgo y pies al suelo, y clavado: el primer bulbul naranjero, que también se hace frecuente a partir de aquí. Disfrutamos mucho este primer bulbul, y en el mismo árbol mucho pajarillo: ruiseñor común, zarcero pálido, curruca carrasqueña, etc. Al paso por Aoufouss alguna lavandera blanca.
Seguimos ruta y paramos un rato antes de llegar a Erfoud, en unos llanos arenosos con buena pinta. No defraudaron y ofrecieron el primer cuervo desertícola y la primera terrera sahariana. En Erfoud desayunábamos mientras veíamos bulbules, escribanos saharianos y tórtolas senegalesas. Ahora había que buscar la pista que va hacia las kasbash y al mítico café Yasmina. Los primeros kilómetros de la carretera de Erfoud a Merzouga están asfaltados y después salen pistas arenosas hacia las kasbash. Ante el temor de despistarnos y perder tiempo, pedimos ayuda a uno de los guías que se ofrecen en las puertas de los hoteles. Nos dijo que nos llevaba a la zona de las kasbash y así lo hizo. Se llamaba Mohamed, “el zorro del desierto”, un auténtico beduino. A los pocos minutos de camino, en ambientes puramente desérticos, aparecieron los primeros corredores saharianos. También hasta tres ejemplares de alondra ibis, por cierto los únicos del viaje. Collalba desértica, collalba negra de Brehm y cuervo desertícola abundantes. Curioso ver entre tanta arena migrantes como mosquitero papialbo y colirrojo real, que aprovechaban cualquier sombra para refugiarse. Tras un buen rato llegamos a la zona de las Kasbash, con la impresionante duna de Erg Chebbi al fondo, haciendo frontera con Argelia. Allí la meta era el gorrión sahariano, y tuvimos la suerte de ver una pareja en una pequeña casa de adobe junto a la Kasbah La Caravanne (no podría decir cúal de los miembros de la pareja me impresionó más por su belleza). Celebración, alguna foto de grupo, etc, etc. Y un paseo por la laguna que queda junto al café Yasmina. Allí vimos el primer abejaruco papirrojo, abubilla, pechiazul, curruca cabecinegra, flamenco, tarro canelo, andarríos grande, cigüeñuela, una thumbergi, etc. La falta de tiempo y una información equivocada nos hicieron perder la curruca sahariana ¡¡¡¡lástima!!!!
De vuelta a Erfoud vimos los primeros ejemplares de terrera colinegra, y la subespecie elegans del alcaudón real. A las tres de la tarde, en pleno desierto, entre jaimas y carabanas de camellos y beduinos, aparecía en el horizonte un inmenso lago de agua que no era nada más que un espejismo típico de película (menos mal que no íbamos faltos de agua). Y algo que te rasgaba en lo más profundo del alma era el ver venir a los niños corriendo por las arenas, muchas veces descalzos, cuando hacíamos alguna parada; venían con la idea de que les diéramos alguna cosilla, comida, lápices, bolígrafos, o bien para vendernos algún elemento decorativo elaborado por ellos mismos. Es tremendamente triste contemplar las condiciones de pobreza en la que viven aquellas gentes.
Bueno, el tiempo apremiaba y había que llegar en punto al próximo objetivo: el búho del desierto (íbamos casi siempre con el turbo puesto). Pusimos rumbo a Rissani. A unos 4,5 km. de Rissani, dirección Tazzarine, encontramos a la derecha el cauce seco del Oued Rheris, con un cortado alto y seco en medio de la llanura. Allí dejamos el coche y anduvimos aproximadamente 1,5 km. hasta llegar al hueco donde cría habitualmente la nocturna. Tuvimos la suerte de que nos acompañaron un par de guías –espontáneos- que se acercaron al vernos por la zona. El mayor de ellos, llamado Alí - teléfono 076621257- conocía exactamente el hueco del búho. A distancia, nos colocó el tele en el sitio justo y vimos dos hermosos pollos junto a un adulto que nos miraban de la forma más relajada y plácida posible. Mientras bromeábamos con los guías (a Juanito le colocaron un turbante), nos quedamos alucinados al ver cómo llegaba un bonito ejemplar de halcón borní que se colocó en una repisa cercana a la del búho (disfrutamos allí como niños). De vuelta al coche, Alí nos comentaba que cuando era pequeño escuchaba en el cauce seco del río al chotacabras egipcio.
Caía la noche y había que hacer muchos kilómetros aún. Pero antes, una parada en las afueras de Rissani para ver a los abejarucos papirrojos. Una pasada verlos volar sobre las huertas del pueblo. Por la zona también mochuelo común. Y lo dicho, bastantes kilómetros aún por hacer hasta alcanzar Boulmanes Dadés. Queríamos dormir allí para empezar la mañana en el Tagdilt Track. Llegamos bien entrada la noche y nos alojamos en el Hotel Albergue Le Soleil Bleu, quizás el mejor de los que tuvimos en Marruecos.
1 de abril.-
Antes de que amaneciera ya estábamos en movimiento. Mientras montábamos los aparejos en el coche despuntaron los primeros rayos de sol, y el Tagdilt Track en el horizonte –un sueño conseguido-. El escribano sahariano en el tejado del hotel nos daba los buenos días. Boulmanes Dades está situado en un altiplano pedregoso, y es todo un paraíso para las aves esteparias. Decía antes que estar en el Tagdilt Track era un sueño conseguido ya que este lugar aparece en la mayoría de los reports sobre Marruecos, convirtiéndose así en un sitio mítico. Tagdilt es una pequeña aldea que se sitúa frente a Boulmanes Dades, y Tagdilt Track hace referencia a las pistas que unen Tagdilt y Boulmanes. Están el Old Tagdilt Track –viejo camino- y el New Tagdilt Track –nuevo camino-. El Old Tagdilt Track parte junto al acuartelamiento militar de Boulmanes Dades, y la primera parte del camino pasa junto a un basurero. El New Tagdilt Track parte siguiendo la carretera que va hacia Ikniounm, pero tomando la desviación a Tagdilt. Tanto en el nuevo como en el viejo se recomienda coger alguna de las múltiples pistas que van hacia el oeste, y “perderse” por el desierto pedregoso mientras van cayendo bimbos al cuaderno de campo, con ese entusiasmo que conlleva el pajarear por lugares nuevos y emblemáticos.
Al principio, nosotros estuvimos en el Old Tagdilt Track. Las primeras aves que salieron a nuestro encuentro fueron un grupo de siete corredores saharianos. Le siguieron halcón tagarote y una pareja de alondra cornuda sahariana –común por allí-. El segundo objetivo era la calandria picogorda, y Migue no tardó en cantarla, con el consiguiente beso de agradecimiento por parte del resto. Una bonita pareja que hizo las delicias del grupo (en unas tres horas que estuvimos en el viejo camino vimos un total de cinco). Otras especies fueron terrera común, camachuelo trompetero, collalba desértica, terrera sahariana, escribano sahariano, terrera colinegra y halcón borní. Faltaban las gangas y, mientras oteábamos el horizonte, Juan divisó dos aves en vuelo que resultaron ser dos gangas coronadas. Satisfechos decidimos probar en el New Tagdilt Track. Al pasar por Boulmanes Dades, en busca del nuevo camino, vimos bulbul, collalba negra de Brehm, escribano sahariano y, justo al salir del pueblo, un bonito macho de collalba culirroja (el primero del día) y un águila real en vuelo. En el nuevo Tagdilt Track la collalba culirroja se hizo más abundante, y aparecieron los primeros ratoneros moros del lugar, hasta un total de seis -en un par de horas escasas de pajareo-. Aquí más borní, trompeteros, collalba desértica, etc. Dimos un paseo por una pequeña huerta con arbolado y vimos mucho pajarillo: gorrión moruno, varias especies de currucas, lavandera boyera, cogujada montesina, alcaudón común, collalba gris, etc.
Llegó el mediodía y teníamos que partir hacia las cercanas gargantas del Todra en busca de la curruca de Tristam. Estas gargantas son un lugar espléndido, aunque están muy machacadas por el turismo. Al adentrarnos por la garganta, y observando el palmeral que queda a nuestro lado, vimos sin problema tórtola senegalesa, bulbul, escribano sahariano y las omnipresentes Brehm. También vimos allí roquero solitario, avión roquero, avión común y collalba negra. Y en el río la subpersonata. La Tristam nos vino al encuentro, mientras nos comíamos un bocata, pasada la zona turística. Y de allí, rumbo a Ouarzazate, donde llegamos entrada la noche. Nos alojamos en el Hotel La Perle du Sud. Cenamos en el pueblo y nos tomamos la primera cervecita de Marruecos en el bar del hotel.
2 de abril.-
La banda sonora de este amanecer era nuevamente el escribano sahariano que cantaba en los tejados del hotel. En los árboles de la avenida bulbul y tórtola senegalesa. El primer objetivo marcado era la collalba núbica. Si sales de Ouarzazate dirección Agadir, a los pocos kilómetros, te encontrarás con el cruce que lleva a Marrakech. Hay que seguir ésta carretera hasta el punto kilométrico 3, tras pasar un pueblo llamado Tizagzaouine. Tener en cuenta que el punto buscado viene marcado por un poste de carreteras que señala “Ouarzazate 29”. Pues bien, éste sitio aparece en múltiples reports por haberse visto por aquí la collalba núbica. Nosotros tuvimos suerte a medias ya que vimos sólo a la hembra. Allí también trompetero, collalba negra y collalba negra de Brehm. Nos tomamos un buen desayuno en Tizagzaouine en compañía de una pareja de escribanos saharianos.
De allí rumbo a Agadir, con unas cuantas horas de coche por medio. Por el camino vimos tagarote y las primeras perdices morunas. También alguna golondrina daúrica. Y a la altura de Taliouine disfrutamos con la visión del famoso bosque de arganias. Llevábamos el turbo puesto y no podíamos parar a recorrerlo, ni siquiera un poquito. La idea era llegar al Parque Nacional de Souss-Masssa a la hora de la comida. Hice una llamada previa a Hassan Baitar (tlf: 0021266533336; e-mail: hassanfrommassa@yahoo.es), recomendado por Oscar Gutierrez, para que nos hiciera allí de guía, y aceptó. En el mismo Agadir los primeros ejemplares de la subespecie mauritanica de la urraca, preciosos con esa delicada manchita azul en la cara. Quedamos con Hassan sobre las tres de la tarde y nos recibió en la entrada de la reserva. Nos explicó un poco la “historia del lugar” y rápidamente al pajareo. No tardaron en aparecer los primeros cormoranes grandes, subespecie maroccanus, posados en los postes del río. Aquello era un vergel de vida: zarcero pálido, alzacola, torcecuello, morito, espátula, focha moruna, cerceta pardilla, garcilla cangrejera, gaviota de Audouin, varias especies de limícolas, urraca, perdiz moruna, colirrojo diademado, curruca cabecinegra, tórtola común, alcaudón real (subespecie algeriensis), etc, etc. El chagra era el próximo objetivo. Hassan nos dijo que era fácil en las zonas de matorral y dunas, pero nos costó dar con él casi una hora. Al verlo, por fin, un respiro y un relajo.
Seguían quedando especies por ver allí. Para el avión de pantano fuimos a Massa, un pueblo cercano, y allí localizamos un buen grupo de ellos en la orilla del río. Estos aviones compartían descansadero con aviones zapadores, pudiendo apreciar muy bien sus diferencias. Allí también bulbul y vencejo pálido. Y después de todo este disfrute, aún quedaba por ver la joya de Souss-Massa, el ibis eremita. Hassan nos contó que las últimas parejas de esta especie -en el mundo- estaban criando y era mejor dejar tranquilas las áreas de reproducción –los que nos pareció genial- y nos propuso ir a verlos a una zona de alimentación por la que tenían querencia. Así lo hicimos y conseguimos ver hasta tres ejemplares comiendo. Bueno, y mientras esto ocurría, cuatro corredores llegaron en vuelo y se nos posaron muy cerca. No sabíamos a dónde mirar, aunque en estos momentos los ibis eran prioritarios. Hassan nos dijo que los ibis eran bastante tranquilos y permitían el acercamiento, aunque decidimos observarlos a distancia para no molestarlos en absoluto. Como agradecimiento, un grupo de cuarenta y uno nos sobrevoló en formación mientras se dirigían a las colonias, distantes unos veinte kilómetros. ¿¿Qué más podíamos pedir??
Y como siempre, nos seguían quedando muchos kilómetros aún por hacer. La idea era dormir en Marrakech y lo conseguimos, aunque para ello tuvimos que atravesar el Atlas con carreteras en mal estado, mucho tráfico de camiones, horas de oscuridad, etc, etc. En Marrakech dormimos en un hotel de la cadena Ibis.
3 de abril.-
Seguíamos madrugando, aunque a medida que avanzaba el viaje iba costando algo más. El Marrakech nos despertó el bulbul naranjero, común en los árboles de la avenida donde estaba el hotel. También allí vencejos moros, pálidos, comunes, y escribanos saharianos.
Rumbo a Oukaimeden. Durante el ascenso observamos chova piquirroja, zorzal charlo, collalba negra, colirrojo diademado, cernícalo común, avión roquero, avión común, golondrina dáurica, etc. Y arriba, junto a los hoteles de la estación de esquí, mucha chova piquigualda, carbonero garrapinos, herrerillo africano, pinzón vulgar, colirrojo tizón y gorrión chillón. Dejamos el coche junto a los primeros remontes y comenzamos a patear y a subir por la ladera. Aquí vimos bastante alondra cornuda, mayoritariamente machos cantores. Y el amigo Alfonso que venía algo atrasado (el jodido tabaquillo) vio como una pareja de camachuelo rosado vino a posarse junto a nosotros, en un pequeño arroyo cerca de un nevero. Los cantó y pudimos observarlos a placer, relajadamente. Allí también roquero rojo y algunas seebohmis.
Satisfechos, vuelta a Marrakech. Y tocaba coger la autopista hacia Rabat. A la altura de Casablanca vimos un grupo de canasteras desde el coche. Queríamos llegar a media tarde a la zona de Sidi-Yahya-des-Zaër y Sidi-Bettache (el francolín biespolado era el próximo objetivo). Para ello nos salimos de la autopista por Temara. Llegamos al lugar sobre las seis de la tarde y dimos una vuelta para su reconocimiento. El punto es el Km 14,5 de la carretera que va de Sidi-Yahya-des-Zaër a Sidi-Bettache, reconociéndose el lugar por tener una pequeña ermita blanca. Aparcamos en la ermita y anduvimos por el camino que hay junto a ella, a la vera de unos eucaliptos y la alambrada de la finca. Se observó pico picapinos, perdiz moruna, papamoscas cerrojillo, bulbul naranjero, alcaraván, etc. Ciertamente, los francolines provienen aquí de sueltas en los cazaderos reales, pero quien pasa por este lugar y no se acerca a verlos???
En Temara nos alojamos en el hotel Club Yasmine, que luego resultó ser un club con discoteca, alcohol, etc, etc. Nosotros queríamos levantarnos a las cuatro de la mañana y no teníamos tiempo para “superficialidades”, por lo que rápidamente a cenar y a la cama.
4 de abril.-
A muy temprana hora estábamos largándonos del hotel, comprobando de primera mano que no todas las mujeres van tapadas hasta los ojos en esta parte de Marruecos –por aquello del club noctuno aledaño, con disco, alcohol, etc, etc-. Y pronto en el lugar del francolín. En plena noche, con el cielo estrellado, concierto de ruiseñores comunes, petirrojos, codornices y alcaravanes, aunque el francolín no se dejaba ver ni oir. Llegó el amanecer y los francolines no aparecieron. Supuse que debían tener pareja formada en los primeros días de abril y, por tanto, pasar de nosotros. De todas maneras, no desesperamos y decidimos seguir intentándolo. El lugar era precioso y merecía la pena, de todas maneras. Y después de andar un ratito por el camino, junto a un arroyo y en un claro verde, una bonita pareja de francolines ¡¡¡bimbo!!! No se dejaron ver mucho tiempo, pero sí el suficiente para echarles una rápida ojeada. Después el macho nos regaló un mini-concierto. Alguna vuelta más por la zona que ofreció perdiz moruna y águila culebrera, hasta que unos lugareños nos invitaron amablemente a abandonar el lugar, supongo por aquello de estar cercano a los cazaderos reales.
Y de allí a la Merja Zerga, rumbo a Moulay Bousselham. Por el camino contacté con otro guía recomendado por Oscar; en este caso Hassan Dalil (tlf: 068434110) quien nos llevaría a intentar ver la lechuza mora. Quedé con él a eso de las tres de la tarde. Llegamos a Moulay Bousselham antes de tiempo y aprovechamos para alojarnos, comer y echar una cabezadita. Para ello elegimos el Hotel Le Lagon, justo a la entrada del pueblo. Algo cutre pero con unas majestuosas vistas sobre el lago azul, la Merja Zerga.
Nos encontramos con Hassan y nos contó que en este tiempo no es fácil ver lechuza mora en los campings de la Merja Zerga, como en invierno, ya que ahora están criando y dispersas. De todas maneras, lo intentaríamos. Con ese propósito, nos llevó a Merja Bargha, otro vergel de vida junto al pueblo de Bargha, a unos kilómetros de Moulay Bousselham. Aquí observamos varias especies: morito, focha moruna, fumarel cariblanco y común, gaviota reidora, pagaza piconegra, garceta común, garza real e imperial, archibebe común, andarríos grande, chico y bastardo, cerceta carretona, pato colorado, garceta grande, etc. Y, lamentablemente, también observamos como los lugareños se estaban cargando el humedal. Estaban arrancando vegetación ribereña, quemando juncos, destrozando con un tractor el corazón de aquel paraíso, y todo eso olía bastante mal, hasta el punto de que llegó a los pocos minutos un tipo con malos modos y nos invitó –en este caso no amablemente- a que nos fuéramos de allí. Así lo hicimos, tristes por ver cómo iban a eliminar del mapa ese bonito lugar y, además, al contemplar la desolación de Hassam (él sabía que las intenciones de aquellas gentes eran arrasar el humedal para cultivar la zona, pero eso era pan para hoy y hambre para mañana). Bueno, Hassam dijo que buscaríamos la lechuza en otro sitio. Llamó a un colega suyo y nos llevó cerca del canal Nador, al sur de la Merja Zerga, pasado Kenitra, dejando atrás la zona que había recogido al último zarapito fino. Y llegados al punto siguiente, no falló la lechuza. Hasta cinco ejemplares distintos sobrevolaron una junquera, cautivándonos descaradamente con sus profundos ojos. En los alrededores avefrías y chorlitejos grandes. Vuelta a Moulay Bousselam y agradabilísima cena de despedida en un bar-restaurante que nos recomendó el guía, con abundante cerveza –por fin- y pescaíto frito.
5 de abril.-
Hoy era día de vuelta a casa. Estaba algo triste porque se terminaba el periplo marroquí, pero contento por haber visto la mayoría de las aves objetivo, y por haber pasado unos días inolvidables en compañía de buenos amigos. Y amanecer sobre la Merja Zerga no se repetía todos los días. Desayunamos en la terraza del hotel con vista al lago, y unos bulbules amenizaron la velada. Después, cargamos por última vez la furgo y camino a Tánger. Durante la vuelta rememoramos el viaje y hablamos de cuándo podríamos volver, aunque hay tantos destinos en mente… Y camino a Tánger más aves, como elanio y milano real, y sitios mágicos que nos quedaban a la vera de la carretera, como la marisma del río Loukos, cerca de Larache. Llegamos a Tánger y los vencejos moros nos sobrevolaron de nuevo cuando dejamos la Hyundai.
Ya en el puerto tomamos el primer barco para Algeciras, ahora con la empresa Comanav. Era un día frío que no invitaba mucho a estar en cubierta, pero nuestra insistencia se vio premiada con algunas pardelas cenicientas –para regocijo de Juan- y con varias especies de cetáceos.
Tomamos un bocata camino a Sevilla, abrazos de despedida en la ciudad y, como siempre, a ver cuándo nos vamos de nuevo de pajareo.
Autor de fotos:
--grupo: Paco Chiclana
--urraca, colirrojo, corredor y paisaje: Juan González

