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viernes, 28 de noviembre de 2014

Peniche y alrededores 2014

Aprovechando que "el Tajo pasa por Lisboa" y que una gaviota marfil se había encaprichado con el puerto de Nazaré, nos piramos a mediados de noviembre a Portugal. La estancia allí no duró más de 24 horas, pero fue suficiente para saborear las bondades de ese tramo de costa lusa. Antes de la salida ya sabíamos que la marfil había desaparecido, pero no fue motivo para suspender el viaje.


Nazaré posee unas playas ideales para observar gaviotas con grandes concentraciones de láridos que gustan descansar en ellas. Allí vimos gavión atlántico y gaviota argéntea entre centenares de patiamarillas, a la orilla de un mar embravecido.




Además, esta pequeña población conserva gran parte de las tradiciones y esencias portuguesas y muchas mujeres visten aún con trajes típicos de manera cotidiana, lo que es sorprendente y enriquecedor. 
Otro lugar cercano y muy atractivo fue Sao Martinho do Porto, con una playa en forma de concha que se extiende por una hermosa y romántica bahía, ideal para el refugio de aves marinas en época de temporales. Un grupo de negrones descansaba en sus aguas tranquilas de manera relajada.


De allí fuimos a otro punto cercano, lagoa de Óbidos, el sistema lagunar costero más extenso de la costa portuguesa, separado del mar por un cordón dunar. Aparte de observar varias especies de acúaticas, las voces de las cornejas -inexistentes en nuestra Andalucía- nos hicieron sentir muy felices.


Y Peniche y Cabo Carvoeiro, pequeña península que se adentra en el mar y compite con éste en coraje y bravura.


Todo el tiempo de nuestra estancia estuvo nublado y aquí nos llovió con un viento racheado amenazador, lo que no fue óbice para que montáramos el telescopio y viéramos el mogollón de alcatraces y págalos que jugaban con las olas. Ir a Peniche y no observar el mar debe clasificarse como pecado capital.


Nuestro premio fueron varios grupos de álcidos y, entre ellos, un pequeño tren de frailecillos. Compartí aventura a esta porción de la antigua Estremadura portuguesa, al norte de Lisboa, con Fernando del Valle y Mario Martín.




1 comentario:

Ars Natura dijo...

No conozco costa portuguesa que no me guste y esta parte no la he pisado aún. Muy chula.