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domingo, 17 de enero de 2010

Escocia 2010



























EXCURSION ORNITOLOGICA A ESCOCIA 2010
por Paco Chiclana

Del 7 al 10 de enero de 2010

En alguna otra vida anterior debí haber vivido en latitudes elevadas ya que siempre que puedo marco rumbo norte. Esta vez ha sido Escocia el destino elegido, en concreto el condado de Dumfries and Galloway, en el sur del país. Mi buen amigo Andy Paterson me garantizó unos días inolvidables si visitaba este lugar y así fue, a pesar del poco tiempo del que disponíamos. En esta ocasión los “expedicionarios” hemos sido Fernando del Valle, Mario Martín, Ricardo Martín-Baylo y el que suscribe. Tuvimos mucha suerte con la meteorología brillando el sol en todo momento, sin presencia de viento o lluvia. Y hemos disfrutado de unos paisajes espectaculares al estar todo nevado a nuestra llegada, al haber coincidido con la ola de frío que congeló Europa a primeros de año. Amanecía pasadas las ocho de la mañana y anochecía a las cuatro de la tarde. También hemos tenido mucha suerte al estar acompañados por Chris Baines, ornitólogo británico que nos llevó –casi de la mano- a todos sitios y que nos posibilitó la entrada a un foro local de birders del que obtuvimos la mayoría de la información para preparar el viaje. Volamos con Ryanair desde Málaga a Glasgow-Prestwick el 7 a medio día, y volvimos a muy temprana hora del día 10. No he reseñado en el report todas las aves observadas y he procurado mencionar cada especie sólo una vez, para no extenderme demasiado. Es de destacar que las carreteras en Escocia son bastantes estrechas, por no hablar de las “passing places”, y que se tarda mucho más que en España el recorrer cualquier distancia.



7 de enero.-Aterrizamos casi a las tres de la tarde y fuimos raudos a la playa existente entre las ciudades de Troon y Barassie, a muy pocas millas del aeropuerto. Tan solo pudimos colgarnos los prismáticos treinta minutos, pero suficientes para ir abriendo boca. La nieve sobre la playa nos anunció que necesitaríamos más ropa de abrigo al día siguiente. El mar estaba impresionante, con cientos de gaviotas canas y argénteas posadas sobre las aguas gélidas. También serreta mediana, negrón común, eider, tarro blanco, cisne vulgar, porrón osculado, etc. Teníamos reservado alojamiento en Newton Stewart, cerca de Wigtown Bay, donde cenamos y nos tomamos las primeras pintas del viaje.

8 de enero.-Recogimos a Chris a las nueve de la mañana –primero había que eliminar el hielo de las lunas del coche- y nos dirigimos a la parte oeste del condado, buscando el mar de nuevo, concretamente a Loch Ryan, una atractiva bahía provista de ideales puntos de observación. Aquí queríamos ver a placer pardillos piquigualdos y lo conseguimos. Para ello fuimos a The Wig, unas millas al norte de Stranraer. Los localizamos sin muchos problemas en unos barbechos a pie de mar, moviéndose relajadamente en un bando mixto con alondras y lavanderas enlutadas. Tras algunos minutos de disfrute, ojeada al mar y a seguir gozando con un grupo de siete haveldas -tres machos en plumaje invernal arrebatador-, gavión atlántico, cormorán moñudo y mucho zampullín cuellirrojo. De allí fuimos a Leffnoll Point, en la orilla opuesta, otro punto de observación. Si el primero fue bueno, éste lo superó, con hasta veinte colimbos chicos, arao común y varios araos aliblancos, alguno ya en plumaje nupcial. En Cairnryan, un poco más al norte y más cerca a mar abierto, colimbo grande y somormujo cuellirrojo. Enganchados por la belleza de esta bahía seguimos observando aves allí. En Broadstone nos entretuvimos con un par de barnaclas carinegras, subespecie hrota, y con algunas grajas que posaron de maravilla para los fotógrafos. En Bishop Burn los porrones bastardos fueron protagonistas, así como un adulto de gaviota cabecinegra que parecía ser primera cita para la zona. Un grupo de fochas merodeaba por la playa en busca de alimento, viéndose obligadas a abandonar los lagos de agua dulce del interior al estar todo congelado.Y sobre las dos de la tarde era momento para abandonar Loch Ryan y darse una vuelta por los campos cercanos de West Freugh, donde sabíamos de la existencia de grupos de gansos. La cercanía del mar facilitaba que algunas praderas no estuvieran cubiertas de nieve y pudimos observar más de un millar de ánsares piquicortos ¿quién da más?, algunas barnaclas canadienses y unos ciento cincuenta caretos grandes pertenecientes a la subespecie flavirostris. Entre ellos mucho zorzal alirrojo. Regresamos a Newton Stewart con tiempo sobrado para pasear por sus heladas calles, sacar unas fotos para el recuerdo, tomarse otras pintas, etc.

9 de enero.- Recogimos de nuevo a Chris y nos dirigimos esta vez hacia el este. Sobre los campos tapizados de blanco se movían faisanes y cornejas negras. Al pasar por Creetown echamos un vistazo al riachuelo que atraviesa la población y conseguimos ver dos bellezones de mirlo acuático nadando y buceando bajo el hielo. Se posaban en las orillas heladas y mostraban los rasgos morfológicos que caracterizan a esta variedad británica, cabeza y banda en pecho mucho más cobrizas. Entrando al rio vimos agachadiza común y chica. Y por las inmediaciones mucho zorzal real, halcón peregrino, chorlitos, ostreros, etc. Nos esperaba otra maravilla de la naturaleza como es Loch Ken. Para llegar allí tuvimos que recorrer algunas millas por una pista cubierta de nieve dudando a veces si alcanzaríamos el objetivo, unos comederos para paseriformes. Carbonero garrapinos, reyezuelo sencillo, pinzón real, paloma zurita, milano real, acentor común, nos acompañaron mientras nos hicimos unos bocatas.Más que mediado el día era prioritario visitar la reserva de Caerlaverock Wetlands Centre, mítico lugar donde acostumbran a pasar el invierno algunos miles de barnaclas cariblancas. De camino pasamos por Glenlocher añadiendo a la lista serreta grande. Y una vez allí sólo conseguimos ver un pequeño grupo dado que la mayoría se habían largado por la persistencia de la nieve, cosa que no ocurría desde hacía muchos años. No importó demasiado ya que un centenar de cisnes cantores nos amenizaron la tarde con sus voces y nos regalaron unas pasadas increíbles. Y en el arbolado buenos números de escribanos cerillos, reventones de color, con los que despedimos el día. Al salir de Caerlaverock aún quedó tiempo para ver un par de becadas en vuelo. La última noche nos alojamos en un hotel cercano al aeropuerto y nos dimos un festín de miedo en un restaurante tailandés.

10 de enero.- vuelta a casa, contemplando desde el avión paisajes nevados casi todo el trayecto.

Autor de fotos: grupo, cisne cantor, pardillo piquigualdo, ansar piquicorto, mirlo acuático y havelda: Fernando del Valle

domingo, 8 de noviembre de 2009

Ouessant (Bretaña francesa) 2009




























Ouessant (Bretaña francesa) 2009
por Paco Chiclana

Del 23 al 26 de octubre

Participantes: Fernando del Valle y Paco Chiclana

“...mosquitero bilistado y estornino rosado en la misma plaza de Lampaul, eso es Ouessant en estado puro…” . Este comentario de mi amigo Alfonso Rodrigo –extreme birding- inclinó la balanza definitivamente. De este otoño no pasaba la visita a esta pequeña isla de la Bretaña francesa. Otro buen amigo, Fernando del Valle, también se vio tentado por esta oferta pajaril y se unió al proyecto. Ouessant apenas tiene mil habitantes, mide ocho kilómetros de largo por cuatro de ancho, y es la tierra habitada más occidental de Francia. Marca tradicionalmente la entrada sur al Canal de la Mancha y es conocida en el mundillo pajaril por reunir en su seno, a mediados de octubre, un buen número de rarezas y un buen número de ornitólogos buscándolas, mayoritariamente franceses. Y así, nos fuimos a Francia en busca de aventura.














23 de octubre.- El primer día lo invertimos en llegar a Le Conquet, cerca de Brest, en el litoral atlántico. Volamos de Sevilla a París y allí alquilamos un coche para recorrer los seiscientos kilómetros que nos separaban de la costa. Por el camino vimos bonitos lugares, como Sant Brieuc, y bonitas escenas para recordar, como un grupo de gaviotas canas alimentándose en un pradito precioso. La lluvia nos recibió a la llegada y no nos había abandonado aún al amanecer del día siguiente. Nos alojamos en un bonita casa rural rodeada de un bosquete muy chulo.

24 de octubre.- En el puerto, a pesar del cielo gris y el viento frío, el ambiente era de lo más arrebatador. Como muestra, un par de gaviones adultos se enzarzaban en una pelea para apropiarse de un hermoso cangrejo. Del enfrentamiento eran testigos gaviotas argénteas, vuelvepiedras y bisbitas costeros que rebuscaban entre las algas del muelle. El interior de la estación marítima se iba llenando de birders cargados con material óptico y guías de aves. Nos habían dicho que se podía dejar el coche en el aparcamiento que hay junto al puerto, pero del todo imposible. Tiene cabida sólo para unos pocos coches y suele completarse a muy temprana hora. Nosotros lo estacionamos en un aparcamiento libre que hay tras el cercano ayuntamiento (la mayoría son zonas azules y te permiten dejar el coche un máximo de cuatro horas). Sobre las 9,30 de la mañana embarcamos con una mar bastante agitada (el trayecto dura algo más de una hora). El ferry –de la compañía Penn Ar Bed- hizo también escala en el archipiélago de Molène, con un nutrido bando de ostreros que coloreaba las salpicadas rocas. Como por arte de magia, las nubes se esfumaron al llegar a Ouessant y el sol se abrió paso entre ellas. Allí no se puede alquilar un coche y es necesario moverse en bici. Para llegar al albergue de jóvenes, donde nos quedamos la segunda noche, tomamos uno de los taxi-furgoneta que esperan la llegada del barco. También hay un autobús, pero el taxi tiene la ventaja de que te acerca al mismo alojamiento. Los taxis suelen completarse bastante rápido y no es aconsejable desembarcar de los últimos. En la plaza de Lampaul, al lado de la iglesia, hay un supermercado para provisión de alimentos y un taller para alquiler de bicis. La isla tiene 61 metros como cota máxima, pero el pedalear continuamente de un lado para otro, cargado de material, acaba pasando factura al final de la tarde. A última hora localizamos una tienda al lado del albergue que anunciaba alquiler de coches sin carnet –TopGarage Kerebe, teléfonos 0628296221 y 0298488133-, pero ya era tarde. De todas maneras, moverte en bici por la isla es un clásico que hay que conservar. Un trámite previo es pasar por el albergue de ornitólogos para anotar los registros de las últimas rarezas localizadas, pero nos lo saltamos y nos hicimos nuestra propia ruta en base a los datos que habíamos bajado de internet http://ouessant.observado.org/waarnemingen_all_wg3.php?groep=1. Nos marcamos unos objetivos poco exigentes que empezaban con disfrutar de un mosquitero bilistado que había a la afueras de Lampaul, en Kerhuel, y que llevaba allí varios días sedimentado. De allí nos fuimos a Park Raden, al lado de Port Arland (Porz Arland en bretón) en busca de más bilistados y de un camachuelo carminoso que se dejaba ver relativamente bien. También observamos un grupo de frailecillos sobre las olas, y cormoranes moñudos soleándose. Nos calló la noche mientras veíamos un estornino rosado desde la iglesia del pueblo. De allí al albergue, a quitarnos las botas de agua que nos estaban cociendo los pies. Es recomendable calzarlas si se pretende buscar pajarillos en los encharcados bosques de tamarindos, donde a veces el sonido ambiente es el gruñido del rascón, pero se hace pesado el llevarlas si hace calor. Más tarde nos dimos un pequeño homenaje cenando en un restaurante en Porz Noan, con unos deliciosos calamares a la Armórica, típicos de la zona, regados con unas cervezas marca Britt.