domingo 20 de julio de 2008

Por Europa: cornejas cenicientas




He visitado gran parte de la vieja Europa y he encontrado algunas características que la definen. Cielos plomizos, grandes avenidas, sobrios edificios, vetustos árboles de un verde más verde, y las poderosas cornejas cenicientas que emiten su ronco graznido desde algún punto elevado como muestra de su valía. No se muestran tímidas ni asustadizas, sino todo lo contrario, descaradamente atrevidas. Y además, superinteligentes. Las he visto salir aireadas de situaciones muy embarazosas. Siempre me hace feliz observarlas en lo alto de una gran casa proclamando a los cuatro vientos que ella es de rango superior. Berlín, Roma, Viena, Bratislava, etc, etc, son sólo algunos ejemplos de ciudades que han caído rendidas a sus pies.

Autor de fotos:
--corneja cenicienta en Berlín y en Viena.-Paco Chiclana

jueves 17 de julio de 2008

Todos los vencejos europeos en Sevilla 2008







Todos los vencejos europeos he podido verlos en Sierra Norte de Sevilla, ese retazo de Sierra Morena que cabalga el extremo norte de la provincia. Los raros y culiblancos vencejos cafre y moro, el majestuoso vencejo real, y los casi idénticos vencejos común y pálido, todos voladores infatigables, surcan los cielos que cubren esta bonita muestra de bosque mediterráneo.


Autor de las fotos de vencejo real, vencejo cafre y vencejo moro: Fernando del Valle

miércoles 18 de junio de 2008

Espigones de Punta Umbría y de Juan Carlos I- Marismas del Odiel











Quizás las horas de más excitación que yo he tenido observando aves fueron las vividas la tarde del pasado 30 de diciembre del año 2000 en el espigón de Punta Umbría, Huelva. Unos días antes hubo un gran temporal por la zona, y bajé aquel sábado a las marismas del río Odiel y playas adyacentes con la esperanza de encontrarme con algo interesante y/o accidental, quizás algún limícola refugiado, quizás alguna gaviota pelágica arrimada a tierra, quizás algún colimbo al abrigo de los canales interiores (un par de días antes había visto por allí un colimbo grande)…Con esta intención recorrí en la mañana algunos puntos habituales pero sin detectar ninguna rareza, a excepción de una gaviota de Delaware –que ya no era poco- en una concentración de láridos ubicada un poco antes del espigón Juan Carlos I - marismas del Odiel-, en un playazo resguardado. Llegada la hora del bocadillo pensé moverme al cercano espigón de Punta Umbría, y echar un vistazo a los descansaderos de gaviotas que se forman por allí. Llegué al aparcamiento, dejé el coche, y la primera mirada a las gaviotas me ofreció ya algo muy interesante, dos ejemplares de gaviota cana, un adulto y un inmaduro, ambos nada corrientes en este lugar. La emoción del momento me hizo dejar la comida para más tarde, y meterme en el espigón a ver si me topaba con más sorpresas. Y así fue. Nada más empezar a caminar me encontré con una gaviota posada en el espigón que parecía estar enferma. Me acerqué un poco y ¡¡guau!! era un inmaduro de gaviota tridáctila. Casi tuve que tocarla para que levantara el vuelo y entonces comprobé que estaba perfectamente sana, y que se dejaba acercar debido a su comportamiento confiado. Seguí avanzando por el espigón y la emoción fue en aumento, tanto que hasta se me olvidó comer. Hasta siete tridáctilas - de ellas tres adultas- hicieron las delicias de esos momentos. Correlimos oscuro (dos), pardela pichoneta, paíños común y boreal, falaropos picofino y picogueso y ¡¡¡¡no daba crédito a mis ojos!!!! un primer invierno de gaviota de sabine. Cuantas cosas para tan poco tiempo, todas las aves casi al alcance de mi mano, todas mostrándose muy tranquilas y confiadas, todas en poco espacio, algunas de ellas primeras citas para Huelva….. y la adrenalina por las nubes. Lástima que no tuviera una cámara de fotos para inmortalizar aquel momento, aunque quedó bien grabado en mi memoria. Ese día estaba solo, y hubiera sido muy bueno que alguien más disfrutara de aquel espectáculo, entre otras cosas para que nadie me tachara de majara y de visionario. Llamé a algunos colegas, pero unos estaban de vacaciones por fechas navideñas, otros estaban ilocalizados, etc, etc. Menos mal que al día siguiente un amigo visitó el lugar y pudo corroborar la presencia de la mayoría de estas especies en el espigón. Supongo que el que concurrieran allí todas estas aves fue debido al temporal y a la abundancia de alimento temporal en esas aguas, ya que las aves parecían capturar sin problema un pequeño crustáceo que se movía cerca de la superficie. Lógicamente no abandoné el lugar hasta que la noche se echó encima y me impidió seguir gozando del momento. Y el bocata del mediodía me lo comí a eso de las 6 de la tarde, aunque me sentó de maravilla por el hambre acumulada y por la satisfacción que me embargaba. A los pocos días volví a la zona pero ya se habían marchado casi la totalidad de las especies, a excepción de un correlimos oscuro que permanecía allí como fiel testigo de lo ocurrido.
Bueno, y si esto ocurrió en el espigón de Punta Umbría, el cercano espigón Juan Carlos I, al que accedemos por las marismas del Odiel, también me ha deparado muy buenos momentos. Por estos lares he logrado ver varias especies de charranes interesantes, como charrán real (hasta tres aves juntas el 23-07-00), charrán bengalí (en varias ocasiones, generalmente de julio a septiembre), charrán rosado (un par de veces en el mes de julio) y charrán de forster (primer invierno). Además, las marismas han acogido, como os podéis imaginar, un montón de especies interesantes como focha moruna, negrón careto, gaviota argéntea, gavión atlántico, gaviotas cabecinegra y picofina, archibebe fino, charrán artico, fumarel aliblanco, porrón bastardo, espátula africana, págalo pomarino, alca, barnacla carinegra –hrota- , etc, etc.

Autor de fotos:

--correlimos oscuro: Goyo Para

--espigón de Punta Umbría y gaviota cana: Paco Chiclana

viernes 13 de junio de 2008

Halcón de eleonor 2008




Halcón de eleonor 2008

La visita familiar que hice a Palma de Mallorca en marzo pasado me enganchó de tal manera que me apetecía volver nuevamente. Y pensé que era buen momento en junio, una vez que los halcones de eleonor hubieran llegado a la isla.
Mirando en internet, mi mujer me encontró un vuelo barato para el día 7 de junio, con unos horarios perfectos ya que me permitían llegar a Palma a las ocho de la mañana, y volver a Sevilla a las nueve de la noche. El viaje fue fugaz, pero ofreció doce horas de intenso pajareo gracias a la inestimable ayuda de Lalo Ventoso y Maties Rebassa, que me acompañaron y guiaron –de lujo- durante toda la jornada.
El objetivo era observar a los eleonor y disfrutar con sus patrulleos casi constantes en busca de alimento. Y gracias a Lalo y a Maties, el objetivo fue conseguido en La Albufera, donde vimos a placer varios ejemplares, unos de fase oscura, otros de fase clara, y otros de fase intermedia, es decir, una exhibición en toda regla. Previamente habíamos estado en Formentor, aunque no localizamos allí a ninguno de ellos debido a la falta de alimento en los acantilados en estas fechas.
Las doce horas de “extreme birding”, como diría mi amigo Alfonso Rodrigo, dieron para mucho. Cormorán moñudo, carricerín real, una hembra de halcón peregrino enseñando a cazar a sus dos retoños, escribano palustre, un águila real -bicinta- que se liberó de un cetrero y lleva varios años disfrutando de su libertad, un buen bocata de sobrasada... nos proporcionaron unos momentos inolvidables. Además, el recorrer distintos ambientes de la isla como El Prat, Formentor, La Albufereta, los campos abiertos de Ariany y Maria de la Salut, o la propia Albufera, hicieron que la visita a esta maravillosa tierra estuviera plagada de una gran emoción.
Autoría de fotos:
--Albufera, Maties y Paco: Lalo Ventoso
--Halcón de eleonor y Lalo: Maties Rebassa

miércoles 28 de mayo de 2008

Aves de Sevilla


Aves de la provincia de Sevilla: comentarios sobre estatus, fenología, hábitat y distribución. Éste es el título de un libro que escribimos entre tres amigos y que nos publicó Diputación de Sevilla en el año 2002. En él se reflejan nuestros conocimientos sobre las aves de esta provincia, obtenidos básicamente a través de múltiples salidas por los distintos ambientes que la componen. Sierras norte y sur, vega, campiña, aljarafe y marisma, cada una con sus peculiaridades ecológicas y, por consiguiente, con sus aves específicas, nos aportaron apasionantes horas de observación ornitológica y de disfrute total. Además de nuestra experiencia de campo, en el trabajo reunimos los datos suministrados por colaboradores y amigos, más los recogidos de diversas fuentes y publicaciones. Toda esta amalgama de información se traduce en una sugerente obra que creo útil para los interesados en saber algo más de las aves de nuestra tierra.
Vencejo moro y su registro más septentrional en la península ibérica -ocurrido en Constantina-, la presencia regular de las tres polluelas - pintoja, bastarda y chica-, o las citas de zorzal real, son sólo algunos ejemplos de su contenido.
Actualmente el libro está agotado, pero si alguien está interesado en saber qué señalamos de una determinada especie, género, etc., etc., puede pedirlo a mi correo personal.

martes 6 de mayo de 2008

Sierra Nevada 2008








EXCURSION ORNITOLOGICA A SIERRA NEVADA
por Francisco Chiclana
---1 y 2 de Mayo de 2008
Participantes:
Mario Martín
Ricardo Martín-Baylo
Fernando del Valle
Manolo Villaécija
Francisco Chiclana

Han sido varias las visitas que he realizado anteriormente a Sierra Nevada, unas veces para esquiar, otras veces de visita turística, y otras tantas de pajareo. Pero ésta última puede catalogarse de especial por el disfrute del que hemos sido partícipes todos los que hemos estado allí. Además, la ayuda prestada por Juanfra –Juan Francisco Jiménez-, gran conocedor de aquellas tierras, así como su agradable compañía, contribuyeron notablemente a que pasáramos un par de días de aquellos que no se olvidan fácilmente.
Partimos de Sevilla con el amanecer del primer día de mayo y efectuamos la primera parada en el Hacho de Lora de Estepa, aún dentro de nuestra provincia. Pasar por allí y no colgar los prismáticos al cuello es imperdonable. Casi un centenar de vencejos reales rondaban la pared inmersos en tareas de alimento, cortejo y desperece matinal. ¡¡¡Todo un espectáculo!!! Revisando el cortado vimos también collalba negra, roquero solitario, grajillas, etc, etc, y, coronándolo todo, el gran duque: su majestad el búho real. Un impresionante ejemplar vino a darnos los buenos días y se posó en todo lo alto de la peña, oteando y controlando sus dominios. Satisfechos a tope de aquella parada, nos metimos en el coche a la búsqueda de Guadix, Granada, nuestro próximo destino y donde queríamos alojarnos ese día. Llegamos allí sobre las 10 de la mañana, dejamos alguna mochila en el hostal y rápidamente al Puerto de la Ragua, casi en el límite de Almería, donde queríamos pasar el resto del día. Ya quedamos deslumbrados por la belleza del castillo de La Calahorra cuando emprendimos el ascenso a la Ragua. Al albergue llegamos sin problema unos minutos después, y digo sin problema ya que la subida en coche acojona un poco, y eso que no había nieve ni hielo en la carretera.
Llegamos al puerto, dejamos el coche, montamos el tele, los prismáticos, y a patear. Al bajar del coche ya oímos los primeros carboneros garrapinos, especie que nos acompañó durante toda la jornada y que posó amablemente para más de una fotografía. Parecía que jugueteaba con nosotros mientras se movía por las ramas en busca de bichillos. El reyezuelo listado también se dejó oir muy bien, así como el zorzal charlo. Por la Ragua hicimos varias rutas, ascendiendo y descendiendo, y sumando aves a la lista como escribano montesino, totovía, bisbita campestre, curruca zarcera, gavilán, mito, pardillo, piquituerto, lavandera cascadeña, herrerillos común y capuchino, petirrojo, pinzón, arrendajo, mirlo, etc, etc. Debo decir que el objetivo del día era localizar a los verderones serranos que se ven por allí, llegada la primavera, y debo decir que sólo el amigo Manolo Villaécija consiguió ver uno. Casi con toda seguridad volveremos en otra ocasión, llegado Junio, para disfrutar de estos escurridizos serinus.
A la caída de la tarde bajamos a los campos que rodean La Calahorra para cambiar de hábitat y ver/oir a otras especies. Así lo hicimos, y mientras montábamos el aparataje visual ya vimos las tres collalbas, la gris, la rubia y la negra. También paloma zurita, chova piquirroja, tarabilla norteña, terrera común, etc, etc, y alguna que otra cabra montés bastante confiada. Tras las preguntas de algunos curiosos sobre qué hacíamos, ya que nos detuvimos al lado de la carretera, recogimos el material y rumbo a Guadix, ahora a la búsqueda de algunas fresquitas cervezas a pesar de que la temperatura no era muy calurosa.
El objetivo para la mañana siguiente era disfrutar con el mirlo acuático, ave prácticamente extinta en la provincia de Sevilla. Para ello, Juanfra nos llevó al río Genil, a la altura de Guejar Sierra, donde tuvimos la suerte de ver a un ejemplar cómo buceaba en el agua a la captura de insectos, y cómo era arrastrado río abajo por la corriente ¡¡¡toda una pasada, sobre todo para Mario que lo bimbaba en ese momento!!! La ribera, mágica, nos ofreció también oropéndola, curruca capirotada, arrendajo, lavandera cascadeña, tórtola común, etc, etc.
Tras esos momentos gozosos encaminamos nuestros pasos hacia Pradollano, haciendo el ascenso en coche por la carretera vieja que conduce hasta el centro de recepción El Dornajo, donde nos detuvimos unos momentos para comprar algo de pitanza. De allí a Pradollano, ahora liberado de esquiadores y, por ende, más atractivo. Hicimos una ruta que parte a la derecha de la estación, por el área de los trineos, siguiendo una pista de esquí de fondo. Durante algo más de una hora disfrutamos de colirrojo tizón, vencejo común, avión roquero, multitud de curruca zarcera –que nos daban la bienvenida-, chochín, acentor común, águila calzada, escribano montesino, así como de roquero rojo en lo más alto de las cimas, la mayoría aún nevadas. No se dejó ver escribano hortelano, supongo por ser fecha algo temprana, y acentor alpino, posiblemente por ser bastante escaso y encontrarse más alto aún.
Decidimos comer al lado del albergue universitario, bajo los Peñones de San Francisco. Allí fuimos con el papeo comprado en el Dornajo por Ricardo, quien acertó de lo lindo con un lomo a la pimienta y un queso de esos que dejan huella. De fondo, el canto de los colirrojos tizones y el reclamo de un mosquitero papialbo. En los peñones collalba negra y roquero solitario. Tras la comida, algunos se dedicaron al digiscoping, y otros echamos un vistazo a unos prados húmedos a la búsqueda de más fauna. Gorriones chillones y collalbas grises se llevaron la palma, así como varios ejemplares de cabra montés, algunas hembras con chivos, y algunos machos de pronunciada cuerna.
Y casi llegada la hora de la despedida, la última ruta por un sendero que parte a la derecha de la carretera según bajas de los peñones, un par de kilómetros después. Esa ruta nos deparó un fantástico concierto de alondras, y la visión de algunos bonitos ejemplares de nuestra collalba gris - subespecie libanotis- que es casi blanca por debajo. Esta collalba es realmente bella y pienso que podría ser transición entre la subespecie nominal, oenanthe, que cría en los Pirineos y seebohmi, que lo hace en el norte de Africa.
De allí, vuelta a casa, algo cansados por tanta ruta por la alta montaña, pero deseosos de emprender la siguiente “expedición ornitológica”.
Autor de fotos: Fernando del Valle

domingo 27 de abril de 2008

Cabañeros-Tablas de Daimiel 2002






Cabañeros-Tablas de Daimiel 2002



En la primavera de 2002 estuve, en compañía de Jesús Martín, en el Parque Nacional de Cabañeros –Montes de Toledo-.
Desde Horcajo de los Montes, en todo-terrenos conducidos por guía oficial, hicimos varias rutas visitando la raña y espléndidos lugares de monte mediterráneo. Un buen número de aves nos acompañaron en los recorridos, destacando interesantes concentraciones de buitres negro y leonado, sisones exhibiéndose y cantando por las pistas por donde transitaban los coches, y algún ejemplar de águila imperial descansando en su posadero habitual.
Ya que íbamos de parques nacionales, cómo no visitar las cercanas Tablas de Daimiel. A pesar de tener su sistema hídrico bastante perjudicado, disfrutamos a lo grande de este espacio natural. Los paseriformes palustres estaban en plena actividad amorosa y algunas buscarlas unicolores cantaban en lo alto de la vegetación, a la vez que hacían vibrar todo su cuerpo.
Autor de fotos: Jesús Martín

martes 22 de abril de 2008

Albufera de Valencia, Pétrola y Ruidera 2006


De la Albufera a Ruidera 2006

A mediados de noviembre visitamos la Albufera de Valencia, espectacular refugio de aves acuáticas. En el centro de visitantes Racó de L´Olla nos recibió Nacho Díes, quien nos hizo de magistral guía en ese apasionante lugar. Tras observar varias especies de aves desde miradores y observatorios –charrán patinegro, cuchara, pato colorado, etc-, nos encaminamos a Cullera, lugar donde queríamos dormir. Previamente estuvimos pajareando por los arrozales colindantes, deparándonos éstos alguna agradable sorpresa como un híbrido de garceta común con garceta dimorfa.
La mañana siguiente pusimos rumbo a la laguna de Pétrola, Albacete, interesante lago hipersalino rodeado de cultivos cerealistas. Tras unas horas de charla, disfrute del paisaje y de observación de aves –aguiluchos lagunero y pálido, entre otros muchos-, dejamos a Manolo Romero en Villarrobledo y, con Manolo Villaécija, fuimos a almorzar a las laguna de Ruidera, Ciudad Real, desde donde ya sólo nos quedaba volver a casa.
Autor de foto:
--Albufera de Valencia: Nacho Díes

domingo 20 de abril de 2008

Almería


Almería
La provincia de Almería es un destino exótico dentro de nuestra península. Testigos de ello son el tramo litoral bien conservado del Cabo de Gata y, por otro lado, los roquedos, cortados, barrancos y ramblas –cauces secos- del desierto de Tabernas. Realmente estos dos ejemplos son sólo una pequeña muestra de los rincones mágicos que alberga esta parte oriental de la Comunidad Autónoma Andaluza. Han sido varias las visitas que he realizado a esta bella tierra, algunas de ellas muy bien dirigidas por el amigo Raimundo Martín (Rai para los amigos). Aparte de la espectacularidad de los paisajes, las luces, los olores.... las aves han sido otro gran aliciente para recorrer sus playas, caminos y pistas: gaviotas picofina y de audouiin, camachuelo trompetero, alcaraván, ortega, collalba negra, carraca, etc, etc. Y el chorlito carambolo, ave que normalmente es difícil de ver y que en Las Amoladeras no lo es tanto en los meses invernales.
Otra historia totalmente distinta es el Poniente Almeriense, donde espacios bonitos de verdad como Puntas Entinas-Sabinar, salinas de Cerrillos o la Cañada de las Norias luchan por sobrevivir y no morir ahogados entre mares de plástico. De todas maneras, las visitas a estos lugares siempre sorprenden y ofrecen buenos registros de aves singulares como cerceta pardilla y malvasía.

Autor de foto: Rafa García

miércoles 16 de abril de 2008

Paíño de Wilson 2006








Paíño de Wilson 2006



Aprovechando una visita familiar a Galicia, a mediados de agosto, acepté una invitación de César Vidal para salir en barco a la búsqueda del paíño de Wilson ¿cómo me iba a resistir a ello? En compañía de los hermanos Salvadores, de Alberto Gil y de Samuel Paz embarcamos temprano en la ría de Vigo, dejamos atrás las Islas Cíes, y a unas 13 millas se detuvo el barco a la espera de acontecimientos. Unos trozos de pan atrajeron a las primeros curiosos, gaviotas patiamarillas que venían como salidas de la nada. Tras ellas, algún págalo grande y los primeros paíños. En total fueron dos los Wilson observados más unos cuantos comunes. La mayoría merodearon alrededor nuestro y se dejaron ver bastante bien, mostrándonos sus diferencias morfológicas y de vuelo. Otras aves que se acercaron a nuestra posición fueron pardela pichoneta, pardela balear (muy oscura, por cierto), págalo parásito de fase clara (nupcial con sus largas rectrices), etc, etc. La compañía de buenos amigos y la grata experiencia de observar aves en alta mar hicieron que aquella mañana fuera inolvidable. Además me trajo a la memoria otras salidas realizadas en las costas gaditanas y Estrecho de Gibraltar, aunque con resultado mucho menos fructífero, así como la visión de los paíños de Leach tras los temporales en las costas onubenses.
Autor de fotos:
--tripulación: Francisco Chiclana
--paíños de Wilson: César Vidal

De Grullas (por La Serena y Gallocanta)

De Grullas (por la Serena y Gallocanta)

A pesar de que las marismas del Guadalquivir acogen en invierno una importante población de grullas, la visita a santuarios ornitológicos para estas aves como son La Serena y la laguna de Gallocanta se convierten en actividades casi de obligado cumplimiento.
Así, en enero de 2003, en compañía de Ricardo Martín-Baylo, estuve en La Serena, emblemática zona esteparia al este de la provincia de Badajoz. Recorrimos la carretera de la golondrina, pista que sale de la carretera de Almorchón a Cabeza de Buey en busca del embalse de la Serena, disfrutando allí de avutardas, sisones, gangas, ortegas y águilas real y perdicera. La caída de la tarde nos cogió en Puerto Mejoral, lugar ideal para contemplar el impresionante paso de grullas desde sus áreas de alimentación a sus dormideros.
Al año siguiente, en noviembre, me fui a la laguna de Gallocanta, ahora en compañía de Manolo Villaécija y Manolo Romero. Teníamos muchas ganas de ver esta gran laguna salina situada a caballo entre Zaragoza y Teruel. Las grullas, procedentes de Europa, hacen parada y fonda en estos lares mientras se dirigen al sur de la península. En los campos cercanos leímos varias anillas descubriendo que la mayoría de las zancudas estaban anilladas en Suecia. Tuvimos ocasión para visitar la cercana laguna de la Zaida, humedal donde había recalado una familia de ánsares caretos y, cómo no, de disfrutar también de la gastronomía de la zona.
Autor de foto: Mario Martín.

domingo 23 de marzo de 2008

Palma de Mallorca 2008




Palma de Mallorca 2008

Del 18 al 22 de marzo de 2008 (Semana Santa)

Primero debo decir que la visita a Palma de Mallorca ha sido fundamentalmente turística ya que he viajado con mi mujer y mis dos niñas y el objetivo no era recorrer la isla en busca de aves ¡qué pena por mi parte!. Pero siempre queda un hueco en la maleta y siempre es apropiado colocar en él los prismáticos y, por lo tanto, hay que darles algún uso en el destino. Además las dos primeras horas de la mañana, desde el amanecer hasta el desayuno, son ideales para pasarlas observando aves y no para perderlas durmiendo en la cama ¡ya habrá tiempo después, de vuelta a casa!
Previamente había hablado con el buen amigo Lalo Ventoso y me había aconsejado, con acertado criterio, alojarnos en la parte norte de la isla, en la zona de Pollenca, al ser bastante más tranquila y quedar muy cerca de Formentor, esa auténtica maravilla de la Sierra de Tramuntana. Así lo hicimos, y en la amanecida de mi primer día estuve pajareando entre Port de Pollenca y cabo Formentor, en el extremo oriental de la sierra, alucinando con los paisajes que puedes ver desde el mirador de La Creueta y la torre de Albercutx ¡¡¡qué pasada de sierra caliza, de cortados rocosos, de acantilados marinos...!!! Allí, aparte de disfrutar de esos emblemáticos escenarios, fue otro placer –mayor si cabe- disfrutar de la avifauna que a esas horas estaba muy activa: roquero solitario, colirrojo tizón, chochín, curruca cabecinegra, entre otros, y curruca balear (sarda), que la gocé a placer mientras cantaba relajadamente en alguna ramilla elevada entre rocas y matorrales.
Las amanecidas siguientes las pasé nuevamente en Formentor, visitando también otro lugar recomendado por Lalo -Casas Vellas-, donde él pasa muchas horas observando la migración. Allí pude conocerle y disfrutar de su compañía y, como no, del pajareo, observando más aves como piquituertos y reyezuelos listados. También estuvo con nosotros Juanjo Bazán, gran fotógrafo y autor de la imagen de la balear. El paso de aguilucho lagunero es frecuente en esa fecha y observamos alguna hembra incordiada por halcón peregrino, supongo mosqueado por la irrupción de otra rapaz en su territorio.
Aparte de todo esto, al visitar la isla con el “oído puesto” se dejaron escuchar otras especies como colirrojo real, curruca mosquitera, etc, etc.
Y para despedirme, una visita –aunque más rápida de lo que hubiera querido- a la Albufera de Mallorca –la superalbufera en palabras de Lalo- donde tuvimos de guía un anfitrión de lujo, su director Maties Rebassa. Allí pasamos también unos momentos inolvidables, aunque el fuerte viento de la tarde nos impidió localizar otra joya de la isla, el carricerín real. Esta ausencia, y la no llegada aún del halcón de eleonora, serán motivos justificados para volver, entonces de pajareo básico y de pateo duradero en busca de más aves. Y finalmente, sólo me resta agradecer a dos grandes amigos, Lalo y Maties, la gran ayuda dada.


Autores de fotos.-
Curruca balear: Juanjo Bazán
Formentor: Paco Chiclana

lunes 4 de febrero de 2008

Algarve 2008




EXCURSION ORNITOLOGICA AL ALGARVE
Por Francisco Chiclana

Del 25 al 27 de Enero de 2008
Participantes:
Mario Martín
Ricardo Martín-Baylo
Fernando del Valle
Jesús Martín
Manolo Villaécija
Francisco Chiclana

Anteriormente hemos visitado la costa sur portuguesa en varias ocasiones, generalmente coincidiendo con la migración e invernada. En esta ocasión decidimos pajarear por la zona central, más o menos, y no tocar otras áreas habituales como han sido, en el extremo occidental , el Cabo de San Vicente, acantilados, fortaleza y puerto de Sagres, y playa do Martinhal y, en la parte oriental, Castro Marim, Tavira, Fuzeta y áreas aledañas.
Salimos de Sevilla el viernes después del curro, cogiendo carretera sobre las 16 horas. Hicimos una parada en marismas de Odiel para aprovechar algo de luz, y estrenamos la tarde con un águila pescadora en las salinas del Astur, Punta Umbría, y un ejemplar de buitre leonado que descansaba en un nido de cigüeña blanca. Caída la tarde, pusimos rumbo a nuestro destino, unos apartamentos en Villamoura que nos salieron muy, muy baratos.
La mañana del sábado despertó con una luz muy bonita y decidimos pasarla en el estuario del río Alvor. Primeramente nos fuimos al puerto pesquero de esta población donde disfrutamos con cormoranes, chorlitos grises, archibebes claros y pagazas piquirrojas. De allí directamente a la desembocadura que, al estar en marea baja, nos ofreció unos extensos barros para observar limícolas. El punto de acceso está en la carretera nacional que va de Lagos a Portimao, N 125, siguiendo una pista de tierra frente al desvío de Mexilhoeira Grande, antes de llegar a la estación de tren. Justo al lado de la carretera parte una pista de tierra que tomamos y seguimos en línea recta hasta la desembocadura-salinas. Las coordenadas geográficas del acceso son N 37 grados, 09 minutos, 13´74 segundos, W 8 grados, 36 minutos, 50´12 segundos. Curiosamente el ave que nos sorprendió aquella mañana fue el rascón, ya que tuvimos contacto con tres aves - entre la vegetación halófila-, dos vistos y uno oído. En un centro de ornitología que hay por la zona se alegraron de este registro y nos dijeron que la última cita de este rálido había sido de sólo un ejemplar y bastante tiempo atrás. Otras aves interesantes allí observadas fueron correlimos comunes –nos entretuvimos con las subespecies-, corrrelimos gordos, alguna gaviota cabecinegra, archibebe común, y acentor común en los arbustos de la orla periférica. Entrada la mañana, con un sol de justicia, nos largamos al puerto pesquero de Portimao. Allí, entre mucha gaviota sombría y patiamarilla, localizamos dos ejemplares de segundo invierno de gavión atlántico –gigantes- y un adulto de gaviota argéntea.
Llegada la hora de la comida, quisimos buscar un sitio tranquilo y nos fuimos a la ribera del río Arade. Para llegar allí tomamos la salida que hay justo al finalizar el puente que cruza este río en la autovía, en Portimao, viniendo de Lagos. Y de allí cogemos una carretera, en mal estado, que asciende hacia el norte y que se inicia bajo un túnel visible desde la salida referida. Esta carretera termina pronto, pero te permite entrar bajo el puente y subir algo al lado del río. Comimos allí, relajándonos con el bonito escenario que nos brindaba la naturaleza. Mientras engullíamos unos sabrosos bocatas, contemplábamos el devenir de espátulas, charranes patinegros, andarríos grande y chico, garcetas comunes y centenares de gaviotas.
Y de allí, a la ribera del río Boina. Para ello tomamos la carretera de Portimao a Monchique, y abandonamos ésta en el pueblo de Palheiros, en una salida a la derecha -en una rotonda-, con coordenadas geográficas N 37 grados, 10 minutos, 0´93 segundos, W 8 grados, 31 minutos, 51´00 segundos. Se nos hizo de noche entre acuáticas y los paseriformes que entraban a dormir a una umbría cercana, como zorzales comunes y alirrojos.
El domingo madrugamos con la idea de estar a primera hora en la Ría de Formosa, quizás el mayor espacio natural del sur luso. Primeramente nos dirigimos al extremo occidental de esta reserva, a Quinta do Lago, donde aparcamos el coche en el parking del Hotel homónimo. A Quinta do Lago accedimos desde la población de Almancil. Este parking está a pocos metros de la marisma, pudiéndose ver gran variedad de limícolas y gaviotas, destacando aquella mañana una elevada cifra de cabecinegras y numerosos grupos de vuelvepiedras. Por un sendero, a pocos metros, está el lago del campo de golf de San Lorenzo, donde disfrutamos de porrones moñudos y comunes, cucharas, fochas, zampullines y somormujos, destacando algún calamón y algún que otro morito. Los pinares del entorno albergaban varios ejemplares de rabilargo. Y de allí, siguiendo un sendero natural, nos movimos a la zona de Ludo, distante aproximadamente un kilómetro. Ludo es un área muy interesante situada entre Quinta do Lago y el aeropuerto de Faro. La zona es un complejo de lagunas y marismas separadas del mar por una extensa duna que hace de barrera. El lugar nos ofreció más pagaza piquirroja, gaviota reidora y cabecinegra, martín pescador, correlimos menudo, zampullín cuellinegro, cercetas comunes, frisos, miles de silbones, etc, etc. Echamos de menos el registro de algún correlimos zarapitín que hemos observado allí, en fechas invernales, en otras ocasiones. Si no fuera por el tráfico bestial del aeropuerto de Faro y por los incontables aviones que pasaban por encima de Ludo y de nuestras cabezas buscando la pista de aterrizaje, el sitio sería bastante interesante. Llegado el mediodía tocaba almorzar y pensamos hacerlo en el Río Piedras, ya en Huelva, camino a casa, con la compañía de una pareja de serretas medianas y decenas de zarapitos reales y trinadores. Nos tomamos una copita de vino como colofón del viaje, y rumbo a casa.