25 de octubre.- El tercer día amaneció soleado y cálido. Decidimos pasar la mañana entre Ti Korn y Ar Runiou, al sureste de la isla, majestuosos lugares que nos ofrecieron escribano nival y foca gris. Sus costas escarpadas, el tapiz verdoso y el sonido del mar nos hacían sentir en la gloria. La hora del bocadillo la pasamos nuevamente en Park Raden (hasta cuatro inornatus había en esos momentos). Y a las 6 de la tarde embarcamos de regreso. La estancia en la isla -de algo más de un día- sólo nos permitió recorrer su mitad este, pero fue suficiente para entender porqué es tan famosa en el mundillo ornitológico-viajero, y porqué muchos birders son fieles a su cita con ella todos los años. Ver gaviones posados sobre casitas coquetamente decoradas, tupidos helechos repletos de acentores y chochines, mosquiteros bilistados por doquier, el saber que en cualquier momento te puedes encontrar con cualquier rareza, etc, etc, acaba atrapándote. En el ferry de vuelta nos situamos nuevamente en la cubierta y a los pocos minutos ya añorábamos la isla. Para consolarnos, nos hicieron compañía un par de alcas y algunos alcatraces. Desembarcamos y cogimos rápido el coche rumbo a Le Mans, a un par de horas de París, donde queríamos pasar la noche.

26 de octubre.- La mañana del cuarto día esperamos el avión de vuelta a casa en La Courneuve, un gran parque urbano situado cerca del aeropuerto Charles de Gaulle, al norte de la ciudad. Allí nos entretuvimos con cornejas, reyezuelos sencillos, palomas zuritas, la variedad centroeuropea del mito, un esquivo pito cano... Y vuelta a casa. Por último, sólo me resta agradecer a Rafa Armada, Ferrán López, Alfonso Rodrigo y Dani L. Velasco la información que nos facilitaron antes de la partida, a Aurelien Audevard por el envío de algún sms esclarecedor durante la estancia en la isla, a Eugenia por mantenernos al tanto de los últimos registros colgados en internet y, como no, a Fernando, ya que sin su francés hubiera sido imposible desenvolvernos allí. Sobra decir que observamos muchas más especies que las mencionadas en el report, pero las he obviado para no extenderme demasiado.

Autor de fotos.- grupo, paisaje de Ouessant, Lampaul, gaviota argéntea, gavión y escribano nival: Fernando del Valle

sábado, 18 de julio de 2009

Nueva York 2009


























NUEVA YORK 2009
por Paco Chiclana

A finales de junio estuve algo más de una semana visitando la ciudad de Nueva York. Fui con mi mujer y mis niñas y la finalidad del viaje era eminentemente turística, aunque siempre queda un hueco en la maleta para los prismáticos. En esa fecha amanece en la Gran Manzana sobre las cinco y se puede aprovechar alguna horita diaria para el pajareo antes de que la familia se levante. La mayoría de mis escapadas para ver aves las hice a Central Park, por ser un gran parque donde se ven bastantes especies y por proximidad a mi hotel. Central Park está situado al norte de Manhattan, entre las calles 59 y 110, entre la quinta y la prolongación de la octava avenida, y es fácil acceder a él a través de metro, bus o taxi. En ningún momento me sentí inseguro en su interior ya que es un gran espacio verde muy visitado por los neoyorquinos desde primeras horas de la mañana. Tiene cuatro kilómetros de largo por casi uno de ancho, y alberga un variado repertorio de diferentes hábitats. La información que me facilitaron amigos como Manuel Quintana, Juan Sagardía, Serafín Alarcón, Daniel Bosch y Javier Lafuente me vino de perlas, así como la web de Miguel Rouco. En las fechas de mi visita me encontré con especies relativamente ubicuas y fáciles de localizar como robín americano (turdus migratorius), pájaro gato gris (dumetella carolinensis), cardenal norteño (cardinalis cardinalis), quíscalo bronceado (quiscalus quiscula), tórtola plañidera (zenaida macroura) y arrendajo azul (cyanocitta cristata), sobre todo cuando te aprendes sus voces.
Al norte de Central Park está Harlem Meer, un pequeño estanque muy interesante tanto por su lámina de agua como por el jardín situado en la orilla sur. Allí pude ver vencejo de chimenea (chaetura pelagica) bajando a beber a temprana hora, vireo chipe (vireo gilvus) cantando a la sombra de árboles altos, sinsonte norteño (mimus polyglottos), carpintero escapulario (colaptes auratus) capturando insectos en una pradera y, sobrevolando el humedal, un ejemplar de garceta nívea (egretta thula).
Un poco más al sur queda The Pool, otro pequeño estanque también muy atractivo. En una rama desnuda reclamó mi atención un bonito macho de carpintero de Carolina (melanerpes carolinus) y un coloreado turpial de Baltimore (icterus galbula). En su orla forestal varios ejemplares de ampelis americano (bombycilla cedrorum).
Más o menos en el centro del parque hay un gran embalse denominado Jackeline Onassis Reservoir. Allí fueron omnipresentes la gaviota argéntea americana (larus smithsonianus), la barnacla canadiense (branta canadensis), el cormorán orejudo (phalacrocorax auritus) y la subespecie americana de golondrina común (hirundo rustica erythrogaster).
A los pies del castillo de Belvedere está Turtle Pond, otro pequeño humedal. Subir al castillo es muy fácil y desde allí se obtienen unos puntos de observación inmejorables. El lago está rodeado por vegetación palustre, por una buena masa forestal al sur y coronado por una gran pradera al norte, lo que proporciona unas condiciones inigualables. Allí ví garcita verdosa (butorides virescens), un primer verano de turpial hortelano (icterus spurius) y aluciné con los ataques despiadados que el turpial sargento (agelais phoeniceus) propinaba a cualquiera que osara entrar en su territorio.
Algo más al sur queda un lago de tamaño intermedio entre los anteriores, bastante alargado horizontalmente llamado The Lake. Allí también pasé ratos de ensueño, sobre todo escuchando y observando a un macho de chingolo melodioso (melospiza melodia) estratégicamente colocado en la cima de un pequeño arbusto cual escribano se tratara. Por allí sumé jilguero americano (carduelis tristis), una hembra con joven de boyero de cabeza parda (molothrus ater), tirano oriental (tyrannus tyrannus) y gavilán americano en vuelo (accipiter striatus).
Entre Turtle Pond y The Lake hay un bosquete ideal para paseriformes en migración, debiendo ser fantástico en los pasos. The Ramble es una pista que lo atraviesa de norte a sur y que me permitió ver papamoscas fibí (sayornis phoebe), picos pubescente (picoides pubescens) y velloso (picoides villosus), y camachuelo mejicano (carpodacus mexicanus).
Y en el extremo sureste del parque está The Pond, otro pequeño estanque donde una familia de cuervos americanos (corvus brachyrhynchos) me acompañó siempre que pasaba por allí.
El famoso macho pálido de busardo colirrojo (buteo jamaicensis), conocido como Pale Male, no se dejó ver en el nido que posee en lo alto del edificio de la calle 74, esquina con la quinta avenida, sino que conseguí observarlo en el lado oeste del parque, sobrevolando un gran edificio sito en la calle 81, justo en la cara norte del Museo Americano de Historia Natural, cuando era atacado por varios ejemplares de cernícalo americano (falco sparverius).
Ya fuera de Central Park, en visitas a otras zonas turísticas, salieron otras especies. En el ferry que va del sur de Manhattan a Staten Island y que te permite gozar de vistas espectaculares de Miss Liberty, también disfruté de láridos interesantes como gaviotas guanaguanare (larus atricilla) y de Delaware (larus delawarensis), y charrán de Forster (sterna forsteri), así como de un par de hirundínidos llegando a puerto, la golondrina bicolor (tachycineta bicolor) y la golondrina aserrada (stelgidopteryx serripennis).
El río Bronx cruza el zoo situado en este barrio neoyorquino, y en sus aguas localicé una hembra de pato joyuyo (aix sponsa) con sus crías.
En una visita a unos amigos en Long Island, concretamente en Cold Spring Harbor, una mini-escapada que pude hacer al puerto fue de lo más fructífera, con especies como garza azulada (ardea herodias), ostrero pío americano (haematopus palliatus), andarríos maculado (actitis macularia) y cuervo pescador (corvus ossifragus).
Otras especies que también se han dejado ver en mi periplo norteamericano han sido garceta grande, martinete, cisne vulgar, ánades real y friso, gavión atlántico, charrán común, y los introducidos y abundantísimos estornino pinto y gorrión común.
En cuanto a mamíferos mencionar que la ardilla gris (sciurus carolinensis) es común en cualquier parque de la ciudad, la ardilla rayada (tamias striatus), de menor talla, es frecuente en el bosque que acoge al zoo del Bronx, y que el mapache (procyon lotor) no es difícil de ver en la periferia de cualquier zona húmeda de Central Park, siempre que se madrugue un poquito.
Autor de fotos (estatua de la libertad, turpial sargento, tórtola plañidera, Central Park y robín americano): Paco Chiclana

viernes, 5 de junio de 2009

Rumanía 2009








































EXCURSION ORNITOLÓGICA A RUMANIA 2009
por Paco Chiclana

Del 16 al 23 de mayo de 2009

Participantes: Miguel Angel Carvajal, José Manuel Marín, Alfonso Barragán, Paco Chiclana y Raimundo Martín.

Especies destacables: somormujo cuellirrojo, cormorán pigmeo, pelícanos ceñudo y común, cisne vulgar, porrón osculado, gavilán griego, ratoneros moro y de estepa, pigargo, águila imperial oriental, águila pomerana, cernícalo patirrojo, perdiz pardilla, guión de codornices, canastera alinegra, correlimos falcinelo, gavión cabecinegro, gaviota cáspica, fumarel aliblanco, pito cano, pico sirio, lavandera boyera sbp feldegg, ruiseñor ruso, collalbas isabel y pía, zorzal real, carriceros agrícola y políglota, zarceros icterino, pálido oriental y escita, currucas zarcerilla y gavilana, mosquitero silbador, papamoscas papirrojo, carbonero lúgubre, alcaudón chico, cascanueces, corneja cenicienta y escribano cabecinegro.