Autor fotos:

--grupo ante río Boina: F del Valle

--estuario río Alvor: F Chiclana

domingo 13 de enero de 2008

La Mancha 2003-2004





EXCURSIONES ORNITOLOGICAS A LA MANCHA
23 y 24 de Noviembre de 2003 (la mancha húmeda)
19 y 20 de Marzo de 2004 (campos de Villatobas)

Participantes:
Mario Martín
Manolo Romero
Ricardo Martín-Baylo
Francisco Chiclana

Dado que nuestro amigo Manolo Romero es de Villarrobledo, Albacete, y que gusta pasear a menudo por las lagunas manchegas, era obligado visitar esas islas de vida insertas en un mar de tierra –como reza el subtítulo de un artículo publicado en Biológica, aquella formidable revista que desapareció demasiado pronto-.
Hicimos parada y fonda en Villarrobledo (Villarra para los amigos) donde Manolo hizo de magnífico anfitrión. Desde allí partíamos en busca de un sinfín de humedales que salpican la llanura manchega. Entre Ciudad Real, Toledo y Cuenca montamos los teles en Pedro Muñoz, Alcázar de San Juan, Villacañas, etc, etc, donde disfrutamos de lo lindo observando aves. Especial emoción nos produjeron los simpáticos bigotudos, que localizamos en la laguna de Villafranca de los Caballeros -gracias al amigo Carlos Torralvo-, la entrada de grullas a la laguna de Peñahueca –a la caída de la tarde-, y la contemplación de lugares soñados como la laguna de Manjavacas y los Charcones de Miguel Esteban.
Esta visita a la mancha húmeda nos llenó de satisfacción y, en la primavera siguiente, decidimos volver pero cambiando de registro, buscando entonces aves esteparias. Nos fuimos a los campos de Villatobas, Toledo, donde pasamos unos ratos inolvidables observando, fundamentalmente, los cortejos de avutardas y sisones.

Autor fotos:
-avutarda: M. Martín
-friso: M. Martín

domingo 2 de diciembre de 2007

Tierra de Campos y Montaña palentina 2007













EXCURSIÓN ORNITOLÓGICA A TIERRA DE CAMPOS Y MONTAÑA PALENTINA
Por Francisco Chiclana

DEL 15 AL 18 DE NOVIEMBRE DE 2007



Participantes:
Mario Martín
Ricardo Martín-Baylo
Manolo Romero
Francisco Chiclana

Casi todos los años, llegado el otoño-invierno, nos surge la necesidad –casi imperiosa- de ir a alguna parte del norte de la península en busca de nuevas sensaciones. Es apasionante observar como cambian los colores, olores, paisajes, escenarios, fauna, con respecto al sur, y experimentar esos cambios en tu propia piel es una gran aventura.
Partimos de Sevilla el jueves, tras el trabajo matutino, y llegamos a Palencia sobre las 10 de la noche, pasadas unas cuantas horas de coche. Goyo Para, que nos había invitado a visitar su tierra pucelana, nos recibió en el Hostal y nos mostró el plan diseñado para el fin de semana. Hay que agradecer, enormemente, a Goyo todo la dedicación que nos ha prestado, ya que nos acompañó en todo momento y nos enseñó un montón de cosas interesantes. Sin él hubiera sido bastante menos provechosa la visita.
El viernes amaneció un día bastante fresco, con temperaturas bajo cero, pero también fue muy agradable sentir ese sano frío para los que soportamos el calor del sur de manera casi continuada. Pasamos el día en Tierra de Campiña, al sur de Valladolid, entrando por Ataquines, lugar conocido por ser donde hubo una grulla damisela hace unos años y descubierta, por cierto, por nuestro cicerone Goyo. Pasamos la mañana entre avutardas y grullas, bajo un cielo gris pero mágico, cautivador. Los pinos que salpicaban la campiña aún conservaban, a media mañana, el hielo caído durante la noche y aparecían tapizados de color blanco norteño. Disfrutamos además de sisones, ortegas, avefrías, esmerejones, multitud de alondras, milanos reales, cornejas, etc. En nuestro deambular pajaril atravesamos pequeñas poblaciones agrícolas, como Fuente el Sol, El Carpio, con su típico sabor castellano. Nos comimos unos bocatas a la vera de una bonita laguna, mientras observábamos el devenir de un par de aguiluchos pálidos. La escasez de agua en la meseta provoca que la poca que haya sea aprovechada por un buen número de especies. Curiosamente, allí pudimos observar gorrión molinero, bisbita alpino, escribano palustre, rascón, agachadizas común y chica, etc. Después de este aprovechado día, nos esperaban unas cervezas en Palencia, acompañados por Goyo y su chica, Patricia. Hicieron de perfectos anfitriones y nos enseñaron la ciudad, sus bares y su gastronomía. Aparte de todo esto, quedamos gratamente sorprendidos a ver unas cigueñas blancas en el tejado del bonito edificio de la Diputación Provincial, aguantando estoicamente los grados bajo cero que había a esas nocturnas horas, a mediados de noviembre.
A la mañana siguiente emprendimos ruta hacia la montaña palentina, con la compañía también de Carlos Nazario. Parada en Cervera de Pisuerga para comprar provisiones ¡¡qué pan más rico!! y rumbo hacia el Puerto de Piedrasluengas, ya casi en Cantabria. El primer coche consiguió ver por el camino ya especies interesantes, como escribano cerillo, azor y mirlo capiblanco. La mañana era soleada y la luz, alcanzado el puerto, era fantástica. Chovas piquirroja y piquigualda, bisbitas comunes y alpinos, buitre leonado, carbonero palustre, agateador norteño, reyezuelos listado y sencillo, lúgano, camachuelo común, pinzón real, mirlo acuático, zorzal charlo, pito negro, treparriscos, perdiz pardilla, son algunas de las aves que vimos u oímos –unos mejor que otros- en las horas siguientes. Unos bocatas bajo el coloso de Peña Labra, un cafetito en San Salvador de Cantamuda, y camino nuevamente a Palencia. Como en la noche anterior, Goyo y Patricia cambiaron la ruta pajaril por la ruta gastronómica, y nos apretamos –encantados- unos tintos y unas buenas carnes.
La mañana del domingo, nuevamente fresquita –8 grados bajo cero- no nos impidió pajarear de nuevo, ahora en Tierra de Campos. Visita a la laguna de Boada y, tras el desayuno, visita a los campos en busca de gansos “raros”. En un bando de algo menos de un millar de ánsares comunes, Goyo fue cantando barnacla cariblanca, ánsar piquicorto y ánsar careto. Ideal colofón para esta mini-excursión por tierras castellano-leonesas. Dado que nos esperaban muchas horas de coche, sobre las 12 de la mañana picamos billete y tomamos rumbo sur. Nos trajimos imágenes espectaculares e inolvidables grabadas en nuestras retinas y, lo mejor para todos, la satisfacción de haber compartido bastantes horas de afición con un buen amigo, Goyo Para.

Autor fotos: grupo, tierra de campiña y montaña palentina.- M Martín

lunes 12 de noviembre de 2007

Villafáfila y La Nava 2004




EXCURSION ORNITOLÓGICA A VILLAFAFILA Y LA NAVA
por Francisco Chiclana

DEL 15 AL 18 DE ENERO DE 2004

Participantes.-
Mario Martín
Ricardo Martín-Baylo
Manolo Romero
Jesús Martín
Manolo Villaécija
Francisco Chiclana


Sabido es que una visita invernal a las lagunas de La Nava y Villafáfila suele ser muy productiva para ver varias especies de ánsares, por lo que decidimos embarcarnos en esa aventura y disfrutar de los gansos del norte. Como era de esperar la visita no defraudó y volvimos para Sevilla con un montón de especies interesantes. Aunque como es de bien nacido ser agradecido, de seguro que si no hubiéramos contado con la inestimable ayuda de Fernando Jubete –para La Nava y Boada- y de Miguel Angel Matellanes –para Villafáfila- el resultado no hubiera sido tan fructífero. En el cuaderno de campo anotamos ánsar campestre, piquicorto, careto, nival –fase oscura- y barnacla cariblanca ¿quién da más?
El viaje desde Sevilla lo hicimos en coche y pernoctamos en Villalpando. Aparte de todo esto, nos trajimos un formidable recuerdo de la gastronomía de aquellas tierras, y del intenso frío castellano que nos recibía por la mañana, además de contemplar unas fiestas tradicionales en Fuentes de Nava.
Autor fotos:
--observatorio Villafáfila: M Martín
--ansar nival: M Martín

viernes 9 de noviembre de 2007

Costas del Norte 2006




EXCURSION ORNITOLÓGICA A LAS COSTAS CANTÁBRICAS
por Francisco Chiclana

DEL 11 AL 15 DE ENERO DE 2006

Participantes.-
Jesús Martín
Francisco Chiclana


A principios de año decidimos visitar Santoña y pajarear por sus marismas. Mientras preparaba el viaje fueron apareciendo rarezas por las costas del cantábrico y, a la vez, se fue abriendo el abanico de los destinos.
Los viajes de ida y vuelta lo hicimos en avión. La tarde del miércoles volamos desde Sevilla, directo a Santander. La vuelta la hicimos el domingo. Tomamos un vuelo con Iberia, barato, y fue una pasada llegar al norte tan rápido. En el aeropuerto alquilamos un vehículo para movernos libremente.
La primera mañana amanecimos en Santoña, Cantabria. Día frío pero muy agradable. Estuvimos pajareando por la zona, visitando los típicos puntos de observación y conociendo el lugar. A media mañana coincidimos con Alejandro García Herrera, quien nos acompañó durante un par de horas y nos hizo de guía ornitológico. Gracias a él, vimos sin problemas a un primer invierno de somormujo cuellirrojo, a varios ejemplares de zampullín cuellirrojo, a un grupo de ocho negrones especulados y a dos barnaclas carinegras. De allí nos fuimos a Santurce, Vizcaya, donde llegamos justo después del almuerzo. Quedamos con Gorka Ocio para intentar ver a un joven de gaviota polar que había por el puerto, aunque aquella tarde el lárido nos burló.
De allí nos fuimos a dormir a Avilés, Asturias, donde nos cenamos un rico pulpito con sidriña. A la mañana siguiente nos amaneció en Gijón, en la playa de San Lorenzo, con la idea de gaviotear un poco. Vimos una Delaware, una argéntea y un par de gaviones atlánticos. De allí a la playa de Luanco donde, gracias a Dani L Velasco, pudimos disfrutar de un bisbita costero. Apenados por tener que abandonar aquella bonita playa, donde gozábamos además de un sol cálido, tomamos rumbo a Tapia de Casariego a la búsqueda de los bisbitas de Richard, y de un bisbita de Godlewski que se había visto unos días antes. Éste no apareció pero sí algún richard. Comimos un bocata en medio de aquellas bonitas rasas costeras y de nuevo en carretera, ahora dirección a la Ría de Eo –Ribadeo-. Allí había un silbón americano que había que buscar en medio de un millar de silbones europeos, pero eso no era problema para unos ornitólogos como nosotros. Un par de barridos y registramos al americano, precioso, ya casi a la caída de la tarde. Satisfechos nos fuimos a cenar.
La mañana siguiente tuvimos el placer de compartir pajareo con José Miguel Alonso Pumar y Alejandro Hevia. Primero nos llevaron a Rinlo –Lugo- donde observamos más bibista de richard y, después, a la Ría de Foz, donde vimos sin problemas al macho de ánade sombrío. El programa del sábado se iba cumpliendo a la perfección y sólo nos quedaba bimbar a un andarríos maculado que había en la Ría de O rtigueira, La Coruña. Nos costó un poco ya que se había desplazado unos 500 m de su anterior registro, pero al final se pudo ver y fotografiar (ya tenía unas cuantas manchitas en la zona anal). Nos despedimos de nuestros buenos amigos y nos fuimos de nuevo a Santoña, donde a la mañana siguiente queríamos hacer una salida en barco por las marismas –con Aves Cantábricas-. Camino de Santoña hablé con Xurxo Pinheiro y me confirmó que a unas dos horas de nuestra ubicación había una cerceta americana y una gaviota guanaguanare, pero ya no teníamos tiempo material. Llegamos a Santoña a la tarde, paseíto, cena en el pueblo y a dormir.
Por la mañana, paseo en barco con Alejandro y algún colega más. Hasta cuatro colimbos grandes y chicos pudimos ver, bastante cerca de la embarcación. Teníamos que ir para Santander y por el camino, saliendo de Santoña, alguna barnacla cariblanca comiendo en unos pastos. En Santander, mientras esperábamos el avión, algo de tiempo para observar la bahía: alca, zampullín cuellirrojo y gavión.
Autor de fotos:
--playa de Luanco: J Martín
--andarríos maculado: J Martín

domingo 28 de octubre de 2007

Asturias y alrededores 2007



EXCURSION ORNITOLÓGICA A ASTURIAS (y alrededores)
por Francisco Chiclana

DEL 11 AL 14 DE ENERO DE 2007

Participantes.-
Mario Martín
Ricardo Martín-Baylo
Manolo Romero
Francisco Chiclana

Salimos en coche de Sevilla el día 11, jueves, después de comer, y llegamos al destino, Villafáfila, a la noche. El día 14, domingo, lo dedicamos a la vuelta, por lo que realmente los días de pajareo fueron solamente dos. Aunque la idea original era dedicar todas las horas de luz a la observación de gansos en Villafáfila y La Nava –en especial, a la barnacla cuellirroja que había por allí-, la espesa niebla que nos recibió, que se mantenía durante la mañana y que amenazaba con no despejar en unos días, nos llevó a plantearnos el cambio de itinerario. Una llamada a Dani López Velasco y motor en marcha para Asturias. Nos despedimos de Miguel Angel Matellanes, que amablemente vino a vernos, y nos fuimos para el norte en busca de las rarezas que se movían por allí.
Como sabía de la existencia de porrón bola y de collar en el embalse de Selga de Ordás, León, había que hacer una parada para echarles un ojo. Tuvimos suerte y vimos una hembra del bola (los collares se habían largado unos días antes, parecía ser).
Justo después de comer llegamos a Villaviciosa y, con la ayuda de Adolfo Villaverde, localizamos rápidamente al zampullín picogrueso que había en La Ría. Allí también colimbo grande y un montón de gaviotas. Nos íbamos quedando sin luz y nos fuimos raudos en busca de un macho de cerceta americana ubicado en El Cierrón, donde nos llevó Dani. Bimbo sin problemas y, con la tarde caída, nos largamos a dormir a Proaza. Una llamada a Goyo Para que nos confirmó que la niebla continuaba en Villafáfila. Nos regalamos una opípara cena y, por la mañana, a la montaña asturiana, a Somiedo, en busca de la huidiza perdiz pardilla que, como temíamos, no apareció. No obstante, un paseo por el Alto de San Lorenzo nos dejó la mar de felices. Y me hizo recordar mis rutas por Somiedo, en mayo de 2005, disfrutando de lo lindo (con parada previa en La Bañeza, León, para observar graja). Después de almorzar, rumbo a Burgos ciudad, tapeo por los alrededores de la Catedral y a dormir.
El amigo Alfonso Rodrigo nos había prometido amanecer la mañana del domingo en compañía de treparriscos, en el Acantilado de La Yecla, Santo Domingo de Silos, y se cumplió la promesa. Una verdadera satisfacción ver a este pequeño pajarillo solearse en aquel impresionante roquedo, por donde también localizamos algunas palomas zuritas. De allí nos dirigimos a Lerma, a su gran plaza, donde llegamos a la hora del desayuno. Viaje de auténtico placer donde disfrutamos de amigos, de buenos platos, de mágicos lugares y de un montón de viejas y nuevas especies de aves.


Autor foto: M Martín

Pirineos 2004






EXCURSION ORNITOLÓGICA A PIRINEOS
por Francisco Chiclana

DEL 24 AL 29 DE MAYO DE 2004

Participantes.-
Juan González
Jesús Martín
Francisco Chiclana

Viajamos desde Sevilla a Madrid en AVE y allí tomamos el Altaria hasta Lérida, donde alquilamos un turismo que nos adentró en el Pirineo catalán. Nos alojamos todo el tiempo en Espot, en un cuidado hostal donde cenábamos de lujo. El dueño, antiguo cazador de gallos, nos deleitaba las cenas con sus andanzas por la montaña.

La mayoría de las salidas las hicimos al Valle de Son, aunque también estuvimos en el Parque Nacional de Aiguestortes y estany de Sant Maurici, en los alrededores del Refugio de Pla de la Font, en la Mata de Valencia, en el Puerto de la Bonaigua y en el Valle de Arán.

Observamos un montón de aves –muchas gracias a Pepe Guillén-, siendo la mayoría muy interesantes para nosotros. Si tengo que destacar algunas serían las siguientes: quebrantahuesos, urogallo, pito negro, pico mediano, mirlos capiblanco y acuático, chova piquigualda, gorrión alpino, verderón serrano, carbonero palustre y escribano cerillo.

En cuanto a momentos inolvidables, quizás se lleve la palma el acontecido una madrugada que anduvimos por la montaña a la espera de nuevas sensaciones, con una temperatura de lo más fresquita a pesar de estar a finales de mayo. Mientras observábamos un cielo cuajado de estrellas, escuchábamos en la oscuridad a la becada y al urogallo, sin movernos un pelo para evitar hacer ruido. Al despuntar el alba, el aire se llenó de las estrofas melodiosas de los mirlos capiblancos.

Autor foto: J Martín

martes 9 de octubre de 2007

Islandia 2003

















EXCURSION ORNITOLÓGICA A ISLANDIA
por Francisco Chiclana

DEL 22 AL 29 DE JUNIO DE 2003

Participantes.-
-Jesús Martín
-Guillermo Martín
-José Antonio Lama
-Salud Granados
-Manolo Villaécija
-Mila Pelagio
-Francisco Chiclana

Volamos desde Sevilla vía Londres, y alquilamos dos turismos marca Toyota.
Nos alojamos en hoteles –Edda- y en alguna residencia. Dado que pajarear en Islandia es bastante caro, el visitar bares y restaurantes estaba casi prohibido por nuestro bolsillos.
Hicimos un recorrido circular por Islandia siguiendo la carretera num. 1, que discurre por la periferia de la isla, en sentido contrario a las agujas del reloj.
El tiempo fue bueno, aunque frío, con un par de días de lluvia que no nos impidió la observación de aves.
A pesar de que los pájaros eran el objetivo principal, los mejores recuerdos que guardo están relacionados con la belleza y grandiosidad de los paisajes que encontré, y con la inmensa paz que se respiraba en aquellas tranquilas tierras. Además, el poder ver en una misma isla volcanes, cataratas, géiseres, glaciares, etc, etc, era todo una pasada.

Las especies de aves registradas las citaré sólo una vez, excepto excepciones, en el lugar donde se localizaron más fácilmente.

---Aves que pueden observarse sin mucho problema:
colimbo chico, fulmar, cisne cantor, ánsar común, porrón bastardo, porrón moñudo, eider común, serreta mediana, ostrero, chorlitejo grande, chorlito dorado, correlimos común, archibebe común, aguja colinegra, zarapito trinador, agachadiza común, falaropo picofino, págalo parásito, gaviota reidora, gaviota argéntea, gaviota sombría, gavión, charrán ártico, bisbita común, lavandera blanca y zorzal alirrojo.

---Aves observadas de Keflavik a Vik:
porrón islándico (río Song), pato arlequín (río Song), collalba gris y estornino pinto.

---Aves observadas de Vik a Hofn:
págalo grande (antes del glacial vatnajokull).

---Aves observadas de Hofn a Egilsstadir:
ánsar piquicorto, negrón común, havelda, lagópodo alpino (snaefell).

---Aves observadas de Egilsstadir a Godafoss:
---------en Nupsftkatla: correlimos oscuro, alcatraz, halcón gerifalte, gaviota tridáctila, mérgulo (cadáver), frailecillo, escribano nival, alca, arao común y arao de brunnich.
---------en Myvatn: porrón islándico, pato arlequín, havelda, zampullín cuellirrojo, colimbo grande, colimbo chico, chochín y pardillo sizerín.

---Aves observadas de Godafoss a Laugarbakki:
--------en Akureyri: gaviota cana.

---Aves observadas de Laugarbakki a Keflavik:
--------en Stykkisholmur: cormorán moñudo, pigargo, gaviota hiperbórea, arao aliblanco.

Autor de fotos:
--arao de brunnich.- Mario Martín
--pato arlequín.- Mario Martín

lunes 17 de septiembre de 2007

Bilbao-Portsmouth 2007








PRIDE DE BILBAO 2007 (Bilbao-Portsmouth-Bilbao)
por Francisco Chiclana

DEL 07 AL 10 DE SEPTIEMBRE

Participantes:
Manolo Villaécija
Mario Martín
Rafa García
Francisco Chiclana
y unos cuantos amigos más que se relacionan al final del report.

Resumen.-
Desde hace tiempo tenía muchas ganas de participar en uno de los viajes que organiza Gorka Ocio para ver aves y cetáceos en el Pride de Bilbao. Este año, por fin, he podido viajar en el barco y disfrutar de aves, cetáceos, antiguos y nuevos amigos, la paz del mar, unos colores inolvidables a la puesta del sol.......
Viajamos desde Sevilla con Iberia el día 6, en vuelo directo, y llegamos a Bilbao bien entrada la noche. Gorka nos ofreció alojarnos en su casa y así lo hicimos, agradeciéndole desde estas líneas toda su atención. Además, él se encargó de la logística del viaje, siempre engorrosa, por lo que todas las gracias que se le den nunca serán suficientes. La vuelta a casa la realizamos el día 10, también en vuelo directo.
Durante el viaje hemos disfrutado de un tiempo muy bueno y soleado, de una mal siempre en calma, y de un buen número de cetáceos; en cambio el número de aves ha sido escaso, tanto en calidad como en cantidad, atribuible posiblemente a vientos de componente nordeste que tuvimos durante todo el tiempo.

7 de septiembre.-
Embarcamos sobre las 12 de la mañana, y sobre las 13 horas estábamos en cubierta deseosos de la partida. Me habían dicho que el primer día no suele ser muy bueno, aunque no defraudó para nada. Mientras abandonábamos la plataforma continental, pudimos ver págalo pomarino, grande y parásito, charrán común, alcatraces, un par de pardelas sombrías y, a unas 20 millas, ya en áreas de gran profundidad, un par de Zifios de Cuvier –aunque yo sólo los observé al sumergirse, bastante mal-. Algo después, a unas 30 millas, lo mejor del viaje para mí, un gran macho de cachalote que se dejó ver en superficie, casi completa su parte dorsal, mostrando su enorme espiráculo al respirar, antes de sumergirse, y su gran aleta caudal ¡¡¡realmente fascinante!!! Por la zona bastante rorcual común (19, según Gorka), unos mejor vistos que otros, aunque de todos guardamos buenas imágenes en nuestras retinas de sus resoplidos, así como de algunos lomos antes de calar y hundirse. También delfín listado y mular. El barco lo dividimos según las horas del reloj, como marcan los cánones de observación de aves marinas, y recorríamos la cubierta, con veloces carreras, buscando la gaviota X a las 11 o el cetáceo Y a las 6.
Nos oscureció en cubierta, con una puesta de sol inolvidable, buscando el punto verde que aparece al esconderse el astro rey (recomendaciones de Gorka) mientras los sifonazos de los rorcuales seguían por doquier.

8 de septiembre.-
A las 6 de la mañana, hora británica en el Pride, estábamos en cubierta de nuevo, situados siempre en la cubierta de babor, refugiados del viento (en estribor el viento provocaba que pareciera invierno, mientras que en babor parecía verano). Algo nublado, con niebla parcial, pero con unos colores grises impresionantes. Debíamos estar cerca de la isla bretona de O’uessant. Mucho págalo grande, mucho alcatraz –de varias edades-, hasta 14 fulmares, 2 jóvenes de gaviotas de sabine (cercanos ya al Canal de La Mancha), inmaduros de págalos pomarino y parásito, y algún paíño común. Por esta zona, la marsopa era abundante, hasta 85 ejemplares repartidos en pequeños grupos, 9 rorcuales aliblancos –uno de ellos muy bien visto- y delfín mular.
El canal resultó bastante pobre de aves y cetáceos hasta que casi llegamos a Portsmouth, cuando ya empezaron a verse gaviotas argenteas, canas, reidoras, gaviones y cormorán grande. Desembarcamos a las 6 de la tarde, y dimos un paseo breve por la ciudad, observando algunas cornejas, y rápidamente al barco de nuevo, a eso de las 8 de la tarde, no sin antes un buen susto con unos policías británicos que nos pidieron la documentación por ir cercanos a una zona militar portando prismáticos y cámaras de fotos.

9 de septiembre.-
A primera hora de la mañana estábamos nuevamente en cubierta, siempre a babor, mientras abandonábamos el canal. La mar seguía tranquila, y nosotros estábamos ávidos de nuevos avistamientos marinos. Estos vinieron gracias a los pesqueros bretones, donde iban asociadas las mayoría de las aves. Así vimos fulmar –abundante-, págalo grande disputando con un págalo pomarino, págalo parasito, paíño común, alcatraces –muy abundantes-, gaviotas sombrías y argénteas, pardelas sombrías –una muy cerca de nosotros-, gaviota de sabine –joven-, además de marsopas y peces luna. También vimos mucho pajarillo en paso, algunos de ellos intentando posarse en el barco, como collalba gris, bisbita, lavandera blanca, alondra, golondrina común, avión común, mosquitero musical, algún correlimos y vuelvepiedras, así como unas posibles palomas mensajeras que se veían reiteradamente.
Entrando a los barrancos franceses más cetáceos: rorcual común abundante, uno de ellos con su cría, cachalote, delfines listado, común y mular. La falta de aves nos dejó un poco insatisfechos, nuevamente, ya que teníamos muchas esperanzas puestas en esta zona. De todas maneras, el viaje ha sido muy gratificante por el buen número de cetáceos y por los buenos ratos pasados a bordo en compañía de un montón de amigos.
Nos oscureció en la cubierta, con una mar mágica, cautivadora, y con unos delfines listados que saltaban a nuestro lado y que parecían haber venido a despedirse de nosotros.
Después de la cena, bebimos unas pintas en la disco, entre bailes y risas, y pensando nuevamente en aventurarnos otra vez en el Pride.

10 de septiembre.-
Desembarcamos en Bilbao sobre las 8 de la mañana. Y a continuación, saludos de despedida, desayuno y vuelta a casa.

La relación de personal que viajamos, junto al gran manager Gorka Ocio, fuimos los siguientes:
-- Ramón Martín, Alberto Fernández, Abelardo Lavilla, Isabel Lavilla, Abel López, Jose Miranzo, Carla Hernández, Marco Escudero, Nacho Ruiz, Jose Antonio López Constante, Julia López, Dave Alain, Samuel Langlois, Ramón Elósegui, Ivone Iglesias, Cristina López, Judith Larreta, Jose Antonio Herrero, Daniel Herrero, Nacho Vega, Antonio Gende, Anxo Gende, Luis Alberto Rodriguez, Antonio García, Cesar Urruela, Angel Martinez, Oscar LLama, Alberto Estefania, Rafael García, Paco Chiclana, Mario Martín, Manuel Villaécija, Ramón Chevez, Maria Jose Linares, Diego Benavides, Ana Iñigo, Rosario Urbiola, Javier Ferreres, Jose Miguel Martinez Juez, Miguel Higueras, Ruben Gil, Daniel Serrano, Teresa Andrés, Fernando Camara, Mario Ramos, Jesús Gonzalez, Carolina Montero, Adolfo Rodriguez
Autoría de fotos:
foto grupo.- Rafa García
foto cachalote.- Gorka Ocio

viernes 14 de septiembre de 2007

Finlandia y Noruega (Laponia) 2006


























EXCURSION ORNITOLÓGICA A FINLANDIA Y NORUEGA (Laponia)
por Francisco Chiclana

DEL 27-05-06 AL 07-06-06

Participantes:
-José Manuel Marín
-José Antonio Lama
-Salud Granados
-Raimundo Martín
-Francisco Chiclana
...-Especies interesantes observadas: cisne cantor, ánsar campestre, porrón osculado, porrón bastardo, eider común, eider real, eider de steller, havelda, negrón especulado, serreta chica, serreta grande, grévol, lagópodo escandinavo, urogallo, gallo lira, faisán, colimbo ártico, colimbo chico, zampullín cuellirrojo, somormujo cuellirrojo, avetoro, pigargo, ratonero calzado, falaropo picofino, falaropo picogrueso, corrrelimos falcinelo, págalo rabero, gaviota argéntea, gaviota polar, gaviota hiperbórea, gaviota tridáctila, gaviota siberiana, gaviota enana, gaviota cana, gaviota sombría -sbp fuscus-, charrán ártico, arao aliblanco, arao de Brunnich, frailecillo, mochuelo chico, lechuza gavilana, lechuza de tengmalm, cárabo lapón, cárabo uralense, pico tridáctilo, alondra cornuda, bisbita costero, bisbita gorgirrojo, lavandera boyera -sbp thumbergi-, ampelis, coliazul cejiblanco, pechiazul -sbp svecica-, zorzal real, mosquitero boreal, carbonero sibilino, carbonero lapón, arrendajo funesto, corneja cenicienta, pinzón real, pardillo sizerín, pardillo piquigualdo, camachuelo carminoso, escribano nival, escribano lapón, piquituerto lorito, escribano pigmeo.

Resumen.-
Aunque el viaje abarcó 12 días, realmente fueron 10 los dedicados a la observación ornitológica, ya que el primer y último días se invirtieron en avión. Viajamos desde Sevilla a Madrid, con Iberia, y desde aquí a Ivalo, vía Helsinki, con Finnair. La vuelta fue similar.
Una vez en Ivalo cogimos un coche alquilado previamente con Budget. Una Wolkswagen Caravelle de 9 plazas, que fue genial para que cupiéramos todos más el equipaje, material óptico, etc, etc. En el coche recorrimos 3500 Km, y la ruta fue, a grandes rasgos, de Ivalo a Varanger, pasando por Tana Bru, llegando hasta Hanmingberg, es decir, subimos Varanger por la costa oriental. Después viajamos desde Varanger hasta Oulu, y desde aquí hasta Kuusamo, para posteriormente volver a Ivalo. Anduvimos de pleno por Laponia.
Dedicamos unas 12 horas diarias al pajareo, lo que sumaría unas 120 horas en total, nuestro récord máximo.
La temperatura ha rondado desde los 13 grados de máxima, en el último día, a los pocos bajo cero que debimos tener en Varanger, con vientos fríos del norte. En general ha sido tiempo bueno, con lluvia suave y poco frecuente, y nevada sólo un día que nos cogió de viaje en coche. La lluvia fue algo intensa uno de los días que habíamos quedado con un guía, aunque ello no nos impidió el pajareo. En resumen, buen tiempo, aunque frío. Todos los días disfrutemos del sol de media noche, y de 24 horas de luz al día. La mayoría del tiempo estuvimos dentro del círculo polar ártico.
A pesar de tener muchas horas de luz, la actividad pajaril, sobre todo en los bosques, era máxima de 4 a 10 de la mañana, y de 19 a 21 horas de la tarde. En los mares y costas, el pajareo era constante.
Las molestias producidas por los mosquitos han sido esporádicas, ya que hasta mediados de junio no se esperaba el boom de los mismos.
Hemos utilizado varios trip-reports –especialmente uno de Karmelo de Dios-, informaciones de amigos que habían viajado anteriormente como Rafa Serra, libros de viajes, mapas, GPS, etc, etc. Varanger se ha mostrado genial para la observación ornitológica, y nos hemos quedado con las ganas de tener más tiempo y haber subido por la costa occidental hasta Berlevag, donde una semana antes se habían citado decenas de colimbos de adams en migración.
Finlandia es un paraíso constante de bosques y lagos, aunque resulta difícil para el pajareo y hay que contratar guías locales para obtener el éxito pretendido.
Se contabilizaron alrededor de 160 especies de las que un tercio, aproximadamente, son raras o no frecuentes en España.
Trip ideal para aquellos amantes de las aves del Paleártico, y complementa perfectamente un anterior viaje que hicimos algunos colegas a Islandia en el año 2003.