Resumen.-
Viajamos desde Sevilla a Madrid, y desde allí a Bucarest, con Iberia. En Madrid, en la T-4, nos encontramos todo el grupo ya que procedíamos de distintos lugares. Los billetes de avión los adquirimos a primeros de año a un precio bastante barato, 70 euros Madrid-Bucarest, ida y vuelta.
En la capital rumana teníamos alquilada con Europcar una Opel Vivaro, grande y confortable. El precio para toda la semana fue de 540 euros. En el coche recorrimos unos 1700 Km. siendo la ruta, a grandes rasgos, la región de Dobrogea (tres días), interior del Delta del Danubio (un día) y Cárpatos (dos días). Hicimos noche en Mamaia, Murighiol, Tulcea y Bran.
Dedicamos muchas horas diarias al pajareo al amanecer a las cinco de la mañana y anochecer cerca de las nueve de la noche.
La temperatura ha sido similar a la que tenemos en Andalucía a mediados de mayo, algo fresca en horas extremas y calurosa en horas centrales. Sólo nos llovió algo la tarde que llegamos y la mañana de regreso, por lo que gozamos de buen tiempo en general. Para la preparación del viaje, y hoja de ruta, utilicé la información que me facilitaron amigos como Alex Onrubia, Dani López Velasco, Oscar Gutierrez, Gorka Belamendía, Alvaro Diaz Pastor, Andrés Requejo y J. A. Sencianes, a quienes quedo agradecido. También hice uso de algunos libros de dónde ver aves, guías de campo, mapas y de información colgada en internet.
Rumanía es un buen destino para la observación ornitológica al ofrecer muchas posibilidades. Personalmente me hubiera quedado observando aves entre Dobrogea y el Delta, pasando de subir a los Cárpatos, ya que el desplazamiento entre Tulcea y Brasov requiere casi un día de viaje y el tiempo es oro. Las carreteras son regulares y se emplean muchas horas en los desplazamientos, siendo obligado atravesar poblaciones y demás, con la consiguiente pérdida de tiempo. A veces hay que tomar ferrys para cruzar el Danubio y no siempre vienen bien los horarios. La ruta que nosotros realizamos en una semana la ofrecen los tour operadores ornitológicos para un total de diez días. Es un país fácil para ver aves, sin ayuda de guías locales, sólo necesitándose ésta para entrar en el Delta del Danubio al ser imprescindible moverse en barco, catamarán o similar. Nosotros contratamos un guía para el Delta que incluía visita en barco, comida y alojamiento. Lo hicimos con Diana Travel y resultó bastante satisfactorio.
Rumanía es un país pobre, en vías de desarrollo, donde se aprecia muy bien la diferencia entre regiones. En Dobrogea es notoria la pobreza, siendo reflejo de ello el transporte que utilizan: carro de madera tirado por caballo para el más pobre, un Dacia cascado (parecido a los antiguos Renault 12) para los no tan pobres, y un Dacia Logan para los más pudientes. En cambio, en los Cárpatos, zona de Brasov y Bran (lugar de ubicación del famoso castillo del conde Drácula) el bienestar es también patente (buenas viviendas y buenos coches).
El coste total de la semana de observación ornitológica por Rumanía ha sido de unos 600 euros por cabeza. La moneda de Rumanía no cotiza en España y el viajero se ve obligado a cambiar euros una vez llega al país. Nosotros lo hicimos en el aeropuerto, y aconsejamos preguntar en las distintas oficinas que hay al variar bastante el valor de unas a otras.
Se contabilizaron alrededor de 175 especies, de las que un buen puñado no se pueden ver en nuestra tierra.
Viaje ideal, y diría imprescindible, para los amantes de las aves del Paleártico.

16 de mayo.-
Llegamos a Bucarest a las tres de la tarde y mientras recogimos maletas, cambiamos moneda y demás historias, no cesamos de mirar por las ventanas del aeropuerto en busca de fauna alada. Y así vimos las primeras urracas, grajas, grajillas y cornejas cenicientas del viaje. Cruzamos la ciudad y, por fin, tomamos camino a Constanta, a Mamaia, a la costa del Mar Negro, donde habíamos reservado hotel para las dos primeras noches. Al poco de salir de la capital sobrevoló un halcón el coche, en vuelo muy rápido, dándome la impresión de que podía un peregrino. Algo más adelante, a un par de horas de camino, hicimos la primera parada en unos campos de cereal. Ansiosos de pájaros, disfrutamos de los primeros alcaudones dorsirrojos (muy comunes posteriormente) y gorriones morunos, mientras escuchamos codornices y calandrias. En el cielo observamos el enfrentamiento de un cernícalo vulgar y un halcón grande, posiblemente sacre, aunque no pudimos identificar bien a éste por la mala luz que tuvimos en ese momento. Un poco más adelante cogimos el cruce hacia Calarasi. Ya en esta ciudad, con Bulgaria frente a nosotros, y el gran Danubio por medio, observamos los también primeros pelícanos comunes en el río, acompañados de gaviotas patiamarillas. En los alrededores, una bonita carraca (también abundante posteriormente) y el primer alcaudón chico (algunos `bimbaban´ de lo lindo). Después tomamos un cruce cercano hacia una fábrica de carnes y embutidos (Aldis), atravesando un pequeño y rico bosquete donde sacamos pico sirio, pito cano y pito negro. Por el cielo vencejo, golondrina común y una daúrica. Por la zona curruca zarcera, tórtola turca, faisán, espátula, martinete y garza imperial. Casi anochecido volvimos hacia la autovía y tomamos dirección Mamaia, llegando ya bien entrada la noche. Nos alojamos en el Hotel Splendid.

17 de mayo.-
Con las primeras luces del día estábamos en marcha y camino de la playa en busca de gaviotas. Vimos algunas cáspicas, de varias edades, entre grupos de patiamarillas (poco después un ornitólogo local nos dijo que la mayoría de las gaviotas en estas playas del Mar Negro son cáspicas). Satisfechos del paseo pre-desayuno nos fuimos al hotel, escoltados por estorninos pintos, para recuperar energías en el buffet. Después a Navodari y a las piscinas de la refinería. Allí disfrutamos con los acrocephalus: en pocos minutos vimos carricero común y políglota, tordal y carricerín común…y bigotudos por todos lados. También alcaudón chico, escribano palustre, pájaro moscón, cisne vulgar, porrón pardo, gaviota enana, ostrero, y las primeras lavanderas boyeras: subespecies feldegg y dombrowskii, un híbrido entre ellas, y otro posible híbrido de feldegg con thumbergi. La mayoría de las que vimos en días sucesivos serían machos tipo feldegg. En arbustos cercanos localizamos un zarcero pálido de la raza oriental. Y pusimos rumbo al siguiente destino, Vadu y las zonas húmedas entre esta población y el Mar Negro. Allí más alcaudón chico y dorsirrojo, tarro blanco, cigüeñuela, avoceta, archibebe común, una inmensa colonia de cría de charrán común, los primeros pelícanos en vuelo, tanto comunes como ceñudos, correlimos común, zarapitín, menudo y, la joya de la mañana, varios correlimos falcinelos que vimos a huevo y en plumaje nupcial ¡¡no dábamos crédito!!. También chorlitejo patinegro, combatiente, ánsar común, lavandera blanca, garceta grande, avefría, garcilla cangrejera, gallineta, alcaraván, bigotudo, canastera común y boyeras tipos feldegg. En cuanto a rapaces, los primeros cernícalos patirrojos y la primera águila pomerana. A esas horas, sobre las dos de la tarde, el calor apremiaba y se acumulaban las tareas, como buscar una sombra para comerse el bocata, llegar a las lagunas de Istria y Nuntasi, etc. Hicimos una breve parada en el lago Istria y allí vimos cisne vulgar, un enfrentamiento de una pareja de patirrojos con un cernícalo vulgar y un ratonero que mostraba caracteres de estepa. Al no escucharse carricero agrícola decidimos ir al cercano lago Nuntasi en su búsqueda, encontrándolo sin problema, a la vez que nos sobrevolaron una pareja de pelícanos ceñudos y una nube de aviones zapadores. Mientras nos comiamos el bocata vimos bigotudo, buscarla unicolor, carricero tordal, un aguilucho lagunero con presa, etc. Y para refrescarnos un poquito buscamos el aire acondicionado de la furgoneta mientras haciamos el camino de Sacele a Gura Dobrogea. Es una pista de tierra que atraviesa parte de la zona rural de la región de Dobrogea, área bastante pobre donde se aprecia claramente que aquellas gentes necesitan ayuda inmediata. Por allí, triguero, cogujada común, calandria y abundante alcaudón dorsirrojo -muchos de ellos con pollos-. Y tras esto, un bonito y espectacular macho de escribano cabecinegro nos ayudó a salir del sopor de la tarde ¡¡¡menudo bimbazo!!! Estaba cantando en un campo de colza y el escenario era espectacular. Justo al lado de su posadero la hembra apareció en varias ocasiones con ceba en el pico, dejándose caer entre la vegetación. Contentísimos seguimos la ruta apareciendo después la primera collalba isabel en un pradito de escasa vegetación. Junto a ella una collalba gris con ceba. Y de Gura Dobrogea a Targusor, bonita ruta que atraviesa unos espacios maravillosos con mezcla de estepa y bosque. Allí el primer gavilán griego, un elegante macho que nos dio una pasada cercana (después veríamos más gavilanes griegos, siendo todos machos). Por la zona oropéndola (abundante durante todo el viaje), paloma torcaz, ruiseñor común, curruca zarcerilla y escribano hortelano, entre otros.
Era domingo y a la tarde había bastante gente campeando, en plan dominguero, pero no fue obstáculo para ver aves. De Targusor a Cheia la carretera atraviesa unos cantiles rocosos donde debíamos ver collalba pía y no nos falló, un bonito macho de movimientos nerviosos y espasmósdicos. Y en Cheia fuimos a la cantera del pueblo donde suelen verse bandos gigantes de estorninos rosados. Aquella tarde aún no habían llegado, pero sí disfrutamos de una hembra de collalba isabel con dos pollos crecidos. Un ornitólogo local nos comentó que los rosados suelen aparecer a finales de mayo y que aún era un poco pronto. Satisfechos pusimos rumbo a nuestro hotel en Mamaia.