27 de mayo.-
Llegamos a Ivalo sobre las 19 horas, y Finnair nos perdió todas las maletas. Nos dijeron que se habían quedado en Helsinki y que llegarían al día siguiente, a la misma hora, por lo que decidimos alterar lo planificado y quedarnos un día en las inmediaciones hasta la recogida del equipaje. Tomamos nuestro coche alquilado, y en el mismo aeropuerto nos sobrevoló un pito negro y unos pardillos sizerines. Ya empezaba lo bueno. Teníamos noche reservada en Ivalo y nos fuimos al hotel, no sin antes pararnos en un lago que quedaba al borde de la carretera y donde pudimos observar los primeros porrones osculados, en su mayoría machos, y los primeros zorzales reales, que después se repetirían en casi todo el viaje. Nos instalamos en el hotel –Hotel Ivalo- y volvimos al aeropuerto a seguir pajareando, ya que éste estaba rodeado de bosques. Al llegar, un zarapito trinador hacía sus vuelos de cortejo y emitía sonoros cantos en una praderita cercana. Escuchamos mosquiteros musicales, que también se repetirían después en todo el viaje y que se encontraban por todas partes.
28 de mayo.-
Nos levantamos muy temprano, a eso de las 4 de la mañana, debido a las ganas de pajarear y a la intensa luz que entraba por la ventana. Nos dimos una vuelta por Ivalo y no vimos gran cosa, a excepción de cornejas cenicientas, ya que la mayoría de las aves que encontrábamos se veían en España, como gorrión común, carbonero común y urraca. Ya, sobre las 7 de la mañana, sí escuchamos un bonito macho de pechiazul, medalla roja, que después vimos a placer, y otro bonito macho de escribano cerillo. En el río Ivalo porrones moñudos y correlimos menudos.
Desayunamos y nos fuimos al lago Tekojarvi. Por el camino los primeros renos, como siempre en la carretera, y algunos zorzales charlos. También lavanderas boyeras, subespecie thumbergi. Más pardillos sizerines y pinzones reales, éstos cantando en puestos bien visibles. En el lago, mucha serreta grande, en su mayoría machos, y dos hembras de urogallo en los alrededores. También andarríos bastardo, en cortejo, lavandera blanca, cuco, torcaces, avión común y zapador, y mucho excremento de lagópodo, supuestamente escandinavo.
De aquí nos fuimos a comer al parque nacional Urho Kekkonen, donde los pajarillos parecían muy asustados y poco dados a que se les enfocara. Sí escuchamos camachuelo carminoso, pinzón real, colirrojo real, etc. Mientras comíamos vimos unos coloreados machos de camachuelo común y algunos pinzones comunes y papamoscas cerrojillos. Se nos paró cerca un piquituerto, del que dudábamos si podía ser común o lorito. Los ornitólogos locales nos dijeron que es casi imposible diferenciarlos si no están en mano. Después, un exhaustivo examen de las fotos que se le tomó llevaron a clasificarlo como lorito.
De allí nos fuimos a subir al Kiiloppa, majestuoso monte cercano, con buenas citas, aunque nosotros sólo vimos chorlito dorado y bisbita común. Nada de chorlito carambolo que buscábamos allí y que podía no haber llegado aún.
Ya sobre las 7 de la tarde recogimos las maletas, y algo cansados dimos por terminado el pajareo, con ganas de madrugar y de irnos a la península de Varanger, en Noruega, donde suponíamos que empezarían a anotarse muchos bimbos.
29 de mayo.-
De camino a Varanger era visita obligada el Lago Inari, espectacular por su magnitud y por su belleza. Hicimos varias paradas y logramos observar serreta chica, serreta grande, serreta mediana, colimbo ártico, cisne cantor, porrón osculado y unos ampelis en vuelo. También gaviota reidora. En un restarurante con cabañas, también de camino, 10 km pasado Kaamanen, nos paramos a echar un ojo a un comedero para aves que tenía junto a un bonito lago. Es típico el que muchos restaurantes, casas particulares, etc, tengan comederos para aves. Al comedero llegaron algunos verderones comunes y pico picapinos, pero en el lago contiguo pudimos contemplar, a placer, un precioso ampelis, unos silbones y unos colimbos árticos. Seguimos la ruta, con alguna pareja de serreta chica próxima a la carretera.
Cruzamos la frontera, pasando por Tana, con un macho de esmerejón posado en un cable, y llegamos al gran fiordo de Varanger, Varangerbotn, donde nos detuvimos junto a unos observadores noruegos. Mientras comíamos, tres ejemplares de pigargo, adulto e inmaturos, comían en la zona, gaviones a tutiplén y gaviotas argénteas. También tarro blanco y eider común, más ostrero, aguja colipinta y negrón común. Nos sobrevoló un págalo rabero, y antes de la parada un alce al lado de la carretera. Aunque los renos están en semilibertad, los alces sí son salvajes e impresiona mucho verlos.
Dejamos el fiordo y llegamos a Nesseby, con gran inquietud, ya que es un sitio muy nombrado por los pajareros, haciendo una parada junto a la iglesia. Allí vimos un grupito de unos diez eider de steller, en su mayoría hembras e inm. También correlimos de temminck, en plumaje nupcial, chorlitejos grandes, tarros blancos, págalos parásitos de fases oscura y clara, charrán ártico, una colonia de cría de gavión y de argéntea, arao aliblanco, lechuza campestre, etc, etc. Precioso lugar que había que abandonar en busca de Vadso, donde queríamos dormir. Buscamos alojamiento, y en el hotel –Hotel Nobile- nos encontramos con unos noruegos que venían de ver aves. Justo al lado del hotel, una praderita que da al mar y que rebosaba de limícolas, como combatientes en sus leks, vuelvepiedras, ostreros, archibebes comunes, correlimos gordos y comunes, chorlito gris, y algún cuervo haciendo de las suyas robando huevos y pollos. También gaviota cana, escribano palustre y bisbita común. En el mar un grupo de unos 300 eider de steller, y algunas haveldas. Era precioso ver a los steller sumergirse de manera sincronizada. Se ve que cogimos a los steller migrando al norte y nos dejaron visiones espectaculares, ya que poco después se rarifican en la zona. Nos fuimos a dormir alucinados con el pajareo, aunque el sol de medianoche nos impedía coger el sueño.
30 de mayo.-
Como siempre, nos levantamos temprano y nos dimos una vuelta antes del desayuno. La pradera cercana al hotel estaba impresionante, y en un laguito pequeño de su interior contamos hasta 14 falaropos picofinos, que andaban con escarceos amorosos. En la playa, mientras observábamos unos correlimos oscuros, se plantó al lado una preciosa hembra de falaropo picogrueso, en plumaje nupcial, que nos dejó pasmados ya que no la esperábamos y no estaba en nuestra lista. Por la zona una colonia de charrán ártico.
Desayunamos y emprendimos camino a Ekkeroy. Antes de llegar a este pueblo paramos un par de veces ya que el mar invitaba a ello. Haveldas, eideres comunes y de steller, págalos, bisbitas costeros, etc, etc, y, en un grupito de gaviotas argenteas y canas, ¡sorpresa! un adulto de gaviota polar y un subadulto de gaviota hiperbórea, que nos dejaron más asombrados todavía. Esperábamos ver a la segunda pero no a la primera, por lo que seguíamos disfrutando de lo lindo. En otra playita cercana un grupo de unos dos mil correlimos gordos, nupciales, que era todo un espectáculo.
Ya en Ekkeroy, en busca del colimbo de Adams, no vimos a éste, pero sí a un macho adulto de eider real, a pocos metros de la costa. ¡¡¡Una pasada!!! En el mar, negrones comunes, más gaviotas canas, argénteas, colimbo ártico, serreta grande, y la cercana colonia de gaviota tridáctila. Un grupo de cuatro págalos raberos en vuelo.
Había que seguir camino en busca de Vardo y, antes de llegar, un grupo de ánsares campestres, subespecie rossicus, y los primeros escribanos lapones. Llegamos a Vardo, pasando por el tunel de acceso, y nos alojamos en el hotel –Hotelli Vardo-. Nos sacamos una foto en una cercana casita donde se había instalado una colonia de tridáctilas. Desde la habitación del hotel, vista al puerto pesquero, con más gaviotas argenteas y gaviones. Nos dimos una vuelta para contemplar las cercanas islas de Hornoya y Reinoya. Desde la costa, cormorán común y moñudo, frailecillo, arao y alca.
Seguimos camino dirección a Hammingberg, y durante el trayecto más pigargo, un par de ejemplares sobrevolando unas parajes impresionantes, más otro aislado, colimbo chico, eideres comunes, correlimos oscuros, bisbita costero, escribano nival y lapón, zorzal alirrojo, collalba gris, pardillo sizerín, cisne cantor, etc. Más págalo parásito y un lagópodo escandinavo, macho, aunque lejos. En el mar, agitado, un grupo de ocho eideres reales, hembras y subadultos. Vuelta de Hamningberg, un grupo de unos ocho ampelis en la única zona de sauces enanos del camino, donde no aparecieron los buscados allí pardillos de hornemann.
31 de mayo.-
Paseo tempranero en Vardo, como casi siempre, a eso de las 5-6 de la mañana. Algo de lluvia y unos paisajes para no olvidar. Por fin, las primeras bisbitas gorgirrojas. En el hotel, un compañero dice haber visto pardillo piquigualdo, por lo que abreviamos y nos vamos a la búsqueda de los pardillos sin obtener éxito, aunque sí vimos más bisbitas gorgirrojos, comunes y costeros. También leks de combatientes en el mismo pueblo y gorriones comunes, que sorprendía verlos en aquellos lugares tan nórdicos. En el mar más eideres comunes y de steller.
Aquí dividimos la expedición y mientras unos compañeros cogieron el barco para ver la colonia de álcidos en la isla de Hornoya, otros nos fuimos al aropuerto de Vardo en busca de alondra cornuda, que unos noruegos nos habían indicado. En el aeropuerto tocamos madera y al llegar un bonito macho de lagópodo escandinavo, bastante cerca, y que después voló emitiendo su ronco canto. Mientras escuchábamos escribanos lapones, vimos el primer ratonero calzado. Algo después un par de alondras cornudas, por fin.
Volvieron los colegas de Hornoya, con bimbos como arao de Brunnich, que los que no fuimos ya habíamos visto en Islandia, y pardillos piquigualdos. La parte de la expedición que no fuimos a Hornoya nos quedamos con la gana de ver a los piquigualdos, pero el tiempo apremiaba y había que cubrir etapas y volver a coger carretera. Parece que los piquigualdos son fáciles de ver en Hornoya.
Volvimos a Ivalo, parando por el camino en Tanabru. Observamos aquí halcón peregrino y algún cernícalo vulgar, aunque no el habitual allí halcón gerifalte. Faltaba el tiempo y había que seguir. Antes, en Nesseby, breve parada y encuentro con un grupo de ornitólogos españoles –Oscar Gutiérrez, Diego Benavides, etc- que también estaban por aquellas tierras. En la frontera un ligero altercado con la policía finlandesa, que se saldó sin problemas, y al hotel algo tarde.
1 de junio.-
Teníamos reservado guía en Oulu para la noche, con la idea de ver búhos, por lo que había que recorrer unos cuantos km ese día. Paramos en la ciénaga de Petkula, donde vimos bisbita común, agachadiza común y thumbergi de ambos sexos. También pardillos sizerines y pinzones reales, aunque no los falcinelos.
Al pasar por Rovaniemi era obligado hacer una parada en la casa de Santa Claus y comprar algunos regalos. Un comedero de aves allí instalado nos brindó lúganos y verderones. En el entorno un grupo de ampelis a placer.
Como siempre con prisa, llegamos a Oulu a la tarde. En la ciudad, graja y grajilla. Habíamos quedado a las 11 de la noche con el guía, Mati de Finnature, y no habíamos tenido tiempo de echarnos unas horas a dormir. Mientras esperábamos al guía nos dimos una vuela por el humedal de Liminganlahti, donde vimos grulla, carricerín común y escribano palustre.
El guía llegó puntual y compartimos excursión con ornitólogos de otros países (en total fuimos diez). La noche fue brillante y repleta de satisfacciones, ya que se observaron todas las especies esperadas. Mochuelo chico, incubando, lechuza gavilana cazando y un volantón de la misma, lechuza de tengmalm a placer, cárabo lapón, en su inmenso nido con dos pollos grandes, y cárabo uralense. Los paisajes eran espectaculares y recrean los dibujos de hábitats donde aparecen estos cárabos en las guías. Entre medias, pico tridáctilo, carbonero sibilino, ratonero calzado, un leks de gallo lira, y tres majestuosos alces. También búho real, avefría, ánsares comunes, arrendajo común, agateador norteño, petirrojo, piquituertos comunes y reyezuelo sencillo. Sobre las 8 de la mañana nos fuimos a dormir, totalmente destrozados pero repletos de satisfacción. Teníamos alojamiento en el Hotelli Vihiluoto, en Kempele.
2 de junio.-
Dormimos unas horas y comimos relajadamente, comentando lo bueno de la noche pasada. La tarde la pasamos en Liminganlahti, de nuevo, donde vimos escribano hortelano, pigargo, cisne cantor, cerceta carretona, garza real, focha común, rabudo, cuchara, cerceta común, azulones, somormujo lavanco, aguilucho lagunero, aguja colinegra, vencejo común, porrones osculados y moñudos, etc. En los praditos cercanos avefrías con sus pollitos.
3 de junio.-
A la mañana un paseo por los alrededores del hotel donde observamos, con la ayuda de reclamo y de un ornitólogo local, un par de hembras de camachuelo carminoso. En los campos zarapito real y agachadiza común con cortejos. También chorlitejo chico, y carricerín común en vuelos de cortejo no vistos en España. En los alrededores de Oulu nos indicaron un par de zonas para buscar perdiz pardilla, aunque nos dijeron que en esta época es difícil verla ya que se esconde en los prados cubiertos por vegetación, y que es mejor intentarla cuando hay nieve. No hubo suerte con ella. También nos señalaron una ribera donde unos días antes se había escuchado ruiseñor ruso, aunque debía estar moviéndose y no se escuchó.
Cogimos coche para viajar hasta Kuusamo. Por el camino, mucho cisne cantor en los campos, más faisán, tarabilla norteña, alondra común, golondrina común, lechuza campestre, etc. También serreta chica, un bonito macho. Pareció verse un macho de camachuelo picogrueso en un bosquete del camino, aunque no pudo confirmarse.
Tomamos hotel en Kuusamo –Sokos Kuusamo Hotel- y nos fuimos a la ciénaga de Isosuo. Allí becada con pollitos, pico picapinos, bisbita arbóreo, andarríos chico, pito negro, colirrojo real, papamoscas gris y cerrojillo, ampelis a placer.
4 de junio.-
Una vuelta por el lago adyacente al hotel nos deparó agradables sorpresas. Serreta chica, zampullín cuellirrojo, parece ser en su límite más septentrional, porrón osculado con algún macho en plumaje no nupcial, primer y único macho de negrón especulado, centenares de gaviotas enanas y algunas reidoras. También algunas parejas de porrón bastardo y moñudo, y cuatro ejemplares de colimbo chico. Zorzal real y alirrojo a tutiplén, y un avetoro que emitía su canto y cuyo sonido nos acompañó durante todo el tiempo de observación.
Después nos fuimos al camping Viipus, Sierra de Valtavaara, donde vimos los únicos arrendajos funestos del viaje y un macho de urogallo. De aquí a Konttainem, donde en el comedero de aves cercano al aparcamiento de coches entraron camachuelos comunes, luganos, pinzones reales y comunes. De aquí a la estación de esquí de Ruka, donde vimos a placer cuatro machos de urogallo, descansando entre la vegetación. En el lago, serreta chica, mediana y charrán ártico. También archibebe claro defendiendo territorio y porrón osculado.
A las 6 de la tarde habíamos quedado con Olli Lamminsalo, otro guía de Finnature, con la idea de ver algunas especies que nos iban quedando en la lista. La tarde se cerró con lagópodo escandinavo, lechuza de tengmalm, asomando su cabecita por fuera del nido, ésta vez en tronco y no en caja, los primeros somormujos cuellirrojos, algunos sobre nido, y algunas ratas azmilcladas en un precioso lago cercano a Kuusamo. También bisbita arbóreo, andarríos grande, escribano cerillo y gaviota enana. Fuimos a una zona donde se había visto un par de días antes una maura, pero sólo vimos tarabilla norteña. Olli nos llevó también a la búsqueda de escribano rústico, pero no apareció.
5 de junio.-
Nos levantamos muy temprano ya que teníamos nueva cita con Olli, a las 4 de la mañana. Fue el único día lluvioso del viaje, aunque no impidió ver y oir grévol, mejor oído que visto, coliazul cejiblanco, carbonero sibilino y pito negro, en los alrededores de Konttainem. Para grévol era un poco tarde y los machos no entraban bien al reclamo, ya que no se alejan mucho de las hembras que están incubando. El coliazul fue un primer verano y no era totalmente azul, plumaje que cogen en el segundo verano. También zorzal común. Después, cerca de Kuusamo, carbonero lapón en sus cajas nido. También con ayuda de Olli vimos una pareja de escribano pigmeo, que nos costó un tremendo esfuerzo y que no apareció hasta la una de la tarde, con los pies totalmente encharcados porque el goretex ya no daba mucho resultado. Al pie de los escribanos una hembra de lagópodo escandinavo con su nido.
Comimos con Olli, despedida, y a la tarde nos fuimos al vertedero de Kuusamo, donde vimos la buscada gaviota siberiana, Larus heuglini, más gaviota argéntea, cana y fuscus fuscus. Más cuervos y un pigargo.
6 de junio.-
Día de vuelta a Ivalo, aunque paramos en la sierra de Valtavaara y vimos ratonero calzado y una hembra de gallo lira. Un ornitólogo local nos alertó de un mosquitero boreal que estaba cantando, en migración, y que pudimos oir a placer aunque no verlo adecuadamente. Este colega finés nos dijo que unas horas antes había visto escribano rústico en la sierra de Ivaara, lugar que ya no nos quedaba a mano para intentarlo. Con Olli no conseguimos el rústico.
Nos fuimos a la cienaga de Petkula con la idea de intentar el corrrelimos falcinelo y bimbo, apareció, cantando en el cielo sin freno y con un coraje fiero ya que expulsaba de su territorio a todo aquel que entrara en vuelo, como agachadizas, otros falcinellos, alguna cerceta, etc. En total vimos de tres a cinco falcinelos distintos. También falaropo picofino y negrón común. Satisfechos proseguimos viaje y nos paramos a comer cerca de Sodankyla donde nos sobrevolaron unos ampelis. Viaje hasta el hotel y cena de fin de ruta, muy contentos, satisfechos, etc, etc.
7 de junio.-
Vuelta a casa.

Autoría de las fotos:
paisaje renos y grupo.- Paco Chiclana
eider real y cárabo uralense.- JA Lama

sábado 1 de septiembre de 2007

Fuerteventura 2006





























EXCURSION ORNITOLÓGICA A FUERTEVENTURA
por Paco Chiclana

DEL 26 AL 29-10-06

Participantes: Manolo Villaécija y Francisco Chiclana
.-.-.-Especies interesantes observadas: tarro canelo, porrón de collar, cerceta aliazul, halcón tagarote, hubara, corredor, perdiz moruna, bisbita caminero, tarabilla canaria, herrerillo africano, camachuelo trompetero

Resumen.-
Viajamos con Iberia de Sevilla a Tenerife norte, y con Binter hasta Fuerteventura. La vuelta fue similar pero a través de Gran Canaria.
Una vez en Fuerteventura, tomamos un coche alquilado previamente con Orlando, un
Opel zafira. Nos alojamos en el Apartotel Bahía Grande, Las Playitas, Tuineje.
Aunque las previsiones meteorológicas amenazaban lluvia los cuatro días, sólo tuvimos algún chubasco esporádico. Dedicamos a la observación ornitológica todas las horas de luz.
Nos facilitaron información previa amigos como Javier Traín, Gustavo Peña, Alfonso López, Miguel Angel Hernández, Joaquín Vizcaíno, Juan Luis Muñoz, Miguel Rouco –a través de su web-, etc, y utilizamos algunos trip reports bajados de internet, así como algún libro y mapa de viajes.
Fuerteventura nos ha cautivado, tanto por la belleza de sus paisajes, como por la espectacularidad de sus aves y la generosidad de sus gentes. Aunque hemos quedado preocupados por la abundancia de la ardilla moruna –Atlantoxerus getulus- especie introducida que parece ocuparlo todo y que suponemos será un problema difícil de solucionar.
Especies que nos han aparecido sin mucho problema han sido la terrera marismeña –ssp polatezki-, el pardillo –ssp harterti-, el ratonero –ssp insularum-, el bisbita caminero, el alcaudón meridional –ssp koenigi-, el gorrión moruno, el camachuelo trompetero –ssp amantum- , el cuervo –ssp canariensis-, el cernícalo vulgar –ssp dacotiae-, la curruca tomillera –ssp orbitalis-, la tórtola turca, el charrán patinegro, la gaviota patiamarilla –ssp atlantis-, la gaviota sombría, la cerceta común, los chorlitejo grande y patinegro, la garceta común, la garza real, el correlimos tridáctilo, el chorlito gris, el vuelvepiedras, el archibebe claro, el andarríos chico, el zarapito trinador y la pardela cenicienta, por lo que estas especies no las mencionaré, por lo general, a continuación.
26 de octubre.-
Sobre las 12 horas cogimos el coche de alquiler y nos fuimos directamente a los Llanos de Tindaya, al lado de la montaña sagrada. Allí tomamos la pista que se dirige hacia la playa y, casi al final, algunas que partían a la derecha. Llanos impresionantes, preciosos, que nos regalaron las dos primeras hubaras –ssp fuertaventurae-, no juntas, y los cuatro primeros corredores, éstos sí juntos. Las hubaras, al vernos, se desplazaban sigilosamente, intentado pasar desapercibidas, no levantando el vuelo. Los corredores tenían el color cobrizo que poseían las piedras por donde se movían.
De allí nos fuimos a la Reserva Ornitológica –SEO- de El Cercado de El Jarde, cerca de Triquivijate, donde el biólogo de la finca, Miguel Angel, nos puso al día sobre los proyectos de conservación en los que se trabaja.
Antes de que cayera la noche nos largamos a los Llanos de Tiscamanita, cerca de Malpaís chico, con la idea de ver a los guirres. Allí, un hombre del pueblo nos acompañó gustosamente y nos mostró el comedero instalado para los alimoches –ssp majorensis- y las torretas donde duermen. Vimos guirres de varias edades. Antes de llegar a los llanos nos volaron otros cuatro corredores, los últimos del viaje. Ya caída la noche, al pasar por Tiscamanita, los árboles del pueblo estaban repletos de gorriones morunos, curioso para los que estamos acostumbrados a que esta especie no visite las zonas urbanizadas en la península.
27 de octubre.-
El objetivo primero de la mañana era ver la tarabilla canaria, por lo que nos fuimos al Barranco de los Canarios, a unos 10 km al sur de Costa Calma, donde pudimos ver a una pareja a placer. En una venta cercana, la chica que la atendía se extrañó cuando pedimos para desayunar café y tostada, ya que decía que lo normal allí era desayunar con cognac o wiski.
De allí nos fuimos a las playas de Sotavento, en busca de limícolas, aunque no vimos nada fuera de lo habitual.
Nuestro siguiente destino fue los Llanos de Costa Calma, en el Istmo de La Pared, donde pudimos ver otras cuatro hubaras, también solitarias cada una de ellas, y varios bandos de gangas ortegas.
A continuación hicimos una parada en las arboledas de Costa Calma para ver paseriformes, pero el bullicio de esa zona, acostumbrados ya al agradable silencio de otras partes de la isla, hizo que nos largáramos rápidamente, no sin antes oír a varios jilgueros.
De La Pared a Pájara nos detuvimos en Montaña Cardones donde pudimos ver hasta cuatro parejas de tarabilla canaria en los barrancos, y también a alguna abubilla.
Una llamada a Alfonso López, que había estado en la isla unos días antes, nos alertó de un macho de porrón de collar en alguna de Las Rosas, por lo que decidimos visitar las existentes. Primeramente nos fuimos a la Rosa de Catalina García, de Tuineje a Gran Tarajal. Es el principal humedal de la isla y no defrauda, ya que pudimos ver allí el macho de porrón de collar, precioso con su plumaje nupcial, un macho de cerceta aliazul, en eclipse, una hembra de silbón, seis espátulas, fochas, gallinetas y cinco tarros canelos.
La siguiente parada era en la otra charca, la Rosa del Taro, de Triquivijate a Tejuates, donde vimos un par de ánades picopintos –Anas poecilorhyncha- , muy bonitos, pero con seguridad escapados de cautividad, y más fochas y gallinetas.
Por último, nos fuimos al área de Betancuria-Vega del Río Palmas, a la búsqueda del herrerillo africano –ssp degener- , que localizamos casi a punto de irse a dormir (se metió para pasar la noche en un tubo que hacia de torreta eléctrica). También por allí curruca cabecinegra –ssp leucogastra- y un posible tagarote.
28 de octubre.-
Mientras esperábamos a que amaneciera escuchamos un alcaraván –ssp insularum- en las cercanías del hotel.
Nos fuimos de nuevo a la Rosa de Catalina García, donde se repitieron las especies del día anterior, más tarabilla canaria. Allí conocimos a Gustavo Peña, gran ornitólogo local, quien nos había facilitado previamente mucha información. Y desde allí, en compañía de Miguel Angel, buen amigo y biólogo del El Jarde, nos fuimos al Embalse de los Molinos. Bonito lugar, con unos cincuenta y cinco tarros canelos que impresionaba verlos por su belleza, tanto posados como en vuelo. También tres archibebes oscuros, un combatiente, una agachadaiza común, tres parejas de tarabilla canaria y varias cigüeñuelas.
Como nos seguía faltando la perdiz moruna, bastante escondida en estos días ya que es especie cinegética y la disparan, metimos a Miguel Angel en el aprieto de que nos llevara a alguna zona donde se la pudiera ver por no sufrir mucha presión. Y nos llevó a los Llanos de Lajares-Rosa de los Negrines, donde pudimos ver unos veinte ejemplares, en un bando muy discreto y camuflado. De allí a El Cotillo, donde comimos al lado de un majestuoso acantilado, y desde donde tomamos una pista que parte de las cercanías del faro y que se dirige hacia Corralejo. Pista preciosa donde las haya, atravesando unas parajes de enganche para los amantes de las playas tranquilas, medio salvajes y solitarias. Por allí vimos un guincho (águila pescadora), una espátula joven, una lavandera blanca, dos garcillas bueyeras, un par de chorlitos dorados y algunos alcatraces.
En Corralejo nos fuimos al puerto, desde donde vimos la cercana isla de Lobos, Lanzarote, y mucha pardela cenicienta en el mar.
Y por último, de Corralejo a Puerto del Rosario, pasando al lado de las bonitas dunas de aquella zona.
29 de octubre.-
Nos levantamos temprano y nos fuimos al faro de La Entallada, en Las Playitas, cerca de nuestro hotel, donde disfrutamos a placer de un par de ejemplares de Halcón Tagarote, uno de ellos deleitándonos en su posadero y después en vuelo durante casi diez minutos. Quizás uno de los mejores momentos de la visita, tanto por lo bonito del lugar, con unos grandes acantilados, como por la belleza de los halcones y por la paz que se respiraba en aquel lugar.
De allí, de nuevo a la Rosa de Catalina García, donde pudimos ver además doce gangas ortegas y una perdiz moruna, suponemos que todas las aves asustadas ya que por la zona había mucho cazador. Nos fuimos en busca de los guirres de Tiscamanita, donde pudimos verlos nuevamente. En la zona también mucho ratonero, todos bastante pálidos y de coloración distinta a los de la península. Pasamos por Malpaís grande donde observamos otra pareja de tarabilla canaria. De allí a Pozo Negro, a ver el mar, y de allí al Barranco de la Torre, en una breve visita camino del aeropuerto. En este barranco vimos más perdices morunas huyendo de los cazadores, dos machos de tarabilla canaria, curruca cabecinegra, y paserifomes en paso como mosquitero musical, común, y papamoscas cerrojillo.
Y por último a las salinas de Caleta de Fuste, donde comimos y nos despedimos de la isla.

Autores de fotos.-
-paisaje: José Manuel Marín
-hubara: Raimundo Martín


lunes 20 de agosto de 2007

Polonia 2007


























EXCURSION ORNITOLÓGICA A POLONIA
por Francisco Chiclana

DEL 12 AL 20-05-07

Participantes:
-José Antonio Lama
-Salud Granados
-Raimundo Martín
-José Manuel Marín
-Francisco Chiclana

Especies interesantes observadas-oídas: avetoro, porrón osculado, pigargo, águila moteada, águila pomerana, polluela pintoja, guión de codornices, grévol, agachadiza real, fumarel aliblanco, mochuelo chico, pito cano, pico dorsiblanco, pico tridáctilo, lavandera cetrina, ruiseñor ruso, zorzal real, buscarla fluvial, carricerín cejudo, carricero políglota, zarcero icterino, curruca zarcerilla, curruca gavilana, mosquitero silbador, papamoscas papirrojo, papamoscas collarino, carbonero palustre, alcaudón norteño, corneja cenicienta, cascanueces, camachuelo carminoso.

Resumen.-
Aunque el viaje abarcó 9 días, realmente fueron sólo 6 los dedicados a la observación ornitológica. Viajamos de Barcelona a Varsovia, con Lot Polish. Hasta Barcelona llegamos desde diferentes destinos: Rai desde Almería, Josema desde Asturias, y el resto desde Sevilla. La vuelta fue similar.
La idea original que teníamos era pasar la mitad del tiempo en la marismas de Biebrza y la otra mitad en el bosque de Bialowieza, y eso fue lo que hicimos, aunque primeramente visitamos los lagos de Mazuria para disfrutar también de aquellos escenarios. En definitiva, recorrido ornitológico por la zona noreste del país, estando parte del tiempo muy cercanos a Bielorrusia.
Wildlife Poland, organización capitaneada por Marek Borkowski, nos ofreció por anticipado guías para todo el recorrido, incluyendo además alojamiento, transporte, comida, etc, etc. La propuesta fue de 125 euros por día y persona, que fue aceptada. Marek Borkowski es muy conocido en los ambientes ornitológicos polacos y europeos, entre otras cosas, por su trabajo en la conservación de la agachadiza real, por lo que la oferta era tentadora. Además, el no tener que preocuparnos de buscar alojamiento, comida, localizaciones, etc, sumado al problema ante la conducción temeraria y peligrosa que practican por allí, y a que casi nadie habla inglés –y nadie español-, nos inclinó a aceptar los servicios de este hombre. Por ello, desde nuestra llegada ya tuvimos la ayuda de dos guías: Anna Gajewska, que trató de que las cosas fueran marchando bien, y Bogdan Kasperczyk, que trató que las aves de la lista que les facilitamos fueran siendo avistadas. Éstas dos personas hicieron su trabajo correctamente, aunque echamos de menos una adecuada programación y planificación del día a día que, suponemos, debería haber venido de Marek, el último responsable de que los objetivos pactados fueran logrados. A Marek le vimos sólo en contadas y esporádicas ocasiones. Por otro lado, en algunos momentos echamos de menos el no tener independencia para movernos libremente. De todas maneras, se observaron la mayor parte de las aves incluídas en la lista, algunas de las cuales, como la agachadiza real, dudamos de haberla visto sin la ayuda de los guías. En Bialowieza, además, contamos también con la ayuda puntual de otro guía local, Arek, aunque los servicios de éste fueron demandados directamente por nuestro guía.
Dedicamos una media diaria de 12-15 horas al pajareo. Solíamos levantarnos a las 5 de la madrugada –amanece sobre las 4-, y pajarear un par de horas antes del desayuno. Después de éste, jornada continuada en el campo –con bocata incluido sobre las 14 horas- hasta las 18-19 horas, aproximadamente, retornando al alojamiento para cenar –cena abundante de 4 platos: entrantes, sopa, carnes y pastel o tarta-. Después, algunos días, hicimos alguna escapada nocturna que podía alargarse casi hasta las 24 horas. En definitiva, mucho pajareo y pocas horas de dormir, aunque cuando estábamos agotados buscábamos la cama sobre las 21-22 horas, al anochecer.
El tiempo meteorológico ha sido muy bueno, incluso con un par de días al principio de calor. Después las temperaturas bajaron y tuvimos que tirar de ropa de abrigo, aunque nunca hizo frío excesivo. La lluvia hizo su aparición en un par de ocasiones, pero no llegó a fastidiarnos demasiado.
Los mosquitos abundantes, de gran tamaño, y casi omnipresentes, no llegaron a ser excesivo problema debido a las lociones repelentes que nos aplicábamos de manera continuada.
Polonia es un paraíso ornitológico, tanto la marisma como los bosques. Bialowieza (traducido como torre –wieza- blanca –bialo-) es una joya que hay que preservar y en la que se podría estar observando aves un mes entero. Los bosques son alucinantes, con árboles centenarios y paisajes inolvidables. En la marisma casi nos sobró tiempo, y en los bosques de Bialowieza nos faltó, echando de menos un par de días más para completar la lista de aves y para intentar algo los mamíferos, especialmente el bisonte.
En lo referente a la fecha del viaje, creo que una semana más tarde hubiera sido ideal, ya que la agachadiza real (objetivo primordial del viaje, y logrado) imagino que seguirá entonces entrando a los leks. Además, habríamos dado tiempo a migrantes algo tardíos como, por ejemplo, el mosquitero troquiloide. Y, además, no hubiéramos ido tan ajustados con especies como el carricero políglota o el camachuelo carminoso, que llegan a mediados de mayo.
La visita a Polonia en busca de sus aves puede hacerse de manera libre, aunque la ayuda prestada por los guías resulta gratificante y, para las aves difíciles, necesaria. Nosotros hemos contado con los mismos guías durante todo el tiempo, más la ayuda adicional de Arek en Bialowieza, y ha resultado bastante bien, aunque pienso que podría resultar factible, y más barato, ir por libre y sólo contratar guías locales y específicos en cada lugar.
Se contabilizaron alrededor de 150 especies de aves, de las que unas 30-40, aproximadamente, son raras o no frecuentes en España. Las especies relacionadas en un lugar no quiere decir que sean las únicas allí vistas. Además, en el report no aparecen todas las aves avistadas.
Trip ideal para aquellos amantes de las aves del Paleártico, y complementa perfectamente anteriores viajes que hicimos a Islandia, Noruega y Finlandia.

12 de mayo.-
Llegamos a Varsovia sobre las 19.30 horas de la tarde. Llovía y las previsiones para los dos días siguientes eran de lluvia. Afortunadamente no se cumplieron y tuvimos unos días magníficos, con más calor del que hubiéramos deseado. En el aeropuerto nos recogió Anna, quien nos acompañó durante todo el viaje. Tuvimos un todoterremo gigantesco, marca Chrevolet-GMC. La idea era dormir en un hospedaje que hay cerca de Wierzba, en los lagos de Mazuria, un lugar internado en el bosque, distante de la capital unas 4 horas, por lo que había que ponerse en marcha –pasando por Lomza-. El lugar se llamaba Polska Akademia Nauk, Centum Komferenyjna w Wierzbie. Al salir de Varsovia vimos las primeras grajillas y cornejas cenicientas. Las salidas de la ciudad, rodeadas de verde por todos lados, me hicieron recordar a París. Llegamos al hotel sobre las 24 horas, cansados, pero con ganas de que amaneciera para salir en busca de las primeras aves.
13 de mayo.-
A las 4 de la madrugada había amanecido y, dado que tampoco las ventanas tienen persianas –como en muchos países nórdicos- , la luz inundaba la habitación. No es conveniente abrirlas para que no entren mosquitos y te acribillen pero, a pesar del hermetismo, el sonido de los cantos se colaba y llegaba a nuestros oídos, por lo que dormir algo más se hacía casi imposible. Así escuché al primer mosquitero silbador, lo que me produjo una grata excitación. Un rato después estaba montando el tele en la puerta del hotel para buscar al mosquitero que había escuchado momentos antes, y que vi algo después. Como decía Clemente Alvarez, en su report, el amarillo que les adorna no es tan intenso como muestran los libros, pero es alucinante verlos cantar en aquellos bosques maravillosos, vibrando todo su cuerpo cuando emiten sus voces. Después, los mosquiteros silbadores serán compañeros nuestros durante casi todo el viaje. En la puerta del hotel, en lo alto de una picea, un acentor común cantando. El hotel estaba junto a un lago precioso llamado Sniardwy, el más grande de Polonia, cercano también al lago Beldany, y en él se movían porrones osculados, charranes comunes y gaviotas reidoras. Una vuelta por los bosques cercanos nos deparó el primer papamoscas papirrojo, aunque era de primer verano y no poseía la garganta roja. El macho adulto no adquiere el plumaje completo hasta la segunda primavera, por lo que la mayoría de individuos se parecen a las hembras. En el transcurso del viaje escuchamos algunos papamoscas papirrojos más, aunque nunca llegaremos a verlos detenidamente. Tienen un territorio muy grande y se mueven mucho dentro de él, a la vez que son querenciosos a las capas altas del arbolado. En el entorno del alojamiento, otras aves observadas fueron gorrión molinero, agateador norteño, arrrendajo, carbonero común, el abundante pinzón vulgar, con uno de sus reclamos no oído por mí anteriormente, etc. En una loma cercana los corzos se alimentaban del pasto. Durante el viaje escucharemos la ronca y sus ladridos en muchas partes del bosque. En los jardines, gran bullicio de torcecuellos, cantando descaradamente en lugares destacados. Las grullas, que aparecerán después por todos lados, ofrecían todo un espectáculo con sus cortejos, apareamiento, trompeteos, etc, etc.
Después emprendimos camino en busca del Jezioro Luknajno (jezioro es lago), reserva de la biosfera -Mazurski Park Krajobrazowy-, que cuenta con un observatorio magnífico. Por el camino el primer ruiseñor ruso, que vimos a placer, y que después será otro de los omnipresentes. Nos dio la impresión de que este ruiseñor es más confiado que el nuestro, ya que no era tan complicado echarle el ojo. Su aspecto y su canto son más deslucidos que los que presenta el común. También pardillo, el primer zarcero icterino –otro omnipresente-, alcaudón dorsirrojo, alcotán exhibiéndose, pigargo, agachadiza común, curruca zarcera –otra de las omnipresentes y habituales, y que por eso supongo que se apellidará communis-, y buscarla pintoja en un pradito próximo al lago. El zarcero icterino es casi una copia visual del zarcero común, aunque con el panel alar clarito, bastante notorio. Su canto es peculiar, con algunas estrofas muy distintivas. También escuchamos la primera buscarla fluvial -que vimos sólo regularmente-. El guía nos dijo que la primera cita de la temporada con ella había sido el día anterior. Después veremos a la buscarla fluvial en bastantes lugares, siempre en zonas de arbustos cercanos a riberas y masas de agua. Su canto nos recordaba bastante al de una cigarra. En el observatorio, fumarel común y aliblanco, gaviota enana, avetoro oído –después le escucharemos regularmente en muchos lagos y humedales-, carriceros común y tordal, escribano palustre y aguilucho lagunero. Nos dirigimos a comer a un pradito cercano y por el camino bimbamos el alcaudón norteño, posado sobre un poste próximo. No tenía nada de rosita en el pecho, y me recordó a la subespecie que vi recientemente en Fuerteventura. Mientras papeábamos, observación de zorzal real dando caña a un gavilán.
A la tarde nos fuimos a otro observatorio del mismo lago, en lugar opuesto, donde vimos lavandera boyera, subespecie flava, pigargo, cormorán grande y más fumarel aliblanco.
De vuelta al hospedaje, paseo por los jardines y observación de colirrijo tizón, colirrojo real entregado al canto, y mosquitero común, entre otros. También estornino pinto–abundantísimo por todos lados- ocupando casi todos los huecos existentes en los árboles.
14 de mayo.-
Un paseo a la salida del sol, por los jardines del hotel, nos deparó el registro de la primera curruca zarcerilla. Estaba marcando territorio y se posaba cantando en lo alto de algunos arbustos, a la par que se alimentaba. Esta curruca la veremos después, de manera frecuente, en jardines, no rehusando la compañía del hombre. Curruca simpática, fácil de ver al cantar en lugares destacados.
Tras el desayuno, visita a Biebrzanski Park Narodowy –narodowy significa nacional-. Primeramente, un recorrido por unos bosques preciosos nos dejó citas de cascanueces –menudo bimbazo-, chochín, reyezuelos común y listado, herrerillo común y capuchino, pico picapinos, pito negro –común en los bosques-, tórtola común, camachuelo común, cortejo de una pareja de águila pomerana, y unos ciervos corriendo en la espesura. En el bosque húmedo, rastros de castor. El cascanueces apareció cuando casi le dábamos por perdido, tras una intensa búsqueda. Vino a posarse en lo alto de una picea, retratando fielmente lo mostrado en las guías de campo.
A continuación la marisma. Las llanuras inundadas del río Biebrza se consideran los humedales de interior más naturales de Europa. Nos dirigimos al pueblo de Mscichy, que posee un observatorio muy conocido a unos 2-3 km del mismo. El camino hacia el observatorio, concurrido por otros ornitólogos, no dejó de ofrecer sorpresas. La primera escucha de guión de codornices no se dejó esperar y daban ganas de meterse en la marisma inundada a su búsqueda. El guía nos decía que era imposible localizarle de día, ya que canta más lejos de lo que parece, y se mueve por el interior de la vegetación sigilosamente, despistándonos. Por el camino, mucho carricerín común con vuelos de cortejo, alguna buscarla pintoja, y el primer carricerín cejudo. Para localizar a los cejudos es necesario extremar la agudeza auditiva y visual, ya que los carricerines comunes son abundantes y lo ocupan todo con sus cantos. El hábitat era marisma inundada con poco nivel de agua y con vegetación de medio metro, aproximadamente. También avefría, combatiente, aguja colinegra, bisbita común cantando, y tarabilla norteña. En el observatorio, después del bocata, centenares de fumareles aliblancos, más cisne vulgar, andarríos bastardo, archibebe común, urraca, mucho cuco, garceta grande, garza real, focha, algunos ánsares, azulón y cerceta carretona.
A continuación, otro observatorio –todos son altos, con un piso al menos- en Brzostowo. Aquí rabudo, casi 300 grullas con un zorro que no las dejaba tranquilas, avión zapador, tres garcetas grandes, una de las cuales poseía caracteres de la subespecie modesta –nos dijeron que la garceta grande es reproductora allí- , porrón común, moñudo y un macho de pardo, cucharas, chorlito gris, correlimos común y archibebe claro. Unos ornitólogos alemanes nos dijeron que acababan de ver correlimos de temminck.
Y para casi acabar el día, otro observatorio más, el de Burzyn, donde se vieron algunos alces –impresionantes- . Este humedal, como el anterior, poseía en su parte posterior un hermoso bosque. Al llegar al lugar nos levantó una perdiz pardilla, que sólo vimos alejarse volando. En la zona guión de codornices, escribano cerillo y más curruca zarcera.
A la noche nos fuimos a Kuligi, cerca de Knieja, para intentar ver al guión. Le estuvimos escuchando bien, pero no quiso entrar al reclamo que colocaron los guías. Parece ser que el que se acerquen al reclamo depende de muchos factores: silencio absoluto, meteorología, etc, etc. Mientras tanto, en la oscuridad, escuchamos cárabo, pechiazul y carricerín común.
15 de mayo.-
Traslado a Knieja, donde nos alojamos en una especie de Hotel cerca del lago del mismo nombre. Este lago disponía de instalaciones deportivas para embarcaciones y demás. Allí, somormujo lavanco y, en el entorno, curruca capirotada –abundante en ambientes arbolados-, zorzal común, papamoscas gris... Muy temprano nos fuimos de nuevo a Kuligi, donde Marek tenía una bonita casa de madera, para seguir bicheando. Marek tenía allí unos cuantos caballos muy similares a la variedad Tarpan, creo ya extinguida, que se conocen por ser pequeños, fuertes y muy resistentes a las frías temperaturas invernales. Localizamos un macho de curruca gavilana, recién aterrizado, y nos sorprendió el que poseen el barrado menos patente que en las guías. También azor, que vimos entrando a unos árboles; oímos un pito cano en busca de territorio, observamos un hueco de pico dorsiblanco, zarcero icterino, oropéndola –común en zonas arboladas-, andarríos grande, etc. Esa zona es la que Marek llama su jardín, y la verdad es que a pocos metros de su casa se localizaron un montón de aves. Casi en el mismo punto escuchábamos buscarla unicolor, en un carrizal, buscarla pintoja, en un arbusto sito entre una pradera inundada, y buscarla fluvial, sobre un arbusto cercano a la masa forestal de una ribera.
De allí nos dirigimos a la zona de Wolka Plaseczna, cerca de Goniadz, donde vimos águila moteada (parece ser el único punto de Polonia donde hay) y aguilucho cenizo. En el río, rastros de castor. Para el bocata, nos fuimos a una zona apartada con una praderita rodeada de un bosquete. Allí ardilla, jabalí, liebre, zorzal charlo, alcaudón dorsirrojo, lavandera blanca cebando, collalba gris, abubilla, totovía...
Después, con muchas ganas de ver a la perdiz pardilla, traslado a los campos de labor, donde según los guías esta especie estaba “every where”. Más de un par de horas y nada de nada, aunque vimos escribano hortelano, mucha alondra, graja y grajilla.
16 de mayo.-
Mañana lluviosa que dedicamos, nuevamente, a la búsqueda de la perdiz pardilla. Resultó infructuosa, aunque ofreció una bonita vista de zarapitos reales en un verde prado, más escribanos cerillos cantando en los árboles que servían de lindes en los campos de cultivo. Los plazos apremiaban y había que ir dejando las marismas para irse a los bosques soñados de Bialowieza, en busca de otras aves. A la noche pretendíamos intentar la agachadiza real y, al pasar por Bialystok, compramos unas botas de agua (en el Leroy Merlín) que nos permitieron acceder a la zona donde acontecía el lek, en terrenos algo inundados. Después del centro comercial, donde abundaban los corta-césped –es rara la casa que no tiene uno- nos fuimos prestos para el embalse de Siemanowka en busca de la lavandera cetrina. Y bimbo, tras una corta búsqueda apareció cantando en lo alto de hilera de arbustos; un macho precioso, ssp citreola, para alguien lo mejor del viaje. Estuvo cantando por su territorio, y algún colega observó también a la hembra. La zona, próxima al pantano, se llama Siemieniakowszczyzna –vaya nombrecito-. Allí también pájaro moscón, lavandera boyera –ssp flava-, tarabilla norteña, fumarel cariblanco y aliblanco, ánade friso, gaviota reidora... Comimos allí y nos largamos para Bialowieza, con unas ganas enormes de llegar. Nos alojamos en una casita preciosa en el mismo pueblo. Cenamos, calzamos las botas de agua y nos fuimos por la agachadiza real. El lek estaba cerca del río Narew. Aparcamos el coche cerca del cementerio del pueblo homónimo y, cayendo la noche, nos fuimos en busca del lek. El terreno estaba algo inundado, y las botas vinieron muy bien. Al llegar a la zona ya había algunos británicos instalados en el puesto, por lo que el lugar debía ser bien conocido. El lek quedaba lejos, para no molestar a las aves, pero con los teles se podían ver las cabecitas de las agachadizas entre la vegetación. Mientras la noche iba entrando, las “gachonas” se ponían más activas y empezaban a moverse, a exhibirse, a dar pequeños saltitos y pequeños vuelos, dejándonos ver perfectamente sus rectrices externas blancas. A veces se subían, aunque por poco tiempo, a lo alto de la vegetación y veíamos cómo adoptaban la postura típica que muestran las guías. Todo un espectáculo, a la vez que escuchábamos más guiones, buscarla pintoja, agachadiza común y una polluela pintoja. Satisfechos, nos fuimos a dormir un ratito.
17 de mayo.-
Muy tempranito ya estábamos paseando por una ruta marcada del maravilloso bosque de Bialowieza -Bialowieski park Narodowy- cercana a un centro de interpretación donde tienen algunos animales en cautividad, como algún bisonte, aunque no pasamos a verlos –animales en cautividad, no gracias-. Bosque maduro, con numerosos árboles caídos, un paraíso para picos y otras especies forestales. Escuchamos un papamoscas papirrojo, aunque no hubo manera de verlo (pusimos el reclamo y dejó de cantar, por lo que pensamos que no era muy adecuado colocar reclamos en esta fecha, para esta especie). Observación del primer papamoscas collarino, que nos alegró la mañana un montón. Esta especie es común en Bialowieza -con una población de 6 parejas por hectárea- debido a la abundancia de carpes, árbol que les ofrece huecos para nidificar. En otras partes de Polonia, el collarino se torna escaso y ocupa su hábitat el papamoscas cerrojillo. El guía vio un grévol cruzar la pasarela de madera que nos conducía donde, poco después, observamos rastros de marta. Escuchamos otro papamoscas papirrojo, algún carbonero común, zorzal común... Mientras observaba unas ramas desnudas, aparecieron tres camachuelos carminosos –los primeros de la temporada-, uno de los cuales era un macho con algo de color. La extensión de rojo en los machos varía según la edad y los individuos. A la tarde, después de comer, escucha de un pito cano y observación en nido de pico mediano y pico menor. También pito negro, algún papamoscas cerrojillo –escaso por aquí-, más papamoscas collarino, agateador norteño, buscarla fluvial, ratonero común y águila pomerana, primero posada cerca de nosotros y reclamando insistentemente, y después la misma en vuelos de reconocimiento y cortejo.
Tras la cena, reunión con otro guía –Arek- que nos llevó a ver al mochuelo chico. Arek le llamó con sus silbidos y apareció sin problema, con un roedor en una de sus patas. El año pasado vimos a esta pequeña rapaz en Finlandia, pero teníamos ganas de volver a verla. Curioso que Arek – y su hijo Matheus- aparezcan en casi todos los report que leí para ir a Polonia, y supongo que deben ser contratados por muchos ornitólogos.
18 de mayo.-
Paseo matinal por el río cercano al pueblo de Bialowieza. Escuchamos grévol y papamoscas papirrojo. También trepador –la variedad norteña, de partes inferiores muy claras-, cuervo, etc. Y después observación de más curruca zarcera, buscarla fluvial y curruca gavilana, tres especies típicas de la ribera y asociadas a este hábitat. La curruca gavilana es impresionante por su gran tamaño, por su barreado, y por sus ojos amarillos, que cuando te mira recuerda a un gavilán –supongo que de ahí su nombre-. También mosquitero musical, arrendajo, alcaudón dorsirrojo –con un pollo crecido-, un macho de piquituerto precioso, muy rojizo, un macho de pico menor alimentándose y, bimbo, el primer carricero políglota, que se estaba haciendo de rogar. Éstos carriceros llegan también por estas fechas y temíamos que volviéramos a España sin ver/oir a alguno. Es curioso ver a un carricero cantando en el interior de un arbusto, con ligeras escapadas al exterior para posarse brevemente en una alguna ramita desnuda. También allí curruca mosquitera.
Seguidamente nos trasladamos a un bosque cercano en busca de picos, donde nos condujo Marek. En la misma zona vimos una pareja de pico mediano, con relevos en el nido cada 20 minutos, un macho de pico dorsiblanco, ssp leucotos (otro bimbazo) alimentándose en un árbol caído –parece que muestran mucha querencia por estos árboles muertos-, y un pico picapinos que no cesaba de coger piñas y trasladarlas a un tronco donde las insertaba para comer su interior. Sorprendente la destreza de Bogdan para localizar los picos, ya que discrimina perfectamente el sonido que produce cada uno –cuando reclaman, cuando tamborilean, etc-. Decía que sólo podía no reconocer a la especie si reclaman con el pico lleno de orugas, ya que entonces el sonido que emiten no es distintivo. Un grupo de británicos que aparecieron por allí vieron un grevol por la zona -le buscamos y sólo le vimos alejarse volando-. Observamos un carbonero palustre muy cerquita, con cebas repetidas, y Bogdan dijo que minutos antes había escuchado un mosquitero troquiloide (lo buscamos, pero no lo vimos). Según el guía, seguro que sería de los primeros en arribar a Polonia, ya que suelen llegar a finales de mayo. En los bosques faltó por localizar al mito de cabeza blanca –ssp caudatus- típico de aquellas tierras, aunque siempre estuvimos pendientes de él.
Comimos y a las 3 de la tarde teníamos entrada para la visita guiada a la reserva de este mágico bosque. Nos acompañó una chica que, además, estaba trabajando con el pico tridáctilo. Se trata de un reducto del bosque mixto templado que pobló gran parte de las tierras bajas del norte de Europa tras la última glaciación y que, a excepción de Bialowieza, está prácticamente aniquilado. Dimos un agradable paseo por el interior del mismo, de unas 3 horas, y vimos una pareja de pico tridáctilo, ssp tridactylus, entrando a cebar en un nido. También papamoscas papirrojo –nuevamente sólo oído-, petirrojo, paloma torcaz y una comadreja que nos cruzó el camino. El papamoscas collarino era muy abundante, registrando machos y hembras en sus nidos. Es impresionante ver los árboles centenarios que hay allí, con un grosor que te dejan boquiabierto. Carpes, tilos, robles –el árbol del país- y piceas conforman aquella maravilla. A la salida de la reserva, en un claro amplio de hierba, más guión de codornices, alcaudón norteño, oropéndola y escribano cerillo.
A la noche nuevo intento fallido de ver al guión. Se puso reclamo, con foco en mano por si era necesario, pero no hubo manera. Sólo vimos a uno moverse sigilosamente por el interior de la vegetación, aunque sólo se apreciaba una mancha rojiza. En la noche cerrada, algo se nos acercó y se quedó a un escaso metro de nosotros, y suponemos que podía ser una hembra de guión. No teníamos nada para iluminarla y nos quedamos con las ganas de saber qué era –el foco lo tenía Bogdan y estaba en ese momento algo alejado-.
19 de mayo.-
Nuevo paseo pre-brekfast. Observación a placer de un macho de pito cano que nidificaba muy cerca del pueblo y, en el mismo jardín de la casa, un macho de carricero políglota que se quebraba la garganta cantando. Todas las casas del pueblo de Bialowieza, como casi todas las de otros pueblos que visitamos, tenían su jardín en el que podías observar un montón de especies. Desde el de nuestra casa registramos curruca zarcerilla, zarcero icterino, zorzal real, cigueña blanca, tórtola turca, vencejo común, golondrina común, avión común, mirlo, gorrión común, verderón, verdecillo, jilguero...
Se terminaba lo bueno y había que partir para Varsovia. Montamos los bártulos en el coche y, antes de salir del pueblo, nos paramos en la iglesia bizantina –ortodoxa- para unas fotitos de recuerdo. En el césped había un picogordo alimentándose.
Después 4 horas de carretera para Varsovia. Alucinante lo mal que conduce aquella gente y el acojone que te meten en el cuerpo. La carretera nacional de 2 carriles la convierten en una de 3 y, a veces, de 4. Todo el tiempo anterior habíamos estado por carreteras entre pueblos, mayoritariamente agrícolas, con casi nada de tráfico -ya que los coches escasean- y no habíamos sufrido esa conducción temeraria, afortunadamente.
Llegamos a Varsovia a la hora de la comida. Teníamos un territorio de pico sirio, en el parque Lazienkowsky, en la parte que coincide con la calle Morszyriska. Dado que algunos colegas querían llegar al hotel pronto y tener algo de tiempo para visitar el casco antiguo de la ciudad, la dedicación al pico sirio fue escasa y, por lógica, nos falló esta especie. También hubiera sido interesante tener algo de tiempo para visitar el río Vístula en busca de gaviota cáspica (que no buscamos tampoco en Siemanowka por la misma razón). De todas maneras, la tarde-noche recorriendo la parte antigua de Varsovia, la buena y copiosa cena de despedida, regada con unas cuantas cervezas, fue memorable. Y el pico sirio quizás sea el eslabón que una este viaje con alguno próximo.
20 de mayo.-
Vuelta a casa.

Autoría de las fotos:
papamoscas collarino, lavandera cetrina y grupo.- JA Lama
paisajes de Bialowieza.- Paco Chiclana