18 de mayo.-
Es conocido que los jardines de la zona residencial de Mamaia, pegada al mar Negro, es lugar ideal para observación de paseriformes en migración y había que dedicar alguna horita a este menester. A primera hora conectamos el oído en una calle arbolada al lado del hotel y en unos 100 metros localizamos un papamoscas papirrojo, un zarcero pálido de la raza oriental, una curruca zarcerilla y, el boom de la mañana, un zarcero escita, todos visto de lujo ¡¡¡menudo inicio de día!!! Y también otros más habituales como colirrojo real, verderón, jilguero, papamoscas gris, etc. Después de esto dejamos el Hotel Splendid - algo apenados por no volver a ver a las chicas de recepción- y tomamos dirección norte. Al pasar por Ovidiu vimos en el cielo una impresionante madeja de aves que resultó ser un millar de pelícanos comunes volando en círculos, ofreciendo una observación inmejorable. Mientras contemplamos el vuelo acompasado de los pelícanos, un alcaudón chico curioseaba a nuestro alrededor. Y de allí a Ceamurlia de Jos, a ver que nos brindaban sus extensas llanuras y campos de labor. Vimos cigüeña blanca, calandria, alondra y alguna que otra lavandera tipo feldegg.
Avanzaba la mañana y teníamos el bosque de Babadag muy cerca. No teníamos mucho tiempo pero sí el suficiente para entrar en su interior, disfrutar de lo majestuoso de esa masa forestal y comernos un bocata en algún lugar de ensueño. Allí teníamos que sacar carbonero lúgubre y éste no se hizo de rogar, dejándose ver bastante cerca. Además buen repertorio de especies, como mosquitero silbador, zarcero icterino –ambos en un lugar paradisiaco-, azor, pico picapinos, totovía, escribano hortelano, pito cano, mosquitero común, trepador azul, carbonero palustre y ratonero común. Mientras el palustre ocupa las áreas más densas del interior del bosque, el lúgubre se mueve en las más externas, menos densas y más adehesadas. Qué lástima dejar aquel lugar tan bonito, pero teníamos que estar a media tarde en los lagos de Plopul para ir cubriendo objetivos. Pasamos por Enisala y vimos pelícano ceñudo y común, porrón pardo y común, pato colorado y fumarel común y cariblanco. Y a las cinco de la tarde, con puntualidad británica, llegamos al primero de los lagos a trabajar, Beibugeac. Montamos los teles y, de tirón, tres adultos majestuosos de gavión cabecinegro, uno acicalándose y los otros dos en actitud de reposo. Allí un montón de especies como archibebe claro, zarapito trinador, un macho de cernícalo patirrojo, fumareles cariblanco, común y aliblanco, una colonia de cría de charrán común, y algunas canasteras comunes tanto en vuelo como posadas. Comenté a la peña que podía haber alguna canastera alinegra por allí y, después de un rato de cuidada observación, sacamos al menos dos canasteras alinegras ¡¡guau!!. Después, un ornitólogo del lugar nos comentó que el año pasado hubo canastera alinegra en ese lago, merodeando y chequeando el lugar, aunque no llegó a criar. Contentos dirección al cercano lago Saraturi, donde sacamos también un buen número de aves: gaviotas cabecinegra, cáspica y patiamarilla, pagaza piconegra, focha, friso, rabudo, silbón, de nuevo los tres fumareles, porrón pardo, etc. Y de allí a Murighiol, en busca del tercer lago y de alojamiento. Nos quedamos en el Hotel Halmyris, bastante sencillito -y también con una simpática recepcionista-. Y, antes de oscurecer, hubo tiempo para llegar a la laguna y echar una ojeada. Lo más espectacular fue observar una agrupación cercana a dos mil cisnes vulgares, aunque ninguno de ellos parecía dedicarse a tareas reproductivas. De camino al lago vimos perdiz pardilla y alcaraván en unos pastos cercanos a la carretera y, de vuelta, chotacabras gris (sólo oído) y collalba pía, ésta a pocos metros del hotel, sobre una valla.

19 de mayo.-
Como siempre, a primera hora, estábamos disfrutando del frescor de la mañana y de los pájaros. Hicimos una escapadita antes del desayuno y localizamos, cerca del hotel, un macho de carricero políglota desgañitándose y dejándose ver y oír muy bien. También alcaudón chico y dorsirrojo, curruca zarcerilla y algún cormorán pigmeo en vuelo. Tocaba dejar el alojamiento para ir cubriendo etapas. Una mini-parada en Nufaru nos regaló el primer ruiseñor ruso (sólo oído), camino de Tulcea. Llegados a esta última localidad queríamos ir dirección Macin pero un error de cálculo nos hizo tomar la carretera a Agighiol. A unos 10 km. nos percatamos de que íbamos en dirección equivocada y retrocedimos nuevamente a Tulcea, viendo por el camino el primer ratonero moro. Nos aseguramos y cogimos la carretera adecuada, aquella que nos llevaría a pasar por Nalbant, Izvoarele, Horia y Greci, y que íbamos a tomar en busca de renombradas estepas y rapaces. Y no defraudó ya que conseguimos ver varios ejemplares de ratonero moro y un ratonero que mostraba caracteres de estepa, así como gavilán griego. Entre Greci y Macin paramos para comernos el bocata e intentar ver halcón sacre, aunque sin éxito con esta rapaz (la parada fue breve). De todas maneras, por estas llanadas y en los roquedos que la limitan localizamos una pareja preciosa de ratonero moro, un gavilán griego macho que no se cortaba en vuelos de exhibición, una pareja de collalba isabel cebando a sus pollos crecidos, pardillos comunes y tres cigüeñas negras en vuelo. Y después del aperitivo, con el sol tórrido sobre nuestras cabezas, de nuevo la Opel con aire acondicionado y algún kilómetro por delante para pasar la tarde en el bosque de Luncavita. Hicimos una breve parada en una cantera del camino y observamos un atrevido alcotán que la visitó en un par de ocasiones, suponemos en busca de los pequeños nidificantes de la misma: gorrión común y molinero. También por allí abejaruco y carraca.
Y aún teníamos tres horas de luz que queríamos pasar en el bosque de Luncavita. Nos lo tomamos con calma y decidimos saborearlo, relajadamente. Pico sirio en los chopos del camino, papamoscas gris, tórtola europea, zarcero icterino, cópula de alcaudón chico, pico picapinos, alcaudón dorsirrojo, paloma torcaz y un buen repertorio de rapaces: pomerana con una presa, ratoneros de estepa y común, y hasta cuatro ratoneros moros. Y como guinda al pastel, guión de codornices. Nos disponíamos a pasar los últimos minutos en un clarito del bosque cuando vino a mis oídos el famoso crex-crex. ¡Atención, tenemos un guión a nuestro lado! Llegamos a escuchar hasta tres aves distintas. A los pocos minutos un guión levantó el vuelo y nos dio una pasada de reconocimiento a pocos metros ¡fantástico! Quería saber quiénes éramos y, agradecido, nos regaló algo después otra nueva pasada. Con noche casi echada dejamos el lugar apenados por su belleza y por su sonido, sobre todo porque el guión seguía con su repetitivo reclamo. Después nos dijeron que allí no es reproductor, sólo migrante. Hicimos noche en el Hotel Delta, en Tulcea.

20 de mayo.-
Estábamos a las puertas del Danubio y habíamos quedado con Andu, guía de Diana Travel, para acceder a su interior. Nos llevó en una barca muy cómoda, con techo y todo para protegernos del sol y del calor. Además, una barca exclusiva para nuestro grupo. El Delta es inmenso y las distancias son muy grandes. Nosotros estaríamos allí de nueve de la mañana a seis de la tarde, y nos propuso ir al lago Fortuna por el canal central, dirección Maliuc, e ir parando en lugares idóneos. Por el camino vimos cormorán grande, moritos, paloma zurita, un cuervo acosado por una corneja cenicienta, martín pescador, garceta común, las omnipresentes y abundantes carracas (nos dijo Andu que en el humedal están especializadas en comer pequeños anfibios), y los omnipresentes y abundantísimos cucos (estuvieron casi por todos lados a lo largo de nuestro viaje). También ruiseñor ruso, mito, charrán común, fumareles común y cariblanco, seis pigargos adultos -preciosos en vuelo con su cola blanca-, y más y más cormorán pigmeo. Empezamos a verlos pescando en el agua, en grupos numerosos, y después desplazándose a los árboles, a descansar, mostrándose igual que en las imágenes que todos conocemos del Delta. El cormorán grande es más común en el exterior, donde el nivel del agua es mayor, y el cormorán pigmeo es frecuente en el interior, donde el nivel del agua es menor y abundan los peces pequeños. También localizamos un cisne vulgar con tres pollos, garza real, grupos de pelícanos comunes en vuelo y solitarios pelícanos ceñudos en agua, sobre todo en el lago Fortuna y alrededores. La fase de engalanamiento de los ceñudos es a finales de invierno, por lo que ahora no se ven tan bonitos como en las guías. También zampullín chico y cuellinegro, porrón moñudo y pardo, ánsar común, azulón, cerceta carretona, somormujo lavanco, y pitos cano y negro. Impresionante fue también observar una colonia mixta de grajas y cernícalos patirrojos en el interior del Delta, sobre árbol inundado, así como las dos sorpresas que Andu nos tenía guardadas: una hembra de porrón osculado con seis preciosos patitos, y cinco parejas de somormujo cuellirrojo, la mayoría con pollos y, una de ellas, con tres de ellos sobre sus espaldas ¡¡inolvidable!!. Llegamos a puerto sobre las ocho de la tarde y despedimos el día viendo una gaviota cáspica adulta que descansaba sobre una embarcación. Noche en el Hotel Tulcea, a orillas del mismo puerto.

21 de mayo.-
Como siempre, antes del desayuno, paseo pajaril. En el puerto alguna gaviota cáspica, reidora, y un alcotán cazando aviones. Después había que afrontar una larga y aburrida jornada de coche hasta los Cárpatos, hacia Bran, donde pasaríamos las próximas jornadas. Tomamos dirección Braila y fuimos dejando, a nuestra derecha, lugares interesantes como Somova y Parches, sin tiempo para dedicarles apenas unos minutos. Una mini-parada en un pequeño lago antes de entrar a Braila nos ofreció cormorán grande y pigmeo, más alcaudón chico. Cruzamos el Danubio por Braila, en un ferry, y después tomamos dirección a Buzau. Al salir de esta población hicimos otra mini-parada en un pequeño pueblo, con abundantes jardines, setos y huertos, y vimos curruca gavilana -aunque no demasiado bien para ser la única del tour-. Seguimos hacia Ploiesti, convirtiéndose en un suplicio la travesía de poblaciones. Y sobre las cuatro de la tarde arribamos a Sinaia, región de los Maramures, entrada a los Alpes de Transilvania, donde nos detuvimos a comer. Nos acompañaron en el bocadillo cuervo, petirrojo, trepador azul, reyezuelo listado y pinzones, estos con su reclamo distintivo y muy diferente al que hacen en nuestra tierra. Después paseo por Rasnov (calandrias en sus prados), Zarnesti y alrededores, dejándonos embaucar por la belleza de aquellas tierras y de sus castillos, añadiendo algunas especies más a la lista como zorzal común, acentor, mosquitero común, carbonero garrapinos, mirlo, herrerillo, picogordo, arrendajo, colirrojo real, etc. Nos alojamos en el Hotel Villa Bran Ebro, en Bran, regentado por un zaragozano, donde nos recibieron con una sangría.

22 de mayo.-
Una gozada amanecer en los Cárpatos y escuchar desde la cama el sonoro reclamo del zorzal real que después veríamos sin problema en los jardines del hotel. Dimos un paseo por el pueblo, siguiendo la estela del río, y observamos colirrojo tizón, mito casi cabeciblanco ¡¡qué guapo!!, currucas zarcerilla y capirotada, pico picapinos, carbonero común criando a su prole en el tubo de una valla. Tras el desayuno cogimos la furgoneta y dirección a Podu Dambovitei. Por el camino hicimos una parada para contemplar la belleza de aquellas montañas y, de paso, ver al bisbita arbóreo cantar como loco desde lo alto de una picea. Una vez en Podu Dambovitei tomamos una pista hacia Satic, paralela a una arbolada ribera aquerenciada al parque nacional Piatra Craiului. Allí sacamos cuervo, lavandera cascadeña, una hembra de gavilán común, ratonero común, carbonero garrapinos, mosquitero común, mirlo acuático, pito real, chochín, arrendajo y cascanueces, que se perdió rápido por la falda arbolada de una ladera.
Volvimos de Podu a Bran, aunque hicimos una parada antes de Fundata para tomar el bocadillo. Comimos en la unión de un fresco prado verde y un cerrado bosquete, observando refriegas entre verdecillos y lúganos. Tras el bocata, paseo por el bosque donde tuvimos carbonero garrapinos, reyezuelo listado y un fantástico papamoscas papirrojo que nos deleitó largamente con su canto y con su presencia.
De allí a las afueras de Zarnesti, donde lo más relevante fue águila real y una pareja de cascanueces ¡casi ná!. En el hotel celebramos nuestros éxitos brindando con unas cervecitas.

23 de mayo.-
Tristes por acabar el itinerario marcado recogimos las maletas y tomamos camino a Bucarest. La mañana estaba lluviosa, pero nos dio un respiro a la altura de Gorgota que lógicamente aprovechamos. Curruca zarcerilla, cuco persiguiendo a una oropéndola, carricero políglota cantando de lo lindo, cigüeña negra, zorzal común y, en un laguito cercano, chorlitejo chico y lavandera tipo feldegg. Y el mejor final para el viaje, una pareja de águila imperial oriental, en mayúsculas, que se acercó a darnos la despedida ¡¡¡increíble!!! La vimos durante unos minutos, en vuelo pausado, perdiéndose posteriormente tras unos árboles. No podíamos pedir nada mejor para terminar nuestro periplo rumano.

Autoría de fotos:
--pelícano ceñudo, cormorán pigmeo y somormujo cuellirrojo: Rai
--lavandera boyera: Alfonso
--escribano cabecinegro: Miguel
--grupo: Josema

martes, 10 de febrero de 2009

Holanda 2009











































EXCURSION ORNITOLOGICA A HOLANDA 2009
por Paco Chiclana

Del 29 al 31 de enero
Participantes: Mario Martín, Ricardo Martín-Baylo, Fernando del Valle y Paco Chiclana.

Amanecer en el entorno de un lago parcialmente helado con el ánimo de ver porrón coacoxtle y observar, entre otras lindezas, a un avetoro caminar lentamente sobre el hielo, a una becada dibujar su figura en la luz de la mañana, a acuáticas tan interesantes como porrón osculado, serreta grande y cisne cantor, y sentir, a la vez, en nuestras caras el gustoso frío del Mar del Norte, es todo un lujo que no se repite muy a menudo.
Hemos pasado tres días observando aves en Holanda y deleitándonos, además, con todo lo bueno que te ofrece aquella tierra. Aunque recorrimos gran parte del país, el esfuerzo pajaril lo centramos en el extremo noroeste, concretamente en los alrededores de Den Helder.
El objetivo principal era observar la hembra de búho nival que llegó hace algunas semanas a Texel, la primera y más grande de las islas que componen el archipiélago de Frisia, y fue logrado en una bonita mañana fría y soleada. Para ello nos desplazamos a un pólder cercano a Cocksdorp, donde la localizamos tras algunos intentos. Nos embargó una intensa sensación de placer cuando la tuvimos ante nuestros ojos. Además, el lugar era paradisíaco, con pastos repletos de barnaclas carinegras -bernicla y hrota-. Subidos al muro que separa el pólder del mar, pudimos contemplar eideres de todos los colores, bisbita costero, pardillo piquigualdo y un numerosísimo grupo de agujas colipintas bailando todas al unísono –pienso que superaban los tres mil ejemplares-.
El segundo objetivo era ver bandos de gansos donde no fueran todos ánsares comunes, como ocurre en la península. Y lo conseguimos en varias ocasiones, siendo la más impactante la que tuvo lugar en un pólder entre Stroe y Smerp, disfrutando de careto grande –albifrons-, campestre –rossicus- y barnaclas cariblanca, carinegra y canadiense. A su alrededor, varios zorzales reales alimentándose en las praderitas, junto a cisne vulgar y a un elegante azor vigilante en su posadero. También saltamos de alegría y compartimos felicitaciones cuando logramos ver ánsar chico en un pólder al norte de Camperduin, antes de llegar a Petten. Verlos caminar, alimentarse y moverse entre caretos grandes fue espectacular. Junto a ellos decenas de gaviotas canas y argénteas, con plumajes varios.
Y más y más aves, y más y más buenos momentos, como cuando alucinamos con el mar helado en Ijsselmeer. Seguro que dejará también huella imborrable en nuestra memoria las visiones de cisne chico –un grupo de adultos y un primer invierno en Texel-, de gaviota groenlandesa –en vuelo sobre un parque en Den Helder-, de perdiz pardilla –por fin las pude ver a placer en un prado al sur de Utrech-, de serreta chica –un precioso macho en un lago en Anna Paulowna-, de ratonero calzado –a las afueras de Eindhoven-, de corneja casera –en un puerto cercano a Rotterdam- , y de los atractivos y exóticos porrón albeola y serreta capuchona.
Como logística, decir que volamos con Ryanair desde Madrid a Eindhoven y viceversa, que cogimos una Ford con gran maletero que nos permitió meter todo el material, y que dormimos –aunque poco- en la cadena Stayokay. De Sevilla salimos en coche la tarde del día 28, y regresamos la tarde del día 1 de febrero. Holanda es pequeña y es rápido cruzarla de norte a sur si vas por autopista, pero al ser un país superpoblado el exceso de gente, casas, bicicletas y coches por todos sitios ralentiza mucho el moverte entre poblaciones. Gozamos de buen tiempo aunque frío, soleado y sólo nublado a veces. Por último, me queda agradecer toda la información que nos facilitaron Dani L Velasco, José Miguel Alonso Pumar, Rafa Armada, Rafa Romero y Javier Portillo (a quien conocí en Texel), y la tranquilidad que mostraron los gansos y que nos permitió observarles a relativa corta distancia, sin molestarles. También es obligado decir que http://www.waarneming.nl/ fue una herramienta crucial para localizar a las aves. Aconsejo llevar información actualizada, las coordenadas y los planos que nos regala esta web, ideal para reconocer el sitio buscado. Y, finalmente, decir que Holanda es un destino perfecto para ir unos días en invierno, que seguramente repetiré en el futuro. Está cerca y te permite anotar en el cuaderno de campo un buen número de especies inusuales por el sur.

Autor de fotos.-
--búho nival, ánsares campestre y careto, barnaclas carinegras, serretas capuchona y chica, y cisne cantor: Fernando del Valle
--grupo: Ricardo Martín-Baylo

sábado, 23 de agosto de 2008

Tenerife y La Gomera 2008



















Tenerife-La Gomera 2008
por Paco Chiclana

Del 14 al 21 de agosto he pasado unos días de turismo familiar en Tenerife y La Gomera. Aunque ya estuve anteriormente en Tenerife -en el año 2000- y observé entonces la mayoría de especies de la isla, me quedaron en el tintero las palomas y esto se había convertido en motivo para volver de nuevo a las Islas Afortunadas.
El tiempo libre para el pajareo ha sido pequeño ya que ambas islas tenían “mucho que ver” y mi familia había diseñado unas jornadas casi completas dedicadas a recorrerlas en busca de sus tesoros. No obstante, la ayuda e información facilitada por muchos amigos posibilitaron que aprovechara todos los recursos disponibles y que la búsqueda de mis especies objetivo fuera muy exitosa. Además, debo reconocer que mi mujer y mis niñas me echaron una mano con alguna especie.
Resumiendo, no ha sido un viaje estrictamente planificado para ver aves pero que ha permitido holgadamente gozar de las especies que buscaba y, por ende, de la naturaleza que allí he encontrado.
A continuación haré una breve exposición de las aves a las que les dediqué más atención:
---Pinzón azul.- pude observar varios machos y algunas hembras en un pequeño estanque del jardín botánico del Centro de Interpretación El Portillo, a las puertas del Teide, y superado el bosque de pinos. A pesar de que la hora no era nada buena, las 3 de la tarde, en pocos minutos entraron a beber varios ejemplares que se dejaron ver sin problemas. Me resultó muy útil conocer su reclamo ya que facilitaba muchísimo su localización. Otra mañana, en menos de una hora, logré contactar con seis aves distintas en el Área Recreativa de La Caldera, justo iniciada la corona forestal en la subida desde La Orotava al Teide. La impresión es que el pinzón azul es un ave bien distribuida en el pinar.
---Paloma rabiche.- el primer contacto con esta especie fue a los pies del Barranco de Ruiz, en la carretera de La Orotava a Icod de los Vinos –Tenerife-. Un poco antes de llegar a San Juan de la Rambla me topé con un cartel que señalizaba este barranco, justo en un ensanche de carretera al lado del Bar-Restaurante Los Camioneros. Allí monté el telescopio y miré a la pared que tenía frente a mí, dejando a mis espaldas el mar. En la pared había una pequeña huerta y las rabiches (un total de seis) estaban comiéndose tranquilamente las uvas negras que colgaban de la vid. El señor que trabajaba en el huerto me comentó que antes le comían las uvas los mirlos y que ahora lo hacían las palomas. Unos metros más adelante existe un Área Recreativa desde donde se muestran buenas vistas del barranco, aunque aquí no me detuve.
---Paloma turqué.- para ver esta especie madrugué y amanecí en el Mirador Pico del Inglés, en Anaga –Tenerife-. Para llegar allí se toma la carretera que va de La Laguna a Taganana, en el norte de la isla, y te lo encuentras sin problemas pasado el Mirador del Carmen, bien señalizado y con un restaurante del mismo nombre. El mirador ofrece unas vistas impresionantes y deja ver, a tus pies, el mágico bosque de laurisilva. A los pocos minutos de estar allí empezaron a moverse las turqués sobrevolando el monteverde, aunque generalmente bastante lejos. Y afortunadamente, algo después, un grupo de cuatro vino a comerse los frutos rojos de un árbol –creo que llamado aceviño- bajo mi, dejándose ver muy cerca.
---Palomas rabiche y turqué.- nuevamente pude ver ambas especies, y ésta vez juntas, en el Barranco de Ruiz, y gracias a la gran ayuda de los amigos Nino y Juan Pedro que me acompañaron y me llevaron hasta la cabecera de este barranco (si no recuerdo mal en Realejo Alto). Hicimos el sendero que desciende en busca de la playa y conseguimos contactar con varios ejemplares de las dos especies. Además, el lugar es realmente bonito y te deja disfrutar de madroños centenarios, helechos que superan tu altura, muchas plantas autóctonas, vistas inolvidables, etc. La visita fue a la tarde y realmente espectacular era ver cómo las palomas entraban al barranco en busca de dormideros, y cómo se dejaban cubrir por el mar de nubes que envolvía todo. Las palomas también nos regalaron los oídos con sus arrullos. Allí también fue frecuente el gavilán (ssp granti) y vimos cómo uno caía en picado sobre una turqué que descansaba en su posadero.
Tuve ocasión igualmente de ver las dos palomas en La Gomera, en el mirador de Las Carboneras, justo al pasar el túnel de la Cumbre, en la carretera que va de San Sebastián de la Gomera a Hermigua. A los pocos kilómetros de este mirador, surge un cruce a la izquierda que te lleva a otros lugares ideales para las palomas como son los miradores de El Rejo y El Bailadero, y el Área Recreativa El Cedro, en el Parque Nacional de Garajonay.
---Aves marinas.- la especie estrella que se observa desde la costa es la pardela cenicienta (ssp. borealis) y además en cifras elevadas. En las veces que me asomé al mar, desde la orilla, no conseguí ver otra especie que ésta, a excepción de gaviota patiamarilla (ssp atlantis) y un joven de charrán común. Ahora bien, el desplazamiento entre Tenerife y La Gomera lo hicimos en barco y aquí sí que pude sacar otras especies. Viajamos con Naviera Armas, concretamente en el barco Volcán de Taburiente, que se desplaza a una velocidad moderada y que permite ver bien desde la cubierta. Justo al salir de Tenerife disfrutamos con un grupo de calderones tropicales y, a una media hora de camino -a mitad de trayecto- el número de aves presente fue impresionante. Aunque la especie que dominó fue otra vez la pardela cenicienta, mi adrenalina se disparó con la observación de dos petreles de bulwer y dos pardelas pichonetas. La hora no era buena para marinas (las 2,30 de la tarde) pero seguro que si me hubieran acompañado algunos amigos hubieran salido más especies interesantes. El viaje de vuelta lo hicimos por la mañana (de 11,30 a 12,30 horas) y resultó muy pobre. Lo ideal es tomar los barcos que se mueven por la tarde, pero en este caso imperaban otros horarios.
---Otras especies.- otras aves vistas en estos días han sido canario, bisbita caminero, vencejo unicolor, currucas cabecinegra (ssp leucogastra) y capirotada, mosquitero canario, reyezuelo tinerfeño, herrerillo (teneriffae), petirrojo (ssp superbus), mirlo (ssp cabrerae), estornino pinto, tórtolas europea y turca, ratonero (ssp insularum), garceta común, gorrión moruno, cernícalo vulgar (ssp canariensis), lavandera cascadeña (ssp canariensis), pinzón vulgar (ssp canariensis), vuelvepiedras y charrán patinegro.

Autoría de fotos:
-palomas turqué y rabiche, y Roque de Garachico: Paco Chiclana
-pinzón azul: Beatriz Chiclana

lunes, 4 de agosto de 2008

Marruecos 2008
















VIAJE ORNITOLÓGICO A MARRUECOS 2008
por Paco Chiclana

Del 29 de marzo al 5 de abril de 2008
Participantes:
Juan González
Miguel Angel Marín
Alfonso Rodrigo
Paco Chiclana

-.-.-.Especies interesantes observadas: cormorán grande -ssp maroccanus-, ibis eremita, tarro canelo, ratonero moro, halcón tagarote, halcón borní, perdiz moruna, francolín biespolado, corredor sahariano, ganga coronada, tórtola senegalesa, búho del desierto –ssp ascalaphus-, lechuza mora, abejaruco papirrojo, vencejo moro, pito de Levaillant, avión de pantano, alondra cornuda –ssp atlas-, alondra cornuda sahariana, alondra ricotí, alondra ibis, calandria picogorda, terrera sahariana, terrera colinegra, lavandera blanca – ssp subpersonata-, bulbul naranjero, colirrojo diademado, collalba desértica, collalba gris –ssp seebohmi-, collalba negra de Brehm, collalba culirroja, collalba núbica, curruca de Tristam, herrerillo africano, chagra, alcaudón real -subespecies elegans y algeriensis-, cuervo desertícola, urraca -sbp mauritanica-, gorrión sahariano, camachuelo trompetero, camachuelo rosado, escribano sahariano.

RESUMEN
Recorrimos una distancia cercana a los 3500 km., casi un bucle circular con salida y llegada en Tánger. Quizás demasiados kilómetros para pocos días, pero el visitar Ifrane -bosque de cedros-, Errachidia, Erfoud -dunas de Erg Chebbi-, Rissani, Boulmane Dades -Tagdilt Track-, Ouarzazate, Agadir -Souss-Massa-, Oukaimeden, Sidi Betache y Moulay Bouselham –Merja Zerga- posibilitó observar 181 especies y lograr ver casi la totalidad de las especies y subespecies objetivo. Realmente fueron seis los días de pajareo, ya que el primero y el último fueron empleados en la ida y la vuelta. Para desplazarnos por Marruecos habíamos reservado un coche en Tánger, con Europcar, una Hyundai H-I, de 9 plazas, que resultó ser muy cómoda y efectiva. La moneda en Marruecos es el Dirham, y la mayoría del dinero fue cambiado en el mismo puerto de Algeciras. Llevábamos algo de comida para el mediodía. La idea era cenar y desayunar en los hoteles u hospedajes donde nos alojáramos. No había reservado ningún hotel ya que todos los reports que habíamos leído indicaban que no había problema para alojarse sobre la marcha.
Diseñé el viaje durante el invierno anterior y no hubiera salido tan bien sin la información previa facilitada por muchos amigos, en especial por Oscar Gutiérrez. Utilicé como base los reports de dos viajes que hizo él y sus amigos a Marruecos en diciembre de 2006 y en abril de 2007. A ello sumé información de Karmelo de Dios, Gorka Ocio, Richard Bonser (un report bajado de internet de un viaje de abril de 2005), Josele Saiz, Dani López Velasco, Clemente Alvárez, Juanjo Ramos, Fran Romero, José A Sencianes, David Glez Ortega, Alejandro García, Joaquín Vizcaíno, etc, etc. José Ardaiz me regaló un CD con los cantos de las aves del Magreb que nos vino de perlas. Además, llevábamos la guía de Bergier P. and F. 2003. “A birdwatchers guide to Morocco”, y diversas guías de aves, mamíferos, etc, así como planos, mapas, etc.
Lo pasamos genial, disfrutando de amigos, aves, paisajes, etc, etc. Además, algo impactante fue ser testigos de la humildad y la inmensa paz que transmitían algunos marroquíes que encontramos en el sur del país.

itinerario realizado en línea roja
29 de marzo.-
Salimos de Sevilla la mañana del sábado 29 de marzo. Esperamos la llegada de Alfonso desde Burgos y, una vez juntos, partimos hacia Algeciras. Llegamos al puerto sobre las 10.30 horas de la mañana, y tomamos el primer ferry dirección Tanger, con la empresa Comarit. Hasta Algeciras fuimos en coche particular que dejamos en el parking del puerto.
A una media hora de barco vimos un paso interesante de frailecillos, así como págalo grande y parásito, y algún que otro alcatraz. Llegamos a Tánger sobre las 14 horas y fuimos directamente a Europcar a recoger el coche, si no recuerdo mal en la Avenida Mohamed V. Allí nos sobrevolaron los primeros vencejos moros que nos indicaban que ya estábamos en “tierras moras”. Cargamos la furgo con las maletas y rumbo al sur, tras unos bocatas en una zona de descanso. Tomamos la autopista dirección Rabat, y de ahí a Fes. Antes de llegar a esta población parte, a la izquierda, la carretera que va a la estación de esquí de Ifrane, donde hicimos noche en un apartamento que cogimos al llegar. Realmente este primer día fue viaje de ida, sin mucho pajareo que contar.
30 de marzo.-
Antes de que amaneciera ya estaba dando saltos en la cama, pensando en el primer bimbo a que echarle el ojo ¿quizás el pito de Levaillant?. Rápidamente cargamos de nuevo la furgo y, con la amanecida, disfrutamos de los primeros pajarillos en la misma plaza de Ifrane. Herrerillo africano, la subespecie africana de pinzón vulgar (los machos realmente bonitos y distintos de los nuestros), grajillas, torcaces, etc. Estábamos inmersos en el bosque de cedros y era hora de buscar al pito. Al salir de Ifrane, dirección Azrou, nos encontramos con un parque en el mismo pueblo. El hábitat me recordó al que habita nuestro pito real en España y pensé que podíamos echar una ojeada. Y con éxito, a los pocos segundos teníamos a la pareja de pitos de Levaillant a nuestro lado, dejándose ver sin problema, y alimentándose relajadamente. Nos dimos unos abrazos reflejo de nuestra alegría y a disfrutar de otros paseriformes del lugar: picogordo, mirlo, zorzal charlo, herrerillo africano, etc.
Continuamos dirección Azrou y Midelt. Al salir de Ifrane nos detuvimos en una llanura pedregosa en busca de la subespecie seebohmi de la collalba gris. Parecía que queríamos ver todas las aves objetivo lo más rápido posible. Y éxito de nuevo: un bonito macho que merodeaba por allí en compañía de una hembra. También alguna alondra común marcando territorio. A la izquierda de nuestra posición, desde la misma llanura, escuchamos varios pitos de Levaillant reclamando en el cedral. Cruzamos el bosque de cedros e hicimos parada en la zona típica de los monos de Berbería y de los puestos de venta de fósiles y demás, a 1900 msnm. Aquí reyezuelo listado, carbonero garrapinos, arrendajo, curruca capirotada, verderón, etc.
Dejamos el bosque tras nuestra, y seguimos dirección Midelt. Hicimos una parada en un altiplano pedregoso donde vimos los primeros ejemplares de alondra cornuda. En unos corrales de ovejas cercanos gritaban los gorriones chillones. Bajando del Atlas nos topamos con el primer macho de colirrojo diademado cantando en lo alto de un arbusto, a la derecha de la carretera. Mostraba comportamiento más de tarabilla que de colirrojo. Al poco rato llegó la hembra y se marcharon.
Seguimos hacia el sur y pasamos Timahdite. La carretera se vuelve paralela al curso del un río y muestra unos escenarios inolvidables. Allí efectuamos alguna parada y observamos la subespecie africana de cuervo común, collalba negra, lavandera cascadeña, mosquitero común, avión roquero, roquero solitario, etc.
La siguiente parada la queríamos hacer en el lago Aguelmane Sidi Ali, lugar típico para ver auténticos tarros canelos. Queda a la izquierda de la carretera y está bien señalizado. Allí vimos alrededor de 15 tarros, muchas seebohmis, un par de diademados y el primer ratonero moro del trip. En el agua fochas comunes y alguna moruna. Curioso también observar a los lugareños a lomos de unos pequeñísimos burros en sus desplazamientos.
Queríamos hacer parada y fonda (para comer el bocata del mediodía) en el Plateau de l´Arid, entre Zeida y Midelt, y así lo hicimos. Buen lugar para esteparias. La primera pista que cogimos nos deparó una pareja de collalba desértica y buenos bandos de terrera común (supongo en paso). La sorpresa fue escuchar varios machos de alondra ricotí que nos hicieron felices mientras comimos.
Después de la comida de nuevo rumbo al sur, haciendo mini-paradas en lugares que nos parecían interesantes. En un pueblecito llamado Ait-Labbés, varios kilómetros después de Midelt, vimos el primer escribano sahariano en un bando de gorriones comunes. Y a la altura de otro pueblo, Rich –justo a medio camino entre Midelt y Errachidia-, en los remansos del río localizamos también el primer ejemplar de la subespecie africana de lavandera blanca –subpersonata- con gran alegría por mi parte (le tenía muchas ganas a esta bella lavandera).
Iba pasando la tarde y nos encajamos en el mítico túnel del Legionario. Allí algún vencejo moro y poco tiempo para gozar del paisaje por echarse la noche encima. Dormimos en Errachidia, en el Hotel El Golla, a la salida de la población dirección Erfoud.
31 de marzo.-
Con la amanecida ya estábamos cargando de nuevo la furgo, a eso de las 5.30 horas. Justo al salir de la población, camino de Erfoud, un bonito halcón tagarote se papeaba una tórtola turca sobre una torreta. El recorrido entre Errachidia y Erfoud no tiene desperdicio. Va pegado al Oued Ziz y a unos extensos, majestuosos, envidiables, etc, etc, palmerales. Hay algunos miradores sobre las paredes del río y, en uno de ellos, vimos la primera collalba negra de Brehm –muy confiada-. Esta collalba se hace muy abundante a partir de Errachidia. En un mirador, entre Meski y Aoufouss, además de Brehm, vimos las primeras tórtolas senegalesas volando entre los palmerales y los poblados. También escribano sahariano en los tejados, y los primeros camachuelos trompeteros en las laderas desnudas, aves frecuentes a partir de ahora.
A la entrada de Aoufouss se movía entre los árboles un pájaro que me llama la atención y que me parece un bulbul. Frenazo en la furgo y pies al suelo, y clavado: el primer bulbul naranjero, que también se hace frecuente a partir de aquí. Disfrutamos mucho este primer bulbul, y en el mismo árbol mucho pajarillo: ruiseñor común, zarcero pálido, curruca carrasqueña, etc. Al paso por Aoufouss alguna lavandera blanca.
Seguimos ruta y paramos un rato antes de llegar a Erfoud, en unos llanos arenosos con buena pinta. No defraudaron y ofrecieron el primer cuervo desertícola y la primera terrera sahariana. En Erfoud desayunábamos mientras veíamos bulbules, escribanos saharianos y tórtolas senegalesas. Ahora había que buscar la pista que va hacia las kasbash y al mítico café Yasmina. Los primeros kilómetros de la carretera de Erfoud a Merzouga están asfaltados y después salen pistas arenosas hacia las kasbash. Ante el temor de despistarnos y perder tiempo, pedimos ayuda a uno de los guías que se ofrecen en las puertas de los hoteles. Nos dijo que nos llevaba a la zona de las kasbash y así lo hizo. Se llamaba Mohamed, “el zorro del desierto”, un auténtico beduino. A los pocos minutos de camino, en ambientes puramente desérticos, aparecieron los primeros corredores saharianos. También hasta tres ejemplares de alondra ibis, por cierto los únicos del viaje. Collalba desértica, collalba negra de Brehm y cuervo desertícola abundantes. Curioso ver entre tanta arena migrantes como mosquitero papialbo y colirrojo real, que aprovechaban cualquier sombra para refugiarse. Tras un buen rato llegamos a la zona de las Kasbash, con la impresionante duna de Erg Chebbi al fondo, haciendo frontera con Argelia. Allí la meta era el gorrión sahariano, y tuvimos la suerte de ver una pareja en una pequeña casa de adobe junto a la Kasbah La Caravanne (no podría decir cúal de los miembros de la pareja me impresionó más por su belleza). Celebración, alguna foto de grupo, etc, etc. Y un paseo por la laguna que queda junto al café Yasmina. Allí vimos el primer abejaruco papirrojo, abubilla, pechiazul, curruca cabecinegra, flamenco, tarro canelo, andarríos grande, cigüeñuela, una thumbergi, etc. La falta de tiempo y una información equivocada nos hicieron perder la curruca sahariana ¡¡¡¡lástima!!!!
De vuelta a Erfoud vimos los primeros ejemplares de terrera colinegra, y la subespecie elegans del alcaudón real. A las tres de la tarde, en pleno desierto, entre jaimas y carabanas de camellos y beduinos, aparecía en el horizonte un inmenso lago de agua que no era nada más que un espejismo típico de película (menos mal que no íbamos faltos de agua). Y algo que te rasgaba en lo más profundo del alma era el ver venir a los niños corriendo por las arenas, muchas veces descalzos, cuando hacíamos alguna parada; venían con la idea de que les diéramos alguna cosilla, comida, lápices, bolígrafos, o bien para vendernos algún elemento decorativo elaborado por ellos mismos. Es tremendamente triste contemplar las condiciones de pobreza en la que viven aquellas gentes.
Bueno, el tiempo apremiaba y había que llegar en punto al próximo objetivo: el búho del desierto (íbamos casi siempre con el turbo puesto). Pusimos rumbo a Rissani. A unos 4,5 km. de Rissani, dirección Tazzarine, encontramos a la derecha el cauce seco del Oued Rheris, con un cortado alto y seco en medio de la llanura. Allí dejamos el coche y anduvimos aproximadamente 1,5 km. hasta llegar al hueco donde cría habitualmente la nocturna. Tuvimos la suerte de que nos acompañaron un par de guías –espontáneos- que se acercaron al vernos por la zona. El mayor de ellos, llamado Alí - teléfono 076621257- conocía exactamente el hueco del búho. A distancia, nos colocó el tele en el sitio justo y vimos dos hermosos pollos junto a un adulto que nos miraban de la forma más relajada y plácida posible. Mientras bromeábamos con los guías (a Juanito le colocaron un turbante), nos quedamos alucinados al ver cómo llegaba un bonito ejemplar de halcón borní que se colocó en una repisa cercana a la del búho (disfrutamos allí como niños). De vuelta al coche, Alí nos comentaba que cuando era pequeño escuchaba en el cauce seco del río al chotacabras egipcio.
Caía la noche y había que hacer muchos kilómetros aún. Pero antes, una parada en las afueras de Rissani para ver a los abejarucos papirrojos. Una pasada verlos volar sobre las huertas del pueblo. Por la zona también mochuelo común. Y lo dicho, bastantes kilómetros aún por hacer hasta alcanzar Boulmanes Dadés. Queríamos dormir allí para empezar la mañana en el Tagdilt Track. Llegamos bien entrada la noche y nos alojamos en el Hotel Albergue Le Soleil Bleu, quizás el mejor de los que tuvimos en Marruecos.
1 de abril.-
Antes de que amaneciera ya estábamos en movimiento. Mientras montábamos los aparejos en el coche despuntaron los primeros rayos de sol, y el Tagdilt Track en el horizonte –un sueño conseguido-. El escribano sahariano en el tejado del hotel nos daba los buenos días. Boulmanes Dades está situado en un altiplano pedregoso, y es todo un paraíso para las aves esteparias. Decía antes que estar en el Tagdilt Track era un sueño conseguido ya que este lugar aparece en la mayoría de los reports sobre Marruecos, convirtiéndose así en un sitio mítico. Tagdilt es una pequeña aldea que se sitúa frente a Boulmanes Dades, y Tagdilt Track hace referencia a las pistas que unen Tagdilt y Boulmanes. Están el Old Tagdilt Track –viejo camino- y el New Tagdilt Track –nuevo camino-. El Old Tagdilt Track parte junto al acuartelamiento militar de Boulmanes Dades, y la primera parte del camino pasa junto a un basurero. El New Tagdilt Track parte siguiendo la carretera que va hacia Ikniounm, pero tomando la desviación a Tagdilt. Tanto en el nuevo como en el viejo se recomienda coger alguna de las múltiples pistas que van hacia el oeste, y “perderse” por el desierto pedregoso mientras van cayendo bimbos al cuaderno de campo, con ese entusiasmo que conlleva el pajarear por lugares nuevos y emblemáticos.
Al principio, nosotros estuvimos en el Old Tagdilt Track. Las primeras aves que salieron a nuestro encuentro fueron un grupo de siete corredores saharianos. Le siguieron halcón tagarote y una pareja de alondra cornuda sahariana –común por allí-. El segundo objetivo era la calandria picogorda, y Migue no tardó en cantarla, con el consiguiente beso de agradecimiento por parte del resto. Una bonita pareja que hizo las delicias del grupo (en unas tres horas que estuvimos en el viejo camino vimos un total de cinco). Otras especies fueron terrera común, camachuelo trompetero, collalba desértica, terrera sahariana, escribano sahariano, terrera colinegra y halcón borní. Faltaban las gangas y, mientras oteábamos el horizonte, Juan divisó dos aves en vuelo que resultaron ser dos gangas coronadas. Satisfechos decidimos probar en el New Tagdilt Track. Al pasar por Boulmanes Dades, en busca del nuevo camino, vimos bulbul, collalba negra de Brehm, escribano sahariano y, justo al salir del pueblo, un bonito macho de collalba culirroja (el primero del día) y un águila real en vuelo. En el nuevo Tagdilt Track la collalba culirroja se hizo más abundante, y aparecieron los primeros ratoneros moros del lugar, hasta un total de seis -en un par de horas escasas de pajareo-. Aquí más borní, trompeteros, collalba desértica, etc. Dimos un paseo por una pequeña huerta con arbolado y vimos mucho pajarillo: gorrión moruno, varias especies de currucas, lavandera boyera, cogujada montesina, alcaudón común, collalba gris, etc.
Llegó el mediodía y teníamos que partir hacia las cercanas gargantas del Todra en busca de la curruca de Tristam. Estas gargantas son un lugar espléndido, aunque están muy machacadas por el turismo. Al adentrarnos por la garganta, y observando el palmeral que queda a nuestro lado, vimos sin problema tórtola senegalesa, bulbul, escribano sahariano y las omnipresentes Brehm. También vimos allí roquero solitario, avión roquero, avión común y collalba negra. Y en el río la subpersonata. La Tristam nos vino al encuentro, mientras nos comíamos un bocata, pasada la zona turística. Y de allí, rumbo a Ouarzazate, donde llegamos entrada la noche. Nos alojamos en el Hotel La Perle du Sud. Cenamos en el pueblo y nos tomamos la primera cervecita de Marruecos en el bar del hotel.
2 de abril.-
La banda sonora de este amanecer era nuevamente el escribano sahariano que cantaba en los tejados del hotel. En los árboles de la avenida bulbul y tórtola senegalesa. El primer objetivo marcado era la collalba núbica. Si sales de Ouarzazate dirección Agadir, a los pocos kilómetros, te encontrarás con el cruce que lleva a Marrakech. Hay que seguir ésta carretera hasta el punto kilométrico 3, tras pasar un pueblo llamado Tizagzaouine. Tener en cuenta que el punto buscado viene marcado por un poste de carreteras que señala “Ouarzazate 29”. Pues bien, éste sitio aparece en múltiples reports por haberse visto por aquí la collalba núbica. Nosotros tuvimos suerte a medias ya que vimos sólo a la hembra. Allí también trompetero, collalba negra y collalba negra de Brehm. Nos tomamos un buen desayuno en Tizagzaouine en compañía de una pareja de escribanos saharianos.
De allí rumbo a Agadir, con unas cuantas horas de coche por medio. Por el camino vimos tagarote y las primeras perdices morunas. También alguna golondrina daúrica. Y a la altura de Taliouine disfrutamos con la visión del famoso bosque de arganias. Llevábamos el turbo puesto y no podíamos parar a recorrerlo, ni siquiera un poquito. La idea era llegar al Parque Nacional de Souss-Masssa a la hora de la comida. Hice una llamada previa a Hassan Baitar (tlf: 0021266533336; e-mail: hassanfrommassa@yahoo.es), recomendado por Oscar Gutierrez, para que nos hiciera allí de guía, y aceptó. En el mismo Agadir los primeros ejemplares de la subespecie mauritanica de la urraca, preciosos con esa delicada manchita azul en la cara. Quedamos con Hassan sobre las tres de la tarde y nos recibió en la entrada de la reserva. Nos explicó un poco la “historia del lugar” y rápidamente al pajareo. No tardaron en aparecer los primeros cormoranes grandes, subespecie maroccanus, posados en los postes del río. Aquello era un vergel de vida: zarcero pálido, alzacola, torcecuello, morito, espátula, focha moruna, cerceta pardilla, garcilla cangrejera, gaviota de Audouin, varias especies de limícolas, urraca, perdiz moruna, colirrojo diademado, curruca cabecinegra, tórtola común, alcaudón real (subespecie algeriensis), etc, etc. El chagra era el próximo objetivo. Hassan nos dijo que era fácil en las zonas de matorral y dunas, pero nos costó dar con él casi una hora. Al verlo, por fin, un respiro y un relajo.
Seguían quedando especies por ver allí. Para el avión de pantano fuimos a Massa, un pueblo cercano, y allí localizamos un buen grupo de ellos en la orilla del río. Estos aviones compartían descansadero con aviones zapadores, pudiendo apreciar muy bien sus diferencias. Allí también bulbul y vencejo pálido. Y después de todo este disfrute, aún quedaba por ver la joya de Souss-Massa, el ibis eremita. Hassan nos contó que las últimas parejas de esta especie -en el mundo- estaban criando y era mejor dejar tranquilas las áreas de reproducción –los que nos pareció genial- y nos propuso ir a verlos a una zona de alimentación por la que tenían querencia. Así lo hicimos y conseguimos ver hasta tres ejemplares comiendo. Bueno, y mientras esto ocurría, cuatro corredores llegaron en vuelo y se nos posaron muy cerca. No sabíamos a dónde mirar, aunque en estos momentos los ibis eran prioritarios. Hassan nos dijo que los ibis eran bastante tranquilos y permitían el acercamiento, aunque decidimos observarlos a distancia para no molestarlos en absoluto. Como agradecimiento, un grupo de cuarenta y uno nos sobrevoló en formación mientras se dirigían a las colonias, distantes unos veinte kilómetros. ¿¿Qué más podíamos pedir??
Y como siempre, nos seguían quedando muchos kilómetros aún por hacer. La idea era dormir en Marrakech y lo conseguimos, aunque para ello tuvimos que atravesar el Atlas con carreteras en mal estado, mucho tráfico de camiones, horas de oscuridad, etc, etc. En Marrakech dormimos en un hotel de la cadena Ibis.
3 de abril.-
Seguíamos madrugando, aunque a medida que avanzaba el viaje iba costando algo más. El Marrakech nos despertó el bulbul naranjero, común en los árboles de la avenida donde estaba el hotel. También allí vencejos moros, pálidos, comunes, y escribanos saharianos.
Rumbo a Oukaimeden. Durante el ascenso observamos chova piquirroja, zorzal charlo, collalba negra, colirrojo diademado, cernícalo común, avión roquero, avión común, golondrina dáurica, etc. Y arriba, junto a los hoteles de la estación de esquí, mucha chova piquigualda, carbonero garrapinos, herrerillo africano, pinzón vulgar, colirrojo tizón y gorrión chillón. Dejamos el coche junto a los primeros remontes y comenzamos a patear y a subir por la ladera. Aquí vimos bastante alondra cornuda, mayoritariamente machos cantores. Y el amigo Alfonso que venía algo atrasado (el jodido tabaquillo) vio como una pareja de camachuelo rosado vino a posarse junto a nosotros, en un pequeño arroyo cerca de un nevero. Los cantó y pudimos observarlos a placer, relajadamente. Allí también roquero rojo y algunas seebohmis.
Satisfechos, vuelta a Marrakech. Y tocaba coger la autopista hacia Rabat. A la altura de Casablanca vimos un grupo de canasteras desde el coche. Queríamos llegar a media tarde a la zona de Sidi-Yahya-des-Zaër y Sidi-Bettache (el francolín biespolado era el próximo objetivo). Para ello nos salimos de la autopista por Temara. Llegamos al lugar sobre las seis de la tarde y dimos una vuelta para su reconocimiento. El punto es el Km 14,5 de la carretera que va de Sidi-Yahya-des-Zaër a Sidi-Bettache, reconociéndose el lugar por tener una pequeña ermita blanca. Aparcamos en la ermita y anduvimos por el camino que hay junto a ella, a la vera de unos eucaliptos y la alambrada de la finca. Se observó pico picapinos, perdiz moruna, papamoscas cerrojillo, bulbul naranjero, alcaraván, etc. Ciertamente, los francolines provienen aquí de sueltas en los cazaderos reales, pero quien pasa por este lugar y no se acerca a verlos???
En Temara nos alojamos en el hotel Club Yasmine, que luego resultó ser un club con discoteca, alcohol, etc, etc. Nosotros queríamos levantarnos a las cuatro de la mañana y no teníamos tiempo para “superficialidades”, por lo que rápidamente a cenar y a la cama.
4 de abril.-
A muy temprana hora estábamos largándonos del hotel, comprobando de primera mano que no todas las mujeres van tapadas hasta los ojos en esta parte de Marruecos –por aquello del club noctuno aledaño, con disco, alcohol, etc, etc-. Y pronto en el lugar del francolín. En plena noche, con el cielo estrellado, concierto de ruiseñores comunes, petirrojos, codornices y alcaravanes, aunque el francolín no se dejaba ver ni oir. Llegó el amanecer y los francolines no aparecieron. Supuse que debían tener pareja formada en los primeros días de abril y, por tanto, pasar de nosotros. De todas maneras, no desesperamos y decidimos seguir intentándolo. El lugar era precioso y merecía la pena, de todas maneras. Y después de andar un ratito por el camino, junto a un arroyo y en un claro verde, una bonita pareja de francolines ¡¡¡bimbo!!! No se dejaron ver mucho tiempo, pero sí el suficiente para echarles una rápida ojeada. Después el macho nos regaló un mini-concierto. Alguna vuelta más por la zona que ofreció perdiz moruna y águila culebrera, hasta que unos lugareños nos invitaron amablemente a abandonar el lugar, supongo por aquello de estar cercano a los cazaderos reales.
Y de allí a la Merja Zerga, rumbo a Moulay Bousselham. Por el camino contacté con otro guía recomendado por Oscar; en este caso Hassan Dalil (tlf: 068434110) quien nos llevaría a intentar ver la lechuza mora. Quedé con él a eso de las tres de la tarde. Llegamos a Moulay Bousselham antes de tiempo y aprovechamos para alojarnos, comer y echar una cabezadita. Para ello elegimos el Hotel Le Lagon, justo a la entrada del pueblo. Algo cutre pero con unas majestuosas vistas sobre el lago azul, la Merja Zerga.
Nos encontramos con Hassan y nos contó que en este tiempo no es fácil ver lechuza mora en los campings de la Merja Zerga, como en invierno, ya que ahora están criando y dispersas. De todas maneras, lo intentaríamos. Con ese propósito, nos llevó a Merja Bargha, otro vergel de vida junto al pueblo de Bargha, a unos kilómetros de Moulay Bousselham. Aquí observamos varias especies: morito, focha moruna, fumarel cariblanco y común, gaviota reidora, pagaza piconegra, garceta común, garza real e imperial, archibebe común, andarríos grande, chico y bastardo, cerceta carretona, pato colorado, garceta grande, etc. Y, lamentablemente, también observamos como los lugareños se estaban cargando el humedal. Estaban arrancando vegetación ribereña, quemando juncos, destrozando con un tractor el corazón de aquel paraíso, y todo eso olía bastante mal, hasta el punto de que llegó a los pocos minutos un tipo con malos modos y nos invitó –en este caso no amablemente- a que nos fuéramos de allí. Así lo hicimos, tristes por ver cómo iban a eliminar del mapa ese bonito lugar y, además, al contemplar la desolación de Hassam (él sabía que las intenciones de aquellas gentes eran arrasar el humedal para cultivar la zona, pero eso era pan para hoy y hambre para mañana). Bueno, Hassam dijo que buscaríamos la lechuza en otro sitio. Llamó a un colega suyo y nos llevó cerca del canal Nador, al sur de la Merja Zerga, pasado Kenitra, dejando atrás la zona que había recogido al último zarapito fino. Y llegados al punto siguiente, no falló la lechuza. Hasta cinco ejemplares distintos sobrevolaron una junquera, cautivándonos descaradamente con sus profundos ojos. En los alrededores avefrías y chorlitejos grandes. Vuelta a Moulay Bousselam y agradabilísima cena de despedida en un bar-restaurante que nos recomendó el guía, con abundante cerveza –por fin- y pescaíto frito.
5 de abril.-
Hoy era día de vuelta a casa. Estaba algo triste porque se terminaba el periplo marroquí, pero contento por haber visto la mayoría de las aves objetivo, y por haber pasado unos días inolvidables en compañía de buenos amigos. Y amanecer sobre la Merja Zerga no se repetía todos los días. Desayunamos en la terraza del hotel con vista al lago, y unos bulbules amenizaron la velada. Después, cargamos por última vez la furgo y camino a Tánger. Durante la vuelta rememoramos el viaje y hablamos de cuándo podríamos volver, aunque hay tantos destinos en mente… Y camino a Tánger más aves, como elanio y milano real, y sitios mágicos que nos quedaban a la vera de la carretera, como la marisma del río Loukos, cerca de Larache. Llegamos a Tánger y los vencejos moros nos sobrevolaron de nuevo cuando dejamos la Hyundai.
Ya en el puerto tomamos el primer barco para Algeciras, ahora con la empresa Comanav. Era un día frío que no invitaba mucho a estar en cubierta, pero nuestra insistencia se vio premiada con algunas pardelas cenicientas –para regocijo de Juan- y con varias especies de cetáceos.
Tomamos un bocata camino a Sevilla, abrazos de despedida en la ciudad y, como siempre, a ver cuándo nos vamos de nuevo de pajareo.

Autor de fotos:
--grupo: Paco Chiclana
--urraca, colirrojo diademado, corredor y paisaje: Juan